martes, 14 de abril de 2009

Caminos dispares para Ebay y Skype

Breaking Views - 14/04/2009
El culebrón Skype-Ebay quizá esté llegando a su fin. Los fundadores de la firma de telefonía por internet están incubando un plan para recomprarla -por menos de lo que cobraron por ella-. Quizá parezca una píldora amarga para Ebay, pero la integración de Skype le ha debilitado por lo que debería venderla ahora.
El desembolso de 3.100 millones de dólares por Skype en 2005 no fue precisamente la mejor operación de la ex presidenta de Ebay, Meg Whitman. La compañía tuvo que provisionar su nueva unidad dos años más tarde por casi la mitad de lo que pagó.
Esto no significa que Skype sea un completo desastre. Dispone de más de 400 millones de abonados registrados y suma casi el 10% de todos los minutos de llamadas internacionales. Y también hace dinero. Sus márgenes de operación son del 20%, lo cual ayuda a dar beneficios antes del pago de intereses, impuestos, depreciación y amortización (Ebitda) de unos 130 millones de dólares el pasado año.
El problema es que nada de esto ayuda especialmente a Ebay. Skype no casa con su negocio principal de subastas y pagos online, y las sinergias que esperaba cuando la compró -subastas asociadas a vídeos en directo- nunca se materializaron.
En vez de ello, Skype inmoviliza capital y tiempo de gestión de su matriz que deberían ser empleados en vigorizar el estancado negocio de las subastas online donde ha perdido cuota frente a sus competidores Amazon y Craigslist, o desarrollar PayPal, el sistema de pago por internet que supone el verdadero motor de crecimiento de Ebay.
Así pues, el potencial de Skype sería mayor fuera de la órbita de Ebay. Esto explicaría por qué los fundadores de la compañía de telefonía están en conversaciones con el capital riesgo para financiar una parte de los 2.000 millones de dólares que pagarían, un 35% por debajo de a lo que la vendieron.
Ebay pasará un momento embarazoso si acepta vender a ese precio, aunque ya haya provisionado por debajo de él. Por supuesto, el presidente John Donahoe puede avergonzarse del coste al que compró su predecesora, Whitman. Pero lo que no puede permitirse es perder la oportunidad de rectificar uno de los mayores errores que ella cometió.
Jeff Segal

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