domingo, 15 de marzo de 2009

Alerta roja en Estados Unidos por la gigantesca deuda en las tarjetas de crédito

En apenas cinco años, la deuda total del "dinero plástico" se incrementó en más del 25%. Las familias estadounidenses nunca estuvieron tan endeudadas como en el presente. ¿A cuánto asciende la mora? ¿Cuáles son las perspectivas para este año?

La crisis financiera que estalló a mediados del 2007 no da tregua y siempre se renueva. Después del descalabro hipotecario, el gobierno y los bancos de Estados Unidos temen ahora por la situación de millones de deudores de tarjetas de crédito con bajo rating crediticio.
Esta segunda ola de deudas impagas, según su óptica, podría hacer eclosión en un mercado con mayor número de deudores que el hipotecario. El mecanismo de propalación de la crisis fue similar al de las hipotecas basura. Se entregaron todo tipo de tarjetas de crédito sin averiguar la situación financiera de los postulantes a los que se dejó endeudarse sin control.
De acuerdo con datos de la Reserva Federal (FED), la deuda total alcanzó en enero de este año el billón de dólares, lo que representa un incremento de más del 25% en los últimos cinco años.Esta deuda se suma a la contraída a través de créditos hipotecarios (u$s10,5 billones) y ambas muestran que las familias estadounidenses nunca estuvieron tan endeudadas como ahora. Esta situación –que se ve reflejada en una nota publicada por el diario The New York Times- se ha agravado porque ante el avance de la desocupación la cantidad de impagos aumenta con mucho mayor ímpetu. Hay incluso muchos morosos que no pudieron saldar las hipotecas basura y ahora tampoco pueden pagar sus deudas por el uso desmedido que hicieron.
Para graficar la preocupación de los banqueros, basta un ejemplo: el CEO de Bank of America, Ken Lewis, advirtió a los legisladores de su país que no tenía dudas de que el 2009 sería un "año terrible" para la industria de las tarjetas de crédito.
De acuerdo con la agencia calificadora de riesgo crediticio, Moody's, sobre el total de créditos asociados a tarjetas de crédito en 2008, casi el 60% fue otorgado por tres bancos: Bank of America, JP Morgan Chase y Citigroup.
Los préstamos incobrables alcanzaron un máximo histórico de 7.7% en diciembre, frente al 4,6% de un año atrás, aunque la mayoría de los analistas augura que esa cifra trepe aún más en la medida que se agudice la recesión y más gente pierda su empleo. Un indiador a seguirEn tal sentido, el índice de desempleo, que es concebido como el indicador más aproximado de las futuras pérdidas relacionadas con tarjetas de crédito, aumentó al 8.1% en febrero, su nivel más alto en 25 años.
En el sector existe una regla general por la cual los montos incobrables suelen elevarse un punto porcentual por sobre el índice de desempleo. Y muchos esperan que éste siga en aumento durante el año.
Con este dato en mente, Mike Taiano, analista de Sandler O'Neill, dijo que cree que el índice de préstamos incobrables podría cerrar en un nivel máximo del 10 por ciento.
Claro que ésta no es la primera vez que los emisores de tarjetas de crédito tienen que luchar contra un índice de desempleo elevado. Durante la recesión de principios de la década del 80, éste trepó hasta casi el 11%. Pero algunos expertos señalan que la industria vive un momento muy diferente.
En aquel entonces, no sólo era mucho menor la proporción del público estadounidense que poseía plásticos, sino que la cantidad de crédito expedida por la industria era de sólo una fracción de la de hoy.
Como ya se mencionara, la deuda actual alcanza al billón de dólares, mientras que en 1982 era de sólo u$s70.500 millones. Robert D. Manning, un catedrático que viene estudiando el fenómeno de las tarjetas de crédito entre los norteamericanos desde hace dos décadas, plantea un panorama desolador entre los consumidores y su adicción a la deuda.
“Muchos estadounidenses están comenzando a "maximizar" sus tarjetas de crédito para evitar perder sus hogares, así que otra gran cantidad de deudas se está amontonando sobre la primera. Y en un momento en el que la crisis de crédito está endureciendo las condiciones que imponen los bancos para realizar nuevas hipotecas o refinanciar las ya existentes, el problema se agrava”, explicó Manning.
"Cuando las condiciones de crédito se endurecen, los pequeños deudores miran hacia el plástico", señala David Rosenberg, economista de Merrill Lynch. "Ya estamos viendo los efectos de esa conducta", añadió.
Desde Merrill Lynch también hacen referencia al problema. Según Rosenberg, la próxima preocupación llegará con las vacaciones de verano, que podría poner contra las cuerdas a muchos más propietarios de vivienda hipotecados. Bruce Harting, analista de Lehman Brothers, también cree que los problemas en los pagos de las hipotecas se contagiarán a las tarjetas de crédito, y que además lo harán a los préstamos para comprar automóviles y a otros tipos de créditos de consumo. El experto del banco estadounidense cree que sólo es cuestión de tiempo.
La reacción de los bancosLa reacción de las entidades, que temen una ola de pérdidas relacionadas con las tarjetas de crédito, fue provisionar fondos agresivamente para ayudar a amortiguar la caída. Pero lo grave, observan los analistas, es que los bancos no están muy seguros de qué tan severas serán las pérdidas.
Lo que es esperanzador, dijo David Robertson, editor de la publicación especializada Nilson Report, es que, "después de años de práctica, las operaciones de tarjetas de crédito de los bancos se han vuelto más avezadas en adaptarse a los tiempos difíciles de la economía, tales como la recesión que siguió a la explosión de la burbuja puntocom a principios de esta década".
Otras medidas polémicas que tomaron las emisoras de tarjetas de crédito, en su afán por protegerse de nuevas pérdidas, fueron:
Rebajar los límites de crédito
Aumentar las comisiones
Aumentar las tasas de interés
Cerrar cuentas
Emisores de tarjetas de crédito como American Express, Citigroup y JPMorgan Chase de Nueva York han bajado los límites de crédito para protegerse del riesgo y evitar que los impagos y las cuentas incobrables aumenten, dijo Arnold. (Ver: "Las tarjetas de crédito de EE.UU. reducen mínimos y suben la tasa de interés")Las instituciones financieras podrían reducir las líneas de crédito en 2.000 millones de dólares en los próximos 18 meses, escribió Meredith Whitney, ex analista de Oppenheimer & Co. Este tipo de medidas tiene efectos negativos para los clientes, ya que deben liquidar sus saldos tan pronto como sea posible y estudiar la posibilidad de transferirlos a una tarjeta de crédito con una tasa más baja, dijo Jeff Blyskal, editor senior de Consumer Reports. Blyskal. “Los usuarios de tarjetas dañan su historial crediticio si cancelan una cuenta más antigua y pierden el crédito disponible con esa tarjeta”, agregó Blyskal. Las empresas que evalúan el historial crediticio se fijan en la cantidad total de deuda en relación con los límites de crédito en todas las tarjetas de crédito al evaluar las calificaciones.
American Express también fue noticia hace poco, cuando ofreció pagarles a muchos de sus clientes 300 dólares si liquidaban sus saldos y cerraban sus cuentas antes de finales de abril. (Ver: “Amex ofrece u$s300 a sus clientes para que salden sus deudas")
Pero las restricciones también vienen por el lado del otorgamiento de nuevos plásticos. El diario New York Times ha publicado recientemente que numerosos bancos han endurecido sus políticas de concesión de tarjetas, hasta el punto de que se llega a denegar más del 30% de las solicitudes.
Las nuevas medidas aspiran a frenar el uso y con ello evitar que los sectores de la población más afectados por la crisis económica puedan acceder a estas herramientas.
The New York Times denuncia que las regiones en la que los bancos se muestran más duros son precisamente en las zonas más deprimidas por la crisis. Algo que sólo logra empeorar la situación financiera local.Dentro del propio mercado han habido especulaciones de que Citigroup busca concretar una asociación estratégica con alguna empresa para su división de tarjetas de crédito, como una manera de comenzar a salirse poco a poco del negocio.
El año en perspectivaLos problemas ya están poniendo en apuros a J.P. Morgan Chase y Wells Fargo y probablemente golpearán con dureza a otros bancos importantes cuando los resultados del primer trimestre sean anunciados en abril. Los analistas coinciden en que los efectos se prolongarán durante casi todo el año, reduciendo los niveles de capital y endureciendo las condiciones de crédito a medida que los bancos intentan reducir sus riesgos. "Estas pérdidas son mucho mayores a lo que habíamos anticipado... y siguen empeorando", admite Charles Scharf, jefe del negocio minorista de J.P. Morgan. "Los bancos están viendo cesaciones de pago de gente de la que no esperaba tener problemas", admitió Dan Balkin, de la consultora estadounidense Wholesale Access, especializada en la industria hipotecaria.Este escenario fue planteado por la revista especializada Barron’s, que ve muy difícil el horizonte 2009 para las empresas emisoras. Las más involucradas son American Express, Bank of America, Citigroup, Capital One, Discover y JP Morgan Chase, que controlan el 90% del mercado de plásticos de EE.UU. Vale la pena recordar que varios de estos bancos (American Express se convertirá pronto en una entidad bancaria) sufrieron durante 2008 bajas muy pronunciadas en sus capitalizaciones bursátiles, por lo que el gobierno de Bush tuvo que salir a rescatarlos para evitar una corrida bancaria gigantesca. De acuerdo con analistas de Citigroup, más del 25% de la cartera de deudores de tarjetas del Citi, Bank of America y Capital One son subprime, de ahí que las previsiones para incobrables deberían crecer de manera significativa. “Sin lugar a dudas, lo peor está por venir en lo que resta del año, pero por ahora no sé nada”, sostuvo a la agencia Reuters David Nelms, director general de Discover, compañía que duplicó su previsión para deudas incobrables.En este contexto, el gobierno decidió tomar medidas para proteger a los deudores de plásticos y evitar un mayor default. De acuerdo con las nuevas reglamentaciones, se hace más difícil para las compañías emisoras aumentar las tasas y ahora deberán esperar 21 días para comenzar a cobrar intereses sobre un pago en mora. Estas medidas, que eran muy esperadas por las asociaciones de consumidores, en realidad tuvieron un sabor amargo: recién entrarán en vigencia a partir del 1º de julio de 2010, cuando para muchas familias era urgente aplicarlas porque están con la soga al cuello en materia de deudas. “La supervivencia del más apto” está de vuelta en los EE.UU.

Rubén Ramallo© iProfesional.com

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