miércoles, 19 de agosto de 2009

El retorno de los Wong


Para muchos, la venta de los supermercados iba a marcar el fin como grupo económico para la familia Wong. Sin embargo, con el dinero que obtuvieron por dicha operación, los cinco hermanos esperan demostrar que están preparados para mucho más.
Por Luis Corvera
–¡Efraín, Erasmo, dejen ya de pelear! ¡Estamos almorzando!–¡Pero mamá, él empezó!–Mentira, ¡fuiste tú!–Eso no importa. A ver, ambos cojan sus palitos de comer y pártanlos por la mitad.–Eso es fácil.–¡Ya está!–Ahora junten todos los pedazos y traten de partirlos nuevamente.–¡No puedo!–Yo tampoco, están muy duros.–Si se pelean entre ustedes, nunca podrán conseguir nada, pero si se juntan como los palitos, entonces conseguirán lo que quieran. Es importante que aprendan a trabajar unidos. Tienen que aprender que la familia es lo más importante. Ahora, terminen de almorzar para que ayuden a su papá en la bodega.


13 de julio de 2009, 1:30 p.m. “Desde pequeños mi mamá siempre nos enseñó a estar unidos, y por eso hoy estamos aquí, de regreso”, destaca Efraín tras contarnos la anécdota de su infancia. Es una tarde importante para él y sus otros cuatro hermanos varones, pues hace un par de horas el presidente Alan García inauguró el centro comercial Plaza Norte (donde nos encontramos conversando), una obra que marca su retorno como grupo empresarial.
“A diferencia de otros grupos, que tras vender su principal activo desaparecieron, nosotros no pensamos retirarnos. Esta inauguración es solo el principio, tenemos un portafolio con 54 proyectos que iremos anunciando con el tiempo”, añade Efraín, que en ese momento es interrumpido por el alcalde de Independencia, quien se está retirando de la celebración y no sabe cómo expresar su agradecimiento por que la familia Wong haya elegido a su distrito como sede del proyecto comercial.
A unos metros de nosotros, sobre el estrado preparado para la ocasión, el mayor de sus hermanos, Erasmo –más conocido como Mito en el seno familiar y amical–, rompe su tradicional parquedad y con mucho entusiasmo invita a todos sus colaboradores a tomarse unas fotos con él para recordar el momento. Edgardo, el segundo de los cinco hermanos varones –cuyo sobrenombre es Aiti–, lo observa con una amplia sonrisa de satisfacción y también invita a todos los que están cerca de él para formar parte del retrato. Mientras tanto Eric –más conocido como Kiko– conversa amenamente con Eduardo –o Lalo para los amigos–.
El rostro de satisfacción de los hermanos Wong muestra que todo marcha como lo esperaban, o incluso mejor. Faltan algunos retoques al centro comercial y aún hay construcciones por terminar y locales por abrir, pero ya todo está encaminado. Lo mejor de todo es que Cencosud (el grupo chileno que a fines del 2007 adquirió la cadena de supermercados de la familia) decidió hacer un cambio de última hora que si bien obligó a postergar unas semanas la inauguración del mall, le dará más prestigio: en lugar del hipermercado Metro que se había previsto instalar inicialmente y que incluso se puede ver en la maqueta del proyecto, hoy se inauguró un supermercado Wong, el primero en Plaza Norte y el único en un lugar ajeno a los distritos tradicionalmente más pudientes de la capital. Una apuesta que el propio Mito, líder del grupo, no sabe si ellos se hubiesen atrevido a realizar.“No puedo negar que nos ha sorprendido. Es una gran apuesta la de Cencosud, pero creemos que tendrá muy buenos resultados para ellos”, afirma Efraín.
En realidad, el éxito de su centro comercial está vinculado también al éxito de este primer local de Wong fuera de la Lima moderna. Curioso. Los orígenes de la familia Wong como grupo empresarial también estuvieron ligados al éxito de una nueva tienda Wong, aunque en aquel momento ellos eran los propietarios de la misma y quienes asumían el riesgo de la aventura.
Agosto de 1982. Mito ha convocado a sus demás hermanos para decirles algo importante:
–“Tras visitar otros seis locales, los he traído a esta casona vieja porque aquí estará el segundo local de la tienda”. Sus hermanos quedan sorprendidos. Salvo Eric, quien junto a Mito es uno de los promotores de la idea. La sorpresa del resto no es para menos, se trata de una casa bastante maltratada en la que hasta hace poco funcionó la Facultad de Psicología de la Universidad San Martín de Porres y que antes había albergado a un mercado de pulgas y al restaurante de comida española Sevilla. “Sé que está maltratada, pero es ideal para la tienda, pues está entre San Isidro y Miraflores, en un óvalo donde confluyen avenidas importantes y existe una iglesia y un cine que garantizan mucho tráfico de personas”, les explica.
“No hay duda de que es una buena opción. Pero ¿de dónde sacaremos el dinero para montar la tienda?”, pregunta Lalo, quien junto a Efraín apoyan desde principios de año a Eric en la gestión de la bodega de Dos de Mayo, aquella que fundó su papá en 1942.
“Usaremos el crédito que tiene nuestro padre con los proveedores. Tendremos que ir a visitarlos y decirles que vamos a abrir una segunda tienda y que para ello necesitamos que nos den más crédito en productos”, es la respuesta de un confiado Mito.
Para finales de ese año los hermanos ya han visitado y convencido a los proveedores, la tienda está montada y han convocado, a través de un anuncio en un diario, un show de fuegos artificiales en el óvalo Gutiérrez para anunciar la apertura. Eric se mantendrá a cargo del local de Dos de Mayo y Mito se encargará de esta nueva apuesta. Efraín asumirá la responsabilidad del abastecimiento de productos y Lalo, de las finanzas. Edgardo, en tanto, continuará viendo qué hacer con el negocio de abastecimiento de pollos y huevos que con Mito y sus tíos constituyeron unos años atrás. De no ser por la crisis del sector avícola, posiblemente Mito no habría buscado nuevas alternativas de negocio y la tienda que está por inaugurar no se hubiese concebido.
Para 1984 el negocio del pollo es un recuerdo. Pero no es el único sector que ha atravesado por una crisis: los supermercados tradicionales enfrentan un contexto difícil, pues la demanda se está reduciendo. Mito cita nuevamente a sus hermanos.
“El año pasado abrimos el local del óvalo Gutiérrez y nos ha ido bastante bien. El potencial de este negocio es grande y, como decía nuestra madre, la única forma de aprovecharlo es uniéndonos”. Y luego les soltó su propuesta: “Están en alquiler los locales de EPSA [cadena de supermercados creada por el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado sobre la base de los locales expropiados a la cadena Super Market] en La Aurora y la Av. Benavides [ambos en Miraflores] y les propongo que dejen lo que hacen hoy, los tomemos y nos metamos del todo a este negocio”.
La respuesta de sus hermanos fue afirmativa. Así se inició la historia de éxito de la familia en los supermercados. Mito, por tradición y por su capacidad de liderazgo, asumió las riendas del negocio familiar, y su padre, con casi 70 años, se retiró.
15 de diciembre de 2007. Mito le da la mano a Horst Paulmann y así sella el acuerdo de venta del Grupo de Supermercados Wong, la empresa que aglomera a las tiendas del mismo nombre y a las cadenas Metro y Eco, creadas en las últimas dos décadas. El comprador es propietario de la chilena Centros Comerciales Sudamericanos (Cencosud), empresa que busca imitar la expansión internacional de las también chilenas Falabella y Ripley.
Tras las felicitaciones mutuas, Efraín les confirma a Mito y a Paulmann que el lunes 17 por la tarde los recibirá el presidente Alan García en Palacio de Gobierno para que le informen del acuerdo y, de paso, anunciar a todo el país la operación. Efraín, como siempre, será el encargado de dar la cara por el grupo local. Una tarea que sabe complicada, pues ante el nacionalismo al que ha apelado la compañía como herramienta de márketing, serán muchas las críticas por la venta, más aún cuando un grupo chileno es el comprador.
La decisión que acaban de tomar fue difícil para los hermanos. En el 2005 se habían iniciado las llamadas o visitas de personas interesadas en comprar la empresa, pero desde inicios de año se habían intensificado. La respuesta hasta julio fue siempre la misma: “No estamos en venta”. Pero a mediados de ese mes algo cambió.
Mito convocó nuevamente a sus hermanos y les dijo que había que explorar el destino de la compañía. Si bien podían competir con Supermercados Peruanos (Plaza Vea), Falabella anunciaba varios proyectos de expansión y les llevaba la delantera en provincias. Más importante aún, se había confirmado que venían al país otros jugadores grandes con ambiciosos planes y con fuertes espaldas financieras para concretarlos: D&S, Cencosud y Wal-Mart.
¿Qué hacer?
Para Mito era claro. La única manera de mantener el 60% de participación de mercado era invirtiendo en expansión, pero no contaban con el respaldo financiero de la competencia. Más importante aún, los retornos que podían esperar de tales inversiones se irían reduciendo en el tiempo y, por ende, tanto esfuerzo no se iba a ver adecuadamente compensado. Lo mejor para los intereses de la familia era aprovechar la lluvia de ofertas que tenían para vender, y salir del negocio.
No todos estuvieron de acuerdo. Cada uno expuso sus expectativas personales y familiares, pero al final, como su madre les enseñó, optaron por no pelear y seguir a su líder. Y para que el proceso de venta no afectara las operaciones cotidianas del negocio, se creó un comité de venta.
En septiembre empezaron las conversaciones con los interesados, y entre otros desfilaron representantes de Ripley, Falabella, Wal-Mart y Cencosud. Dado que estos eran los más interesados en el mercado peruano, serían a juicio de los Wong los que mejores propuestas podrían hacer. La primera en ser descartada fue Ripley, pues más que una adquisición propuso una asociación, lo cual no calzaba con los intereses del grupo. Octubre se terminaba y las propuestas económicas ya estaban sobre la mesa. Había que discutir los detalles.
No fue solo el dinero lo que convenció a Mito sobre quién debía quedarse con la empresa de la familia. Su encuentro con Paulmann fue decisivo. Al igual que los Wong, el chileno es un inmigrante, en este caso alemán, que creó todo su imperio desde cero. Se sintió tan identificado con él que dejó de lado la propuesta de Wal-Mart, que era más atractiva en términos económicos. A cambio de sus supermercados, Mito y sus hermanos recibieron US$ 500 millones en efectivo y 49 millones de acciones de Cencosud, lo cual les dio 2,5% del accionariado de dicha compañía y un asiento en el directorio de la misma.
Además, dado que la chilena no tenía aún operación alguna en el país, Mito tenía garantizada –al igual que sus empleados– su permanencia en la nueva organización Wong. Un detalle que dejó fuera de carrera a Falabella, que con Tottus y toda su organización ya constituida era poco probable que requiriera de la familia para encargarse del negocio. Los US$ 500 millones recibidos por un negocio que empezó sin nada, se convirtieron así en el nuevo patrimonio del grupo. Había que ver qué harían con él y cuál sería el destino del grupo.
13 de julio de 2009, 2:30 p.m. “¿Qué van a hacer con el dinero que han recibido?”, le preguntamos a Efraín una vez que han terminado de despedirse de él los ejecutivos de Cencosud que acudieron a la inauguración de Plaza Norte. “Tenemos más de 50 proyectos. En este estamos invirtiendo US$ 80 millones. Pero no me pidas detalles de los demás, pues eso lo ve el área de nuevos negocios del grupo”, nos responde antes de llamar a Edgard Callo, gerente general del grupo y quien fuera su gerente general en los supermercados.
Un mes antes, en la sede del grupo, en un terreno en La Molina que compraron a la Superintendencia de Bienes Nacionales por US$ 8 millones, ya habíamos tenido oportunidad de hablar con Callo sobre el mismo tema. “El grupo tiene planes muy ambiciosos”, nos había comentado.
En esos días los Wong estaban esperando la intervención de la Comisión Nacional Supervisora de Empresas y Valores (Conasev) en el embrollo que se armó por tomar la dirección de la azucarera Andahuasi. “Nosotros vamos a tener el control de la azucarera, en la próxima junta se debe resolver esto”, nos dijo, para añadir que su participación era bien vista por los trabajadores, a quienes les habían dicho que querían replicar lo que habían hecho en Paramonga (azucarera a la que ingresaron en 1997), donde él considera que se han hecho grandes progresos.
De acuerdo con Callo, una vez que se tome Andahuasi, se repotenciará. Y no se trata solo de mejorar la producción de caña en sus tierras, sino de generar un complejo industrial. Por ahora, sin embargo, dado que su ingreso se ha complicado (el control lo tiene un grupo rival que también puja por quedarse con la compañía), los proyectos solo se centran en Paramonga, en donde tienen previsto montar –con una inversión de US$ 6 millones– una planta de cogeneración eléctrica de hasta 23 MW para satisfacer su demanda de energía y vender parte al sistema interconectado. Además evalúan ingresar al negocio del papel. Y es que durante la privatización de Paramonga, los Wong se quedaron solo con la parte agrícola, mientras que Quimpac, con la química y papelera. ¿Negociarán con esta última la compra de su papelera o instalarán una planta nueva? Además de la planta en Paramonga, el grupo Fishman, dueño de Quimpac, es propietario de Papelera Nacional.
Eso sí, dado que todos los proyectos industriales asociados a Paramonga demandan una mayor cantidad de caña y dado que el grupo también está evaluando la diversificación de cultivos y su incursión en la producción de etanol y en el campo ganadero (copiando de alguna manera el esquema desarrollado por el grupo Gloria), se torna imprescindible para los Wong incrementar el área de terrenos disponibles, motivo por el cual el grupo está interesado no solo en concretar la compra de Andahuasi, sino en ampliar sus adquisiciones a campos cercanos. Actualmente tiene participación accionaria en Compañía Azucarera El Ingenio, vecina de Paramonga, y estaría tratando de acercarse a otros vecinos.
En el Norte Chico, asimismo, se ha relanzado la caja rural del grupo, Prymera. Originalmente dedicada a atender las necesidades crediticias de los trabajadores del complejo agrícola, los hermanos esperan convertirla en una empresa financiera más abierta. De allí que entre los planes inmediatos para este año esté la apertura de cinco locales adicionales a su sede central de Huacho: tres en Lima (Los Olivos, Independencia y San Juan de Lurigancho), uno en Huaral y el último en Barranca. La inversión total del grupo será de US$ 7 millones en este proyecto, con el que espera captar el 20% de las colocaciones del mercado de microfinanzas de la región (de un total de S/. 700 millones). Eso sí, no descartan que la empresa también apunte al segmento de créditos de consumo y que se transforme en financiera.
En Huachipa, sobre la avenida Ramiro Prialé, el grupo ha adquirido un terreno de 200.000 m2 para crear un gran parque logístico (almacenes y servicios en general), cuya inversión bordeará los US$ 40 millones. Según Callo, este proyecto debería estar concluido a mediados del 2010. Por ahora no hay muchos detalles, pues el diseño y la ubicación de las edificaciones que se incluirán en el proyecto aún no están completados.
Pero, recuerda Efraín, por ahora su mayor proyecto está vinculado a la construcción y operación de centros comerciales. Además del Plaza Norte en el que nos encontramos conversando, Callo asegura que el grupo tiene prácticamente cerrado un acuerdo y otro en un avance de 50%, para dos nuevos centros comerciales en la capital. Si bien no quiere dar a conocer las ubicaciones de los terrenos, está claro que se trata del este y sur de la capital y que al menos uno de ellos podría contar con un terminal terrestre. Así será también en el Plaza Norte, donde operará un terminal desde finales de año.
En sus planes comerciales también figura ir a provincias, algo que apenas pudieron comenzar con los supermercados. Según Efraín, están negociando dos ubicaciones en zonas en donde todavía no existe una oferta de este tipo. Pero mientras que las ubicaciones en Lima se darían a conocer este año (el primer anuncio se podría realizar este mes), las de provincias podrían tardar hasta el siguiente.
En todos estos locales se irá con un hipermercado, que podría ser Metro, por su cercanía con Cencosud, y probablemente con Maestro y Estilos, tienda por departamentos arequipeña que, de la mano de los Wong, quiere dar el salto y competir de igual a igual con Ripley y Saga Falabella. Eso sí, al menos en el Plaza Norte se espera incorporar a dos tiendas por departamentos adicionales: una de ellas sería París, del grupo Cencosud, cuyo acuerdo es prácticamente un hecho, mientras que la otra aún se está negociando, pero también sería nueva en el país. Por ahora hay un acercamiento con Wal-Mart para ver la posibilidad de acompañar los desarrollos comerciales de la familia con D&S, empresa chilena que la estadounidense adquirió en diciembre del año pasado.
Cuando le preguntamos a Efraín por el resto de los 50 proyectos, pisco sour en mano nos responde: “Son los más avanzados que tenemos y es bastante por ahora. En dos años daremos una sorpresa con un proyecto muy grande”. No nos quiere dar más detalles. Eso sí, nos asegura que los hermanos están más unidos que nunca y que ahora están dedicados a generar ideas de negocios y ya no tanto a los temas operativos. Es más, él llegó directo de China a la inauguración del centro comercial. “Existen oportunidades interesantes en China”, nos comentó antes de ir a saludar a Kiko y Lalo.
Solo queda esperar para comprobar si con sus nuevos proyectos repetirán el éxito que tuvieron para hacer un imperio de los supermercados. El primer requisito está dado: los “palitos” parecen estar bien unidos.La letra de todos: EEl miércoles 6 de julio de 2005, E. Wong pasó a ser solo Wong. Un cambio cuya campaña de márketing disgustó a muchos por el “engaño” de que E. Wong desaparecería. Para los hermanos la decisión fue importante. Su padre no solo había elegido la E de su nombre para su supermercado, sino también para la inicial del nombre de todos sus hijos, siguiendo la costumbre china de usar un fonema común para los miembros de una misma generación.Su participación en Andahuasi: 38 por cientoLos grupos Wong y Bustamante aceptaron compartir la administración de la Empresa Agraria Azucarera Andahuasi mientras se resuelve el conflicto por la propiedad de las acciones, que involucra sanciones para ambos grupos por haber realizado compras mayores a 5% sin respetar las normas de transparencia. Ábaco y Río Pativilca (Wong) poseen 38%, mientras que Zabuk International y Ducktown Holdings (Bustamante), 29,7%. Andahuasi es la novena empresa azucarera en términos de capacidad de molienda (casi 4% del total). Posee 7.980 has cultivables de caña y el 2008 molió poco más de 600.000 TM de caña para producir 1,4 millones de bolsas de azúcar de 50 kg y 4 millones de litros de alcohol. Para los Wong, representaría un aumento de 50% en su capacidad de molienda y de 100% en tierras cultivables.Derrotas con Interbank: 2La asociación estratégica entre el grupo Interbank y la familia Wong se rompió el día que el primero le propuso no solo ser su financista, sino su socio en la compra de Supermercados Santa Isabel. Los Wong querían ir solos. Pero el enfrentamiento dio como ganador a Interbank, que hoy controla los Plaza Vea. El segundo round fue por el local de Ormeño en Independencia. Nuevamente ganó Interbank. ¿Habrá un tercer round?