domingo, 22 de marzo de 2009

A más crisis, más cumbres

Oana Lungescu
BBC, Bruselas


Los líderes de los 27 países miembros de la Unión Europea acordaron contribuir con más de US$100.000 millones para apoyar a las naciones más afectadas por la crisis financiera local.
La decisión fue tomada en una cumbre en Bruselas, la segunda reunión sobre la crisis que ha habido este mes y la séptima sobre el tema en los últimos nueve meses.
Muchas más están programadas para el futuro próximo pero ¿qué es lo que logran exactamente?

Y, ¿no se están empezando a fatigar?
El canciller finlandés, Alex Stubb, quien asiste a casi todas, no parece haberse aburrido aún.
"Si uno toma los 21 días que empezaron el domingo pasado y se proyecta al 7 de abril, cada dos días hay algún tipo de reunión importante, empezando con la de los ministros de Finanzas del G-20, luego la de los cancilleres de la UE, esta cumbre de la UE, luego el G-20 en Londres el 2 de abril, más tarde la cumbre de la OTAN, después la de EU y Estados Unidos y finalmente Estambul", recuenta, en entrevista con la BBC.
"Para mí esto es pan comido... ¡es lindo ver a los amigos cada semana! A mí no me molesta", añadió.
Adicción a reunirse

Sin embargo, la expresión en la cara de muchos de los otros líderes, cuando salieron del enorme edificio de mármol y vidrio del Consejo en el centro de Bruselas que es la sede de las cumbres formales, era de cansancio.
En principio, sólo deberían reunirse cuatro veces al año, pero cuando el hiperactivo presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, asumió la presidencia rotativa del bloque el año pasado, no había cómo satisfacerlo. Convocó varias reuniones extra para responder a la guerra en Georgia y a las primeras consecuencias de la crisis financiera.
Los checos, que relevaron a los franceses en enero, heredaron no sólo la crisis sino también la adicción a las cumbres.
¿Lleva eso necesariamente a conseguir más acuerdos entre los 27 miembros?
No, es la respuesta del corresponsal de Europa del Economist, a quien le llama la atención que "parece que necesitaran reunirse más para hablar de cuán unidos están y cómo Europa está hablando con una sola voz".
"Eso es simplemente porque, bajo la superficie, Europa realmente no está unida y se está evidenciando mucho egoísmo nacional. Yo creo que entre menos unidos están en la realidad, más parecen necesitar reunirse en público y declarar su unidad", opina.
En esta última cumbre, los líderes de la UE proclamaron la muerte del proteccionismo, al mismo tiempo que las autoridades responsables por la competividad cuestionaban la decisión de una automotriz francesa de repatriar empleos de una fábrica que estaba en Eslovenia.
Cumbres y más cumbres
Algunos dicen que entre más a menudo se reúnen los líderes de la UE, menos resultados hay.

Otros argumentan que, ante una crisis económica que se desarrolla con rapidez, es bueno hablar.
En un intento por corregir la exageración, los líderes de la UE acaban de decidir que realmente no necesitan reunirse de nuevo en una cumbre sobre empleo en Praga, pues basta con que vaya un grupo de altos funcionarios.
Ellos ya tienen su cita con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y otra con los líderes de sus vecinos ex soviéticos.
Así que en mayo, en vez de tres cumbres en dos días, sólo tendrán dos.

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