domingo, 23 de noviembre de 2008

“Nueva era”

Autor: SANTIAGO ULLOA
11/21/2008

Lo que se avecina es una recesión muy profunda que va a afectar a todos los sectores de la economía e involucrará a todo el mundo.

Cuando dicen que el mundo actual va muy rápido, no se dan cuenta de que la realidad está superando la ficción. La situación que han vivido los mercados financieros durante septiembre y octubre ha sido frenética, pasando del pánico a la claudicación total. En un momento determinado, las principales bolsas del mundo llegaron a bajar un 25% en el mes y más de un 50% desde comienzos del año. Afortunadamente, en las últimas semanas se ha recuperado parte del terreno perdido.

Parece que las medidas tomadas por las autoridades monetarias de todo el mundo han conseguido recuperar la confianza entre las distintas entidades financieras y las de los particulares con las mismas. Después de una serie de quiebras en cadena de bancos en todos los continentes, los mercados ya cuentan con que ninguno de los grandes quebrará, y que si están en muy mala situación serán rescatados por el gobierno de turno. Las tasas Libor, que llegaron a estar casi 400 puntos básicos por encima del precio oficial del dinero, han bajado a los diferenciales normales, y ahora tienen los menores niveles en los cuatro últimos años.

El problema ha pasado de "Wall Street a Main Street". Lo que se avecina es una recesión muy profunda que va a afectar a todos los sectores de la economía y que, gracias a la globalización, involucrará a todo el mundo. Ya se están disparando los niveles de desempleo y el consumo se reduce considerablemente. Los precios de los fletes de mercancías, que se multiplicaron durante los últimos cuatro años, se han derrumbado, reflejando un congelamiento del comercio y la restricción de los préstamos por parte de las entidades financieras.

Como en todas las crisis, los excesos se pagan. El problema principal consiste en la dificultad de encontrar financiación, tanto para los fabricantes como para los constructores y los comerciantes. Las empresas que tienen unos balances más saneados, liquidez, poco préstamo y están en negocios de alta necesidad se pueden ver muy beneficiadas de la crisis; sin embargo, los negocios que se basaban en alto apalancamiento y en consumo de segunda necesidad pueden sufrir en esta etapa.

Todo esto es lo que han estado descontando los mercados financieros en los últimos 12 meses. El máximo bursátil del último ciclo positivo fue a mediados de octubre de 2007. Si consideramos el S&P500 de Estados Unidos, ha bajado más de un 40% desde entonces. En un estudio sobre el comportamiento histórico de la recuperación de bolsas en las crisis anteriores hemos podido ver que, desde el mínimo hasta el siguiente máximo, el tiempo de recuperación va de diez meses a setenta meses (crisis del 73) y, en todos los casos, lo que recuperó fue más del doble de la caída. En el caso del lunes negro de 1987, el mercado cayó en solo tres meses 33%, y estuvo luego subiendo durante 20 meses y alcanzó una apreciación del 582% desde el mínimo. No tengo claro si ya hemos visto lo peor de la crisis o no, pero podemos estar muy cerca de los mínimos bursátiles. Aunque la economía vaya a pasar a una etapa de recesión importante, es muy probable que los inversionistas comiencen a poner su dinero a producir mucho antes, adelantándose a los acontecimientos.

Una última reflexión sobre las consecuencias económicas del cambio político en los Estados Unidos. Ya ha sido elegido Barack Obama como presidente con un amplio apoyo, aunque sin el control absoluto del Senado. Los días anteriores a la elección hubo un rally importante, y el día posterior una caída. El análisis de esta situación parece ser que los mercados aplaudieron el cambio, pero ahora están volviendo a la realidad y sus consecuencias. Terminar con la incertidumbre es muy positivo y puede ayudar a reducir la volatilidad, pero lo esencial va a ser el equipo económico que rodee al nuevo Presidente. Figuras económicas le dieron su apoyo en la campaña, como Warren Buffet, Paul Volcker, Robert Rubin, Lawrance Summers, etc. Para ver la dirección que tomará su política económica hay que esperar a ver la elección del Secretario del Tesoro (ministro de hacienda) y sus colaboradores. El discurso tan digno de John McCain, reconociendo su derrota, hace pensar que todos van a arrimar el hombro para sacar a la economía mundial del hueco en que se encuentra. Lo positivo es que parece que una mayor comunicación entre los líderes mundiales ayudará a ello.

Es momento de buscar oportunidades, cuanto mas grandes son las crisis, las mismas aumentan. Aunque la experiencia de la época que estamos viviendo nos dice que ninguna entidad, por muy sólida que sea, puede dejar de caer, es por ello que en estos momentos lo sensato es diversificar y, mejor pecar por exceso que por defecto. Y por supuesto, estar bien asesorado.

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