La crisis económica global ha hecho perder efervescencia a uno de los productos más célebres de Francia, el champán, y al parecer nadie brinda por ello.
Una reciente caída en las ventas del lujoso vino francés ha llevado este año a los productores a reducir aproximadamente 40% el número de botellas que serán lanzadas al mercado.
Según expertos, la decisión podría repercutir en los precios de mercado y en toda la cadena de producción del champán, mientras se teme que parte de la siembra de uvas quede en las viñas “para que la coman los pájaros”.
Bodegas repletas
La medida de reducir la producción de champán "no es una sorpresa", dijo Daniel Lorson, portavoz del Comité Interprofesional de Vino de Champaña (CIVC), que establece cada año el volumen de cosecha permitido.
Lorson explicó a BBC Mundo que en el primer semestre de este año las ventas del vino espumoso cayeron 19%, sobre todo por una menor demanda de los grandes mercados de exportación.
La caída comenzó a sentirse durante 2008, cuando se vendieron 322 millones de botellas, y se estima que este año la cifra podría disminuir a 260 millones.
Mientras tanto, las bodegas siguieron engordando: la cantidad de botellas guardadas llegó a 1.200 millones, una presión extra para que baje el precio de mercado, algo que quieren evitar los productores.
Una reciente caída en las ventas del lujoso vino francés ha llevado este año a los productores a reducir aproximadamente 40% el número de botellas que serán lanzadas al mercado.
Según expertos, la decisión podría repercutir en los precios de mercado y en toda la cadena de producción del champán, mientras se teme que parte de la siembra de uvas quede en las viñas “para que la coman los pájaros”.
Bodegas repletas
La medida de reducir la producción de champán "no es una sorpresa", dijo Daniel Lorson, portavoz del Comité Interprofesional de Vino de Champaña (CIVC), que establece cada año el volumen de cosecha permitido.
Lorson explicó a BBC Mundo que en el primer semestre de este año las ventas del vino espumoso cayeron 19%, sobre todo por una menor demanda de los grandes mercados de exportación.
La caída comenzó a sentirse durante 2008, cuando se vendieron 322 millones de botellas, y se estima que este año la cifra podría disminuir a 260 millones.
Mientras tanto, las bodegas siguieron engordando: la cantidad de botellas guardadas llegó a 1.200 millones, una presión extra para que baje el precio de mercado, algo que quieren evitar los productores.
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