viernes, 23 de mayo de 2008

Soros: “Olviden las ilusiones de mercado y mejoren las reglas”

A criterio del financista, “la Reserva Federal se ocupa demasiado de política monetaria y casi nada de las burbujas. Por eso, permitió años de sobrexpansión crediticia, que desembocaron en las actuales crisis”.

En una conversación con periodistas especializados de la Eurozona, George Sörös, influyente inversor de origen húngaro, matizó opiniones previas de Henry Paulson (secretario norteamaericano de hacienda) y Warren Buffett, dueño del holding Berkshire Hathaway. Ambos creen que “hemos pasado lo peor”.

“Quizá estemos dejando atrás una crisis de iliquidez. Pero, en su curso, se han licuado activos y el proceso alcanza la economía real. No sólo en Estados Unidos. Entonces –deduce-, nos hallamos ante otro tipo de crisis, causada por el fin del crédito fácil”. En su visión, la baja a 2% anual de la tasa básica no modifica ese trasfondo.

Por cierto, Sörös estaba adelantando su libro “New paradigms for financial markets”, donde propone abandonar el sesgo monetarista de cuatro bancos centrales. A saber, los de la Eurozona, EE.UU., Gran Bretaña y Suiza. En el caso norteamericano, se trata de “un planteo impuesto por Paul Volcker seguido por Alan Greenspan y Benjamin Bernanke”.

. Pero, si bien el financista cree que las políticas orientadas al mercado especulativo han sido un fracaso, “muchos quisieran volver a un reglamentarismo excesivo o a una supervisión demasiado estrecha. No precisamos más, sino mejores normas”. Retornando a la crisis, Sörös subraya un punto: “Tal vez la de iliquidez esté en reflujo, pero no ocurre lo mismo con la hipotecaria”.

Al igual que Bufffett o un economista sistémico, Paul Krugman, este megaoperador afirma que “ni la RF ni hacienda entendieron lo que estaba sucediendo. No obstante, un director del banco central, Edward Gramlich, advirtió en 2004 que la burbuja inmobiliaria marchaba al desastre. Pero no se centró en Greenspan (proactivo en tiempos de crisis), sino en el ‘establishment’ financiero y bursátil”.

Todo eso deriva de una historia. “Año a año, mientras se venían abajo el comunismo y la planificación centralizada, avanzaba el fundamentalismo del libre mercado. Pero –apunta Sörös- llegó a sostenerse que eso era la perfección absoluta”. Así pensaba al principio Francis Fukuyama y sigue pensando Kenichi Ohmae. No obstante, advierte el ex discípulo de Karl Popper, “los mercados pueden ser eficientes, pero nunca serán perfectos. Hace falta una autoridad regulatriz que intervenga a tiempo y no se limite a acompañar pulsaciones especulativas. De todas maneras, ni la economía ni las finanzas son ciencias exactas, aunque recurran a las matemáticas o a modelos de ecuaciones computadas”. Como los derivativos, por ejemplo.

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