viernes, 22 de mayo de 2009

Obama pone el ojo a tarjetas de crédito

Carlos Chirinos
BBC Mundo, Washington

El presidente de EE.UU., Barack Obama, firmó una ley que regulará los aumentos de intereses que las tarjetas de crédito les cobran a sus clientes, así como los cargos por algunos servicios y penalidades consideradas "no razonables".
Tras algunas decisiones impopulares del gobierno -como rescatar a bancos y empresas automotrices- esta ley es vista por algunos como un "triunfo ciudadano" que será bien recibido por la población.
La Cámara de Representantes aprobó la tarde del miércoles la llamada "Ley de los Derechos de Usuarios de Tarjetas de Crédito" por 361 votos a favor y 64 en contra. La víspera el Senado había aprobado su versión por 90 votos a favor y 6 en contra.
La ley obliga a los emisores de tarjetas a escribir los términos del contrato con sus clientes en un lenguaje "sencillo", avisarles con 45 días de anticipación sobre posibles aumentos en las tasas de interés que pagan y en general ofrecer mejor información a sus clientes sobre cómo manejar sus cuentas para reducir costos o evitar pagos extras.
Aunque la nueva ley limita la capacidad de las empresas para aumentar los intereses y hacer cobros que penalicen a los consumidores, no reducirá ni establecerá un límite general a las tasas que aplican.
"La información es poder y eso es lo que estamos tratando de hacer, que la gente tenga mejor información", dijo en una reunión con medios hispanos en la Casa Blanca, a la que asistió BBC Mundo, la directora del Consejo de Políticas Domésticas de la presidencia, Melody Barnes, poco después de la aprobación de la ley en el Congreso.
Rumbo a más controles

La legislación empezará a regir en febrero del 2010 y por el apoyo que recibió de los parlamentarios, tanto del gobernante Partido Demócrata como del opositor Partido Republicano, es vista como una importante victoria en la ambiciosa agenda legislativa del presidente Obama.
Se considera un respaldo a los planes de la Casa Blanca de establecer más controles sobre el sector bancario con los que el gobierno quiere conjurar futuras crisis financieras como la que atraviesa actualmente el país.
Pero sobre todo es una legislación que llegará a la mayoría de los estadounidenses, quienes alguna vez pueden haberse sentido "timados" o "presionados" por algunas agresivas prácticas comerciales de emisores de tarjetas de crédito.
El 70% de las familias en EE.UU. tienen al menos una tarjeta de crédito. Se calcula que en marzo de este año los estadounidenses tenían deudas acumuladas de unos US$945.000 millones, con un balance promedio de US$7.300.
Muchos se han quejado de que terminan pagando altos intereses y que sus deudas no se reducen debido a la mala información que ofrecen las empresas sobre los términos del contrato, con lo que quedan enganchados a "deudas eternas".
"Por mucho tiempo las compañías de tarjetas de crédito han hecho ganancias injustas a expensas de trabajadores estadounidenses responsables que pagan sus cuentas a tiempo", dijo en un comunicado posterior a la aprobación de la ley la presidenta de la Cámara de Representante, Nancy Pelosi.
Responsabilidad conjunta

Pero los bancos y otros emisores de tarjetas aseguran que los controles afectarán el negocio y que al impedirles compensar los riesgos implícitos en el negocio se les forzará a reducir tanto su cartera de clientes como los beneficios que otorgan a algunos de ellos.
"Es más negativo que positivo", dijo sobre las nuevas normas el presidente de American Express, Kenneth Chenault, quien aseguró en una rueda de prensa que su compañía se verá forzada a reducir el crédito.
El representante Spencer Bachus, el republicano de más alto rango en el Comité de Servicios Financieros aseguró que la medida puede agravar la recesión.
"En tiempos de crisis económica esto se presenta en un mal momento", aseguró Bachus en el debate previo a la votación de la ley en el Congreso.
Sin embargo la Casa Blanca no considera que las nuevas normas vayan a afectar fundamentalmente la forma en cómo hacen negocios los emisores de tarjetas, según aseguró el miércoles en su reunión con la prensa hispana Melody Barnes.
Barnes aseguró que se trata de buscar la "responsabilidad de la industria y la responsabilidad personal" reconociendo que algunas personas incurren en excesos y hasta comenten fraudes a la hora de usar sus líneas de crédito.
Problema latino
Los problemas de insolvencia que enfrentan muchos ciudadanos cambia cuando se analizan por separado las comunidades que conforman la sociedad estadounidense. Afroamericanos y latinos son los grupos más afectados.
Según un estudio del Consejo Nacional La Raza, la organización de promoción de derechos de los hispanos más grande del país, la población latina tiene menos tarjetas de crédito que los llamados Blancos No Hispanos y sin embargo tiene más problemas que estos con el manejo de sus cuentas.
De acuerdo con datos de la Federación de Consumidores de EE.UU., en 2007 el 64% de los hispanos tenía tarjetas, frente a un 78% de los llamados Blancos No Hispanos.
Sin embargo, por la naturaleza de sus ingresos, generalmente menores, los hispanos suelen depender más de las tarjetas de crédito para cubrir gastos cotidianos como alimentación, transporte o facturas médicas.
La mitad de los hispanos con tarjetas de crédito no pagan el saldo total de sus estados de cuenta sino que acumulan la deudas y terminan teniendo más posibilidades que el resto de la población de pagar tasas de hasta el 20% de interés.
De cada cinco latinos cuatro tienen que pagar altos intereses por el balance de sus tarjetas.
Además el 43,95% de los clientes que reconocen hacer pagos retrasados a sus cuentas pertenecen a la comunidad hispana.

http://www.bbc.co.uk

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