lunes, 30 de marzo de 2009

General Motors estrella Wall Street: se hunde más de un 3%

Los mercados de Estados Unidos han puesto un punto final a su buena racha. El parqué neoyorquino ha terminado teñido de rojo después de encadenar tres semanas consecutivas con subidas. Los bancos han tirado fuerte de la bolsa hacia abajo, también lastrada por el sector de la automoción que sigue dudando de su futuro después de que el Gobierno haya echado atrás sus planes de reestructuración para poder acceder a las ayudas públicas. Esta tarde, el presidente Barack Obama ha dado un ultimatum a los fabricantes para que revisen sus propuestas y, de no ser posible, la bancarrota será inevitable.
El Dow Jones de Industriales ha recortado un 3,27%, mientras que el Standard & Poor´s lo ha hecho en un 3,46%. También el tecnológico Nasdaq, que el jueves pasado consiguió entrar en positivo por primera vez en 2009 se ha dejado un 2,81% al cierre.
Según han explicado un analista, se puede prever "una significativa corrección tras tres semanas consecutivas de subidas", además, "la preocupación de que el sector financiero pueda necesitar más ayudas ha mermado la confianza. Los brokers están ahora preocupados porque la ausencia de conclusiones relevantes en la reunión del G-20 puede provocar la vuelta del pánico al riesgo y que los mercados caigan de nuevo a mínimos". Y es que el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, aseguró ayer en el informativo de la ABC que algunas entidades financieras todavía van a necesitar grandes sumas del fondo de rescate.
De esta manera, los bancos han vuelto a sufrir las ventas. Citigroup ha caído un 11,83%, mientras que Bank of America se ha hundido algo el 17,85%. Goldman Sachs ha recortado poco más de un 7%, mientras que JPMorgan y Morgan Stanley se han dejado el 9,31% y el 9,12% respectivamente.
Por otro lado, Obama ha comparecido en la Casa Blanca, donde ha explicado la posición del Gobierno respecto a las ayudas solicitadas por el sector del automóvil. El presidente de Estados Unidos ha dado un ultimatum de 60 días a General Motors y del 30 días a Chrysler para que reelaboren su plan de reestructuración y, sino, se podrán ir a la quiebra. Ayer por la noche, el presidente de General Motors, Rick Wagoner, presentó su dimisión en respuesta a las presiones de la Administración ante su incapacidad de diseñar un plan capaz de salvar a la compañía de su peor crisis en ocho años. De hecho, tanto el plan de restructuración de General Motors como el de Chrysler han sido rechazados por el Gobierno ya que no consiguen devolver la competitividad que ambas han perdido, según publica la prensa estadounidense, además, desde la Casa Blanca no descartan la bancarrota como la mejor opción posible.
Pocos minutos después de las palabras de Obama, el consejero delegado de Chrysler, Robert Nadelli, confirmó que la compañía había alcanzado un acuerdo con su principal accionista, Cerberus y con Fiat para la formación de una gran alianza global. Dicho acuerdo cuenta con el visto bueno del Departamento del Tesoro y le permite al fabricante poder recibir nuevas ayudas públicas por importe de 6.000 millones de dólares.
Con todo, las acciones de los grandes de Detroit se han visto duramente castigadas esta jornada. General Motors se ha hundido un 25,41% y ha arrastrado a Ford en la caída, que se ha dejado más de un 2,82%, aunque abría con recortes superiores al 7%.

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