miércoles, 9 de enero de 2008

¿Qué podemos esperar de la economía global en 2008?

Informe de la Red de Knowledge@Wharton

Aunque la crisis subprime y al aumento de los precios del petróleo golpearon la economía de EEUU durante gran parte de 2007, otros mercados emergentes -especialmente China e India- parecen continuar con su buena marcha. Es muy probable que China siga creciendo a más del 11%, India también debería ser capaz de mantener su alto crecimiento del PIB, incluso si es más lento que el 9% del año pasado. América Latina, por su parte, muestra un cauto optimismo pero podría ser testigo de un descenso moderado en 2008. Los sitios web de la Red de Knowledge@Wharton- Universia Knowledge@Wharton, China Knowledge@Wharton e India Knowledge@Wharton- hablaron con miembros de Wharton y otros expertos sobre lo que podemos esperar de este año que se inicia.
Cauto optimismo en América Latina y España
En líneas generales, se espera una moderada reducción del crecimiento para América Latina en 2008, según los economistas. Los mejores pronósticos se encuentran en el Cono Sur y son menos optimistas en México y en el Caribe.
Se estimaba que la región crecería alrededor del 5% de promedio en 2007, pero con la crisis de las hipotecas de alto riesgo en EEUU, la expansión se situará alrededor del 4,25%. Mario Ricardo López Ramírez, profesor de la Universidad de Medellín, en Colombia, señala que el PIB de los países de América del Sur crecerá en 2007 a una tasa del 5,6%, resultado inferior al 5,8% del ejercicio de 2006, y se espera que esta tendencia continúe durante 2008. Estas desaceleraciones, dice, “pueden explicarse por riesgos asociados a caídas en la demanda externa y que se mantenga incrementos en las tasas de interés internacionales”.
En Argentina, añade, “se espera un crecimiento para el 2008 del 6%, por debajo del 7,5% de 2007, y del 5,5% en Chile. En Uruguay estima un crecimiento del 5,5%, Paraguay 3,5%, Perú 7,3%, Bolivia 4,0%, Ecuador 3,0% Brasil 4,3%, en Venezuela 7%, como consecuencia de los grandes incrementos salariales y el alto gasto público, y en Colombia 5,8%. Por otro lado, explica que México y Centroamérica “reducirán su tasa de crecimiento al 4,0%, como consecuencia de la desaceleración de la demanda externa que se encuentra relacionado al comportamiento en la economía americana, a la disminución de la demanda interna y una política monetaria restrictiva”.
A pesar de la previsible desaceleración, el reciente panorama económico mundial no ha deteriorado la confianza en la evolución económica de los países de la región. “Latinoamérica continúa gozando de un ciclo económico muy favorable que creemos que continuará el próximo año”, comenta David Tuesta Cárdenas, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Perú. En primer lugar, explica esta situación gracias a las reformas estructurales iniciadas en los noventa y su posterior perfeccionamiento, que han dotado a los países de una mayor competitividad (reducciones arancelarias, acuerdos comerciales…), la llegada de inversores internacionales y el hecho de que “países emergentes como China e India continúan liderando el crecimiento mundial y, por tanto, han sido demandantes centrales de materias primas, hecho que parece mantenerse a pesar de la situación financiera observada a nivel mundial”.
Al mismo tiempo, el eventual deterioro del entorno externo será una prueba de fuego para la región. Mauro Guillén, director del Lauder Institute de Wharton School, cree que “financieramente el impacto será escaso”. Aunque, si EEUU entra en recesión, advierte de que “México y Centroamérica sufrirán mucho”. Tuestas coincide en subrayar la importancia de la magnitud de la crisis estadounidense en la marcha de las economías latinoamericanas, pero señala que la región en su conjunto depende ahora menos de la demanda de EEUU.
Según los expertos, más preocupante sería si hubiese un fuerte descenso de los precios de los productos básicos, aunque para que esto ocurra debería producirse una desaceleración mundial más brusca. Pero los altos precios de las materias primas también tienen un lado negativo. A pesar de que la subida estos precios “favorece el crecimiento de la región, al mismo tiempo genera exceso de liquidez, incrementando las expectativas de inflación”, estima Rafael Pampillón, profesor de Entorno Económico y Análisis de Países del Instituto de Empresa. “El IPC puede dar disgustos en las economías de la zona y provocar que los bancos centrales opten por subidas de los tipos de interés, lo que frenará el crecimiento económico”, señala.
La continuidad de los altos precios del petróleo, que alcanzó los 100 dólares el barril a principios de 2008, también aumentará las presiones inflacionistas, comenta Anita Kon, profesora de la Pontifícia Universidade Católica de São Paulo (PUC/SP), Brasil. Un atenuante a este efecto, señala, “es que desde hace poco Brasil es casi autosuficiente en la producción de petróleo, y la necesidad de importación está disminuyendo. Además, la revalorización de la moneda frente al dólar ha favorecido su importación”. En 2008, el Gobierno planea iniciar y ampliar la explotación del producto en nuevos yacimientos, con la intención de aumentar las reservas del país.
Kon advierte, además, que las empresas brasileñas están muy alertas a lo que pueda ocurrir como consecuencia de la caída de la disponibilidad de crédito mundial. “Estos bloqueos financieros tienden a repercutir tanto en el mercado financiero del país, como en el ritmo de crecimiento de los proyectos programados de inversiones en infraestructura”, comenta. En su opinión, las repercusiones en 2008 serán considerables y negativas, “ya que Brasil estaba recibiendo una creciente inversión directa extranjera para la reanudación del crecimiento, necesarios debidos a la escasez de ahorro interno”.
Otro riesgo histórico para la región es el factor político. El creciente populismo es observado con lupa por los inversores internacionales y Pampillón advierte de un serio peligro si los gobiernos populistas de Venezuela o Ecuador “se encaminan a un desbordamiento del gasto público y un intento de controlar los precios y los mercados”.
La perspectiva de España
Al otro lado del Atlántico, España, país que comparte cultura e idioma con América Latina, además de mantener unas estrechas relaciones económicas con la región, ralentizará también su crecimiento, del 3,8% en 2007 a cerca del 3% en 2008. Si bien este menor porcentaje es un dato negativo, señala Altina Sebastián González, profesora de Finanzas de la Universidad Complutense de Madrid, cree que la situación, de momento, es de “tormenta, pero no de huracán”. “Si bien la morosidad hipotecaria en EEUU se ha disparado, en Europa la situación parece controlada. Han aumentado los diferenciales de crédito, pero no las insolvencias”, afirma. Sergio R. Torassa, profesor de Finanzas, ESCI-Universidad Pompeu Fabra, considera “que los resultados empresariales tienen recorrido- estimando el crecimiento en 2008 del 10%- y la banca española presenta buenos ratios de solvencia, no tiene prácticamente morosidad y es muy eficiente. Quizás su única debilidad está en su dependencia de la financiación exterior que, hoy por hoy, es cara y escasea”.
Con este entorno, las previsiones de Sebastián y Torassa son de un cauto optimismo. En 2008, señala Sebastián, “el Ibex 35, el principal índice de referencia de la bolsa española, subirá hasta cerca de los 17.000 puntos y los valores estrella serán las grandes empresas (eléctricas, banca, construcción y telecomunicaciones). En una coyuntura como la actual, las compañías mejor posicionadas para capear una situación difícil son aquellas que tienen tamaño, liquidez y están bien diversificadas”.
En cuanto a la crisis de liquidez, “saber si lo peor ya ha pasado o está por venir es una duda razonable que tenemos y que iremos aclarando en la medida en que las entidades vayan presentando sus resultados del cuarto trimestre del año”, señala Torassa. En el ámbito internacional, dice que “el credit crunch llegará a su fin cuando las entidades sean capaces de determinar la verdadera dimensión del agujero y sus víctimas. Mientras tanto, las sospechas se extenderán sobre todas las entidades financieras, pagando justos por pecadores”.
El principal problema de 2008 está en saber hasta qué punto llegarán las repercusiones de la desaceleración del mercado de la vivienda, el principal motor del crecimiento económico español en los últimos años. Sebastián prevé que “si la caída del volumen de actividad en España no deteriora el empleo más allá de la pérdida de 210.000 puestos de trabajo netos, la situación sería reconducible”.
Sin embargo, los datos publicados la primera semana de 2008 no son muy alentadores. La inflación (IPCA) se situó en el 4,3% en diciembre, la más alta en más de una década, el paro aumentó en un 5,27% respecto a 2006 y el índice de confianza del consumidor ha caído a mínimos históricos. Pampillón alerta de que estos datos pueden generar lo que se llama la paradoja del ahorro, es decir, “que como los hogares y las empresas están preocupadas porque lleguen épocas de menor crecimiento, de más paro, la gente consume menos y ahorra más, preparándose para los malos tiempos. Esta reducción deprime la economía: las familias gastan menos y las empresas venden y producen menos, así que despiden trabajadores para compensar la bajada de las ventas y la producción. El resultado es que esa actitud virtuosa empeora las cosas”. Así las cosas, el consenso sobre el crecimiento español en 2008 está en torno al 2,8%, señala.
Desde el punto de vista político, en el próximo mes de marzo España celebrará elecciones generales. Éstas, señala Torassa, serán decisivas y marcarán el futuro de la economía de España. “La productividad y la falta de competitividad son asignaturas pendientes que el próximo Gobierno, independientemente del partido vencedor, deberá afrontar como tema prioritario de su agenda”.
En la economía de EEUU y los mercados financieros reina la incertidumbre
¿Cuál es la mejor manera de describir las perspectivas para la economía de EEUU y los mercados financieros de este país en 2008? En la mejo de las hipótesis, el clima es de incertidumbre.
Los altos precios del petróleo y la debacle ocurrida como consecuencia de la crisis de las hipotecas subprime continúa amenazando a la economía y los mercados financieros, según varios profesores de Wharton. Aunque ninguno piensa que la recesión esté garantizada, todos están de acuerdo en que si se evita la recesión, el crecimiento económico será dolorosamente bajo. “Todavía hay muchas preguntas sin respuesta en este escenario”, dice el profesor de gestión Marshall W. Meyer.
Quizás lo más sorprendente sea que ninguno cree que la campaña presidencial tendrá un efecto significativo sobre los mercados. Tal y como lo describe Jeremy Siegel, ninguno de los candidatos, excepto John Edwards, cuenta con una plataforma fuertemente ofensiva contra las empresas, y el ex senador de Carolina del Norte parece que cada vez tiene menos posibilidades de convertirse en el candidato demócrata. Ninguno de los demás “son significativamente contrarios al mercado. Éste podría vivir con Hillary u Obama y, por supuesto, sobreviviría con cualquiera de los candidatos republicanos”, señala.
Siegel es más optimista que muchos de los expertos al pensar que la economía de EEUU ralentizará su marcha durante la primera mitad del año, pero evitará una recesión y empezará a recuperarse en la segunda parte. La principal amenaza, dice, es el alto precio del petróleo y los alimentos, en lugar del enfriamiento del sector de la vivienda. “Nos hemos adaptado bien al precio del galón de gasolina a 3$, pero a 4$ será muy difícil”, dice Siegel.
“Los analistas están divididos al 50% sobre si habrá una recesión o no”, añade. “Creo que hay un cierto consenso entre los profesionales de que no habrá recesión. Yo estoy en el grupo de los optimistas”.
Siegel espera que el producto interior bruto crezca a una tasa anual del 1% al 2% durante el primer semestre del año, y quizás al 3% en el segundo. “Yo creo que podría crecer al 3% en la segunda mitad del año porque creo que hacia la mitad del año la vivienda tocará fondo”, señala, añadiendo que la economía podría entrar en recesión si el aumento de los precios del petróleo y de la gasolina frenan el gasto del consumidor.
En cuanto a la crisis crediticia, “una vez que se sortee la crisis subprime, la situación no será tan mala como teme el mercado”, dice Siegel, prediciendo que el número de ejecuciones y de pérdidas en los valores con garantía hipotecaria serán menores de lo que esperan muchos analistas. “Actualmente, existe un miedo tremendo en el mercado acerca de lo que suponen esas pérdidas”, sugiere, refiriéndose a esos valores. Él piensa que el mercado ha sobreestimado el número de valores que incumplirán los pagos prometidos a los inversores.
Siegel señaló que los mercados financieros se vieron afectados por una reciente información sobre el crecimiento del desempleo en EEUU durante el mes de diciembre, que alcanzó el 5%, el máximo en dos años, pero no cree que la situación empeore, añadiendo que el número de personas empleadas sigue aumentando. “Para mí, los datos de desempleo son un tanto anómalos. Es muy probable que no siga esta tendencia el mes que viene… En mi opinión, esta cifra se reducirá hasta el 4,9% o 4,8% cuando tengamos los datos de enero”.
Siegel añade que es “bastante optimista” acerca del mercado accionarial, prediciendo un retorno de entre el 10% y el 12% en indicadores como el Russell 3000 y Standard & Poor’s 500.
Los precios de la vivienda
Según el profesor de finanzas de Wharton Franklin Allen, los precios de la vivienda y el coste del petróleo serán factores clave para el desempeño de la economía de EEUU y los mercados financieros. “La cuestión principal…es ver qué pasa en el mercado inmobiliario -el de la vivienda- y hasta qué punto bajan los precios”, dice. La gravedad de la situación dependerá de en qué regiones geográficas golpea más fuerte. “Esto determinará el comportamiento en los mercados crediticios y si se extiende al resto de la economía. Lo que ocurra en los mercados financieros dependerá de ese escenario”.
En cuanto a la predicción de los precios de las casas, “creo que bajarán durante una temporada”, dice, añadiendo que “está siendo un mercado especulativo desde hace un tiempo. Nadie sabe a ciencia cierta cuanta especulación había, pero creo que lo que estamos descubriendo es que había mucha….Había gente que estaba comprando sólo porque pensaba que los precios seguirían subiendo”.
Los especuladores están alquilando las casas que no se pueden vender, haciendo que los precios bajen tanto que no pueden cubrir los costes que soportan. Cuando es más barato alquilar una casa que comprarla, hay menos compradores y los precios caen incluso más, añade, advirtiendo que los precios de las propiedades podrían caer hasta el punto de que el coste de tener una vivienda en propiedad fuera próximo al de alquilar.
Allen también sugiere que con el reciente aumento del precio del petróleo hasta los 100$ el barril, los costes de la energía podrían jugar un papel importante en la economía y en los mercados financieros este año. “Ésta es una cuestión interesante, hasta dónde subirá el precio del petróleo”, dice. “No creo que el precio del barril baje de una manera significativa a medio plazo. Creo que se quedará donde está e incluso puede que suba algo”.
Allen predice que el desempeño de la bolsa de valores se verá muy afectada por la posibilidad de una recesión, que dependerá en gran medida de la severidad de la crisis de la vivienda. “Cuanto más tiempo sigan cayendo los precios de las casas, mayor será la posibilidad de que se produzca una recesión”. En los precios actuales, las acciones estarán “significantemente sobrevaluadas” si hay una recesión, haciendo que el precio caiga sustancialmente.
Mientras tanto, la Reserva Federal se encuentra en una situación precaria para tratar la amenaza de una recesión porque el remedio tradicional, rebajar los tipos de interés, podría elevar la inflación, lo que es un riesgo debido a los altos precios del petróleo y los alimentos, dice Allen. “Con la inflación repuntando, la Fed cuenta con instrumentos limitados para hacer frente al problema”.
El comportamiento de los tipos de interés a largo plazo, que son determinados por el mercado en lugar de la Fed, es un misterio, añade. Normalmente, suben a medida que la Fed eleva los de corto plazo, pero esto no ocurrió en el último ajuste realizado por la Fed. “Es una cuestión fascinante. No creo que entendamos apropiadamente por qué (los tipos a largo plazo) son tan bajos”. Una posibilidad es que haya “una fuga hacia la calidad” a medida que los inversores nerviosos mueven dinero de las acciones arriesgadas a bonos más seguros, como los del Tesoro de EEUU, sugiere. La alta demanda empuja los precios de los bonos al alza, haciendo que los rendimientos caigan.
Esto podría cambiar, añade, si aumenta la inflación, haciendo que suban los tipos a largo plazo. Esto podría minar el crecimiento económico al incrementarse los costes de los préstamos, y podría agravar la crisis de la vivienda al hacer más difícil para los propietarios obtener un préstamo a interés fijo para pagar los altos costes de las hipotecas a interés variable. El aumento de los tipos de interés, dice Allen, “sería muy negativo para el mercado de la vivienda y otros sectores de la economía”.
Sobre la cuestión del déficit comercial de EEUU, Allen sugiere que mientras algunos expertos están preocupados de que el déficit comercial cause un aumento del proteccionismo en EEUU, él cree que la caída del dólar podría contrarrestar esa tendencia al fortalecer las exportaciones de EEUU. “Debido a que el dólar ha caído tanto, es muy posible que no represente un problema”.
Y aunque es demasiado pronto para especular sobre cómo podrían influir las elecciones presidenciales en los mercados, o si Washington impondrá nuevas regulaciones, Allen dice que no estaría sorprendido si aparecieran nuevas leyes en caso de que la situación derivada de las hipotecas subprime evolucionara en una crisis bancaria más amplia. Él dice que podría haber presiones para aumentar el control de las agencias de ratings, ya que muchos consideran que fallaron a la hora de prever los riesgos inherentes a los títulos vinculados a las hipotecas arriesgadas.
Cuando China estornuda…
Según Meyer, la economía china será uno de los principales factores de influencia sobre los mercados financieros y la economía mundial este año. La enorme demanda de petróleo por parte de China, metales y otras commodities ha empujado su precio al alza en todo el mundo. Pero los funcionarios chinos están dando pasos inéditos para desacelerar su economía con el fin de controlar la inflación, dice Meyer. Esto debería parar la escala de los precios de los commodities, pero también causará probablemente una desaceleración del crecimiento mundial en 2008.
“El precio de la carne de cerdo subió un 70% el año pasado”, dice. “Esta cifra indica la tendencia…La familia media en China está siendo exprimida”. Históricamente, la inquietud social aumenta cuando los chinos sienten que los precios son muy altos, y los incidentes marcados por la inquietud social han crecido dramáticamente en los dos últimos años, dice Meyer, añadiendo que “el Gobierno central está determinado a restringir el crédito y, cuando puede, a asegurar también los precios porque si falla en esto se crea una bomba social”.
Para frenar la inflación, las autoridades chinas han actuado para restringir la concesión de crédito. Las sucursales de los bancos regionales, que desde hace tiempo operan con un alto grado de autonomía, están siendo mucho más controlados por sus sedes para asegurarse de que el dinero se presta sólo a aquellos que puedan devolverlo. Además, en un movimiento cuyo objetivo es desinflar la burbuja bursátil china, los órganos reguladores han dicho a las empresas chinas de fondos mutuos que dejen de comprar acciones de China. “Me imagino que, de manera informal, se están tomando muchas otras medidas”, señala Meyer.
El Gobierno, por ejemplo, es muy probable que deje de conceder subsidios a la gasolina y el diesel. Si los precios de estos productos aumentaran, caería la demanda, atenuando de esa forma el aumento mundial de los precios del petróleo en todo el mundo. “Es inevitable que eso ocurra”, dice Meyer. “Si se desacelera la economía china, se desacelera también el ritmo galopante de los precios del petróleo y de los metales en todo el mundo, revirtiendo así la tendencia actual. Creo que estamos próximos del final del boom de las commodities [...] Si eso sucede, se producirá un recelo generalizado, porque actualmente existe la creencia de que el crecimiento mundial será capitaneado por China y por India.” Meyer dice que no hay manera de prever una recesión en EEUU, “pero percibo una desaceleración en la economía mundial a causa de las restricciones que están siendo impuestas por los chinos a su economía”.
Él dice además que, en EEUU, “será inevitable la elevación de los impuestos”, sea quién sea elegido como presidente, porque Washington no tendrá otra elección que hacer frente a la cuestión del déficit presupuestario. “Dudo, por ejemplo, que veamos un impuesto cero sobre transmisión de herencia”, dice él refiriéndose a la actual ley que prevé el fin de ese impuesto en 2010.
En lo que concierne a la crisis de crédito, Meyer prevé que la incertidumbre derivada del colapso de las hipotecas subprime continuará infestando los mercados financieros. Actualmente, no es posible establecer el valor exacto de los títulos con garantía hipotecaria y otras formas de débito, como la deuda de las empresas. Los temores de ese tipo podrían continuar erosionando los balances patrimoniales de los bancos y otras instituciones financieras, dice, añadiendo que las malas noticias pueden no ser sólo esas.
Recortes de impuestos para la clase media
Richard Marston, profesor de Finanzas de Wharton, cree que la economía americana pasará por una fuerte desaceleración, sobre todo debido a la crisis de crédito como consecuencia del colapso de las hipotecas subprime. Él cree que Washington debería intervenir con un paquete de incentivos por medio del cual concedería recortes de impuestos a la clase media.
“A estas alturas, la economía está debilitada de tal forma que prácticamente no importa si cumplimos o no con los requisitos técnicos propios de una recesión”, dice. “Estamos en medio a una enorme desaceleración [...] ¿Por qué ocurrió eso? El primer factor a tener en cuenta apunta hacia el sector inmobiliario, pero eso sólo no podría haber llevado a la situación actual [...] No, necesitábamos del colapso financiero que se inició por los préstamos subprime”.
Hace un año, Marston llamó la atención sobre el hecho de que el mercado estaba subestimando los riesgos, destacando entonces que los inversores estaban exigiendo un ingreso adicional pequeño en pago por el riesgo inherente a los títulos subprime y bonos de mercados emergentes. Muchas instituciones financieras asumieron un riesgo demasiado grande en los últimos meses, acabando por sufrir perjuicios enormes a medida que los precios de los títulos arriesgados descendían — como fue el caso de los títulos asociados a las hipotecas subprime. “Hay que añadir otro ingrediente a eso: el precio del petróleo próximo a los 100 dólares el barril. Por lo tanto, no es de extrañar que estemos en ritmo de desaceleración”, dice Marston.
Marston cree que los mercados de valores no se han dado cuenta totalmente de la desaceleración en la que nos encontramos, sugiriendo con eso que los precios de las acciones podrían caer. “Si estuviéramos, de hecho, atravesando una fase de desaceleración, entonces es preciso que los inversores sean cautelosos”, dice, previendo que las acciones más arriesgadas, como las de las pequeñas empresas, deberían ser las más afectadas.
China: Ninguna señal de desaceleración
China hierve, y no muestra ninguna señal de enfriamiento en 2008. La tasa de crecimiento del país llegó a un 11,5% el año pasado, y su mercado bursátil es uno de los de mayor éxito del mundo desde hace 12 meses, con un ratio precio/ganancia (PL) de 50.
“La recesión americana en 2008 está prácticamente asegurada”, dijo Andy Xie, economista independiente y ex-director-gerente del equipo de economistas de Morgan Stanley para Asia/Pacífico, en una reciente charla en Pekín sobre el desempeño de la economía china en 2008. Aunque muchos críticos se aferran al viejo dictado de que “cuando EEUU estornuda, el resto del mundo se resfría”, Xie cree que la perspectiva para las economías emergentes continúa siendo positiva, a pesar de una posible recesión en EEUU. Gracias a Alan Greenspan, añade, los cofres de las economías emergentes están llenos.
¿Cuáles son las consecuencias económicas para la economía china centrada principalmente en la exportación? “Los chinos van a sufrir”, prevé Xie. “En el pasado, EEUU absorbía el ahorro y los productos chinos, ahora ellos van a querer dar la vuelta a la situación y exportar a China. “Será un enorme desafío para nosotros. El año 2008 será el primero de ese nuevo mundo”.
Al mismo tiempo, el comercio cada vez más intenso con los mercados emergentes encajó como un guante para China, dice Xie, destacando que las exportaciones chinas a Occidente ya comienzan a disminuir de ritmo. Xie prevé una tasa de crecimiento del 10% al 15% para esas exportaciones en 2008 frente a una tasa de crecimiento de más del 20% en años recientes. Esa tendencia se debe, en parte, a la saturación del mercado, dice, y en parte también a la pérdida de alguna ventaja competitiva para países como Vietnam y Bangladesh.
El comercio con los mercados emergentes, por su parte, ya es responsable de un 50% del crecimiento del comercio chino, dice Xie. Esas economías exportan exactamente aquello que China necesita — commodities como petróleo, cobre y mineral de hierro. En cambio, compran bienes de consumo y de capital de China a precios bajos. “A corto plazo, este esquema dará a China una enorme ventaja”, dice Xie. “En 2008, las exportaciones continuarán creciendo”.
Para Xie, ese comercio floreciente sur-sur representa “la aurora del desarrollo de los mercados emergentes”. Él prevé que las enormes reservas cambiarias en moneda extranjera de países como India, Rusia, Dubai e incluso del continente africano, tendrán implicaciones muy serias para los eventos de 2008”, ya que esas economías continuarán estando en condiciones de gastar, a pesar de la recesión americana.
Scott Chu, representante del Fondo de los Pioneros chino, dibuja un cuadro semejante. “No creo que la desaceleración americana tenga algún impacto sobre China”, dice. “China se libró de la dependencia del crecimiento de la economía americana. No hay más que ver las últimas cifras de las exportaciones. En el tercer trimestre de 2007, la economía americana se desaceleró, mientras la china siguió firme en sus exportaciones, que crecieron más rápidamente que las exportaciones de cualquier otro país. Y si miramos aún más adelante, veremos que los puertos de destino de esas exportaciones son, cada vez más, Oriente Medio, África, Vietnam e Indonesia. Las exportaciones chinas se desplazarán paulatinamente hacia la zona del euro, de Oriente Medio y del sudeste asiático”.
¿En qué medida la revalorización del yuan afectará a las exportaciones chinas? No mucho, y el impacto será positivo, observa Chu. “A partir del momento en que el yuan comience a revalorizarse lentamente, las industrias de márgenes estrechos, de mano-de-obra intensiva, muy contaminantes y de bajo valor añadido se verán obligadas a dejar China. Las empresas pasarán entonces a otro nivel, migrando hacia el segmento de alto valor añadido intentando, al mismo tiempo, mejorar su eficiencia. Ésa es la razón por la cual, en los últimos meses, el superávit comercial chino ha estado subiendo en lugar de cayendo”.
Chu dice también que “crece fuertemente el consumo en el sector de bienes inmuebles — segmento en que se registra el mayor índice de consumo en China y que ha impulsado todos los demás gastos relacionados, como reformas en las residencias, gastos con equipamientos electrónicos, mobiliario y productos relacionados con el estilo de vida. En suma, el consumo, las exportaciones y las inversiones chinas van muy bien, lo que sugiere un crecimiento del 10% o más en 2008”.
Xie añade: “Mi impresión es que 2008 será un buen año”, pero advierte que la historia podría cambiar si EEUU se ve inmerso en una recesión profunda, con crecimiento negativo del 2% o un 3% al año”.
Una burbuja que crecerá aún más
El contexto favorable a las exportaciones no es el único factor que deberá asegurar el buen desempeño de la economía china en 2008. “Creo que los préstamos de cortísimo plazo (hot money) van a crecer mucho este año”, dice Xie. Después de la crisis de las hipotecas subprime, dice, el dinero que iría destinado a EEUU irá a China. “Los analistas de Wall Street, inclusive ex-compañeros míos, dejaron sus empleos sin esperar a las inexistentes bonificaciones de fin de año. Ellos ahora han buscado fondos y puesto sus ojos en China. Mi teléfono no para de sonar. Por lo tanto, la burbuja de activos que hoy vemos probablemente crecerá más” en 2008.
Esto, a pesar de los esfuerzos del gobierno central para frenar las inversiones en bienes inmuebles. Los precios de los inmuebles sólo caerán cuando el dólar americano se fortalezca y la liquidez comience a fluir hacia China, según Xie.
Cuando preguntaron a Chu si el ratio precio/beneficio estaría demasiado alto para las empresas chinas con acciones en bolsa, él respondió que “en ciertos momentos, en los mercados emergentes, cuando las monedas se revalorizan y la liquidez es excesiva, es normal que el índice P/L sea elevado. No se puede simplemente comparar China con Japón, EEUU o Hong Kong, puesto que el flujo de capital en esos mercados maduros es libre y busca ratios de P/L más bajos en empresas con crecimiento elevado de los ingresos. En China, sin embargo, la historia es otra, porque el nivel de regulación a que están sometidas las divisas extranjeras en el país es relativamente riguroso y las opciones de inversiones son limitadas”.
De manera general, concluye Chu, el mercado bursátil chino es más caro que el mercado americano y europeo, pero hay una lógica detrás de eso. “Primero, es un indicador de crecimiento elevado. Los bancos chinos, por ejemplo, presentan un sólido crecimiento de los ingresos y potencial significativo para negocios en mercados intermediarios. Además de eso, la comisión que cobran es mucho mayor que en otros países. Algunas empresas chinas tienen situación de monopolio y, por lo tanto, es comprensible que haya ratios de P/L elevados”.
“Desde el punto de vista de la demanda”, prosigue, “se puede observar esa situación cuando la tasa de inflación llega a un 6% o un 7%. Los chinos transfieren sus depósitos bancarios al mercado de acciones. Mientras la tasa actual sea negativa y el yuan continúe revalorizándose, el dinero existente en el país y en el exterior para la adquisición de esos activos continuará aumentando, y deprisa”.
Chu aconseja un enfoque optimista, aunque cauteloso, en relación al mercado de acciones clase A en 2008. “Mi punto de vista es que se conseguirá un retorno de entre un 10% y un 30% en 2008. Creo que después del primer trimestre, el mercado pasará por una corrección profunda”.
Inflación con tendencia al alza
A principios de diciembre, el gobierno de China anunció la adopción de una política económica “más severa” para 2008, un cambio raro y significativo en su posición oficial. Chu dice que, actualmente, el mayor riesgo para China es la inflación. “La tasa de inflación actual es muy superior al valor anunciado del 6,7%. Si la inflación crece hasta un determinado punto, será un desastre para toda la economía y también para el mercado bursátil”.
Zhou Qiren, profesor de Economía de la Universidad de Pekín, dijo durante un discurso en la capital china, a principios de diciembre, que el principal desafío de la economía china es la moneda con que opera. “La liquidez excesiva está reposicionando el nivel de los precios y empujando al alza los costes básicos”. Zhou añade: “Nunca en la historia de la humanidad la mano de obra, la información, la tecnología y el capital fluyeron libremente y se reorganizaron en todo el mundo como hoy en día. Ésa es la base de una gran transformación. China creció de forma extraordinaria en las últimas tres décadas. Pero, en 2008, creo que la economía china experimentará una transformación”.
India: Todo en orden, a pesar de lo que se ve en el resto del mundo
La economía hindú deberá sufrir diversas presiones en 2008, y su tasa de crecimiento del 9% registrada en años recientes sentirá el impacto de la desaceleración americana, de acuerdo con economistas y gestores de inversiones. Llevada por el rápido crecimiento de Asia, la suerte de India a buen seguro está despegándose cada vez más” de la economía americana, sin embargo el país se encuentra con otros desafíos. Diferentes presiones inflacionarias repuntan en el horizonte, pero las opiniones divergen en cuanto a la posibilidad de que eso empuje las tasas de intereses hacia arriba. El coste cada vez más elevado del capital ya comienza a incidir sobre el comercio y sobre el apetito de préstamos de las empresas en todo el país.
“India tiene un 50% de oportunidad de pasar por un revés económico doloroso en 2008-2009, un 30% de oportunidad de que el revés sea moderado y sólo un 20% de seguir creciendo rápidamente a un ritmo del 9%”, dice Swaminathan S. Anklesaria Aiyar, economista y columnista hindú de prestigio. Aiyar dice que él limita la posibilidad de un revés doloroso a un 50% porque, igual que muchos otros defensores de la llamada teoría del “desacople”, él cree que la posibilidad de una recesión en EEUU afectaría mucho menos a India hoy que en el pasado.
Aiyar cita las “Perspectivas Económicas Mundiales”, del Fondo Monetario Internacional (de octubre de 2007), que rebajó su proyección de crecimiento global para 2008 en casi medio punto porcentual, fijándolo en un 4,8%, mientras que en el caso de EEUU, ese porcentaje es de un punto menos, fijando la tasa de crecimiento americana en un 1,9%. El documento es menos severo en sus proyecciones para Asia, cuyo crecimiento será “relativamente moderado”. En 2007, China e India tuvieron un crecimiento del 11% y un 9%, respectivamente.
Sin embargo, “puede ser extremadamente doloroso” si India pasara del 9% a un 7% este año, dice Aiyar. Él se acuerda de cómo una caída semejante de dos puntos porcentuales en la tasa de crecimiento del país los años que siguieron a la crisis financiera de 1994-1997 aplastaron el crecimiento industrial, “las exportaciones se colapsaron, toda empresa que se había establecido con el propósito de exportar quebró”. Pero, él cree que las empresas hindúes son más resistentes a posibles reveses actualmente, con menores costes de préstamos y coeficientes de endeudamiento más saludables.
Ruchir Sharma, jefe de mercados emergentes globales del Morgan Stanley Investment Management, de Nueva York, dice que no cree en la teoría de que la tasa de crecimiento de la economía hindú caiga dos puntos porcentuales. Él apuesta por India este año, porque cree que existe una “gran oportunidad” para inversiones allí en lo que concierne al consorcio de capitales bajo su gestión. Sharma es responsable de un total de inversiones en acciones de 35.000 millones de dólares en economías emergentes, de los cuáles India responde por poco menos de 5.000 millones.
En lo referente a las asignaciones absolutas, India comparte el segundo lugar con Rusia y Brasil en inversiones en mercados emergentes de Morgan Stanley, después de China, dice Sharma. Con relación a las crecientes asignaciones de inversiones en India este año, él dice que su fondo ya está “con sobrepeso” en lo referente a India, con más de un décimo del total de los fondos invertido allí.
P. Chidambaram, ministro de las Finanzas de India, alimentó también el clima de optimismo indicando que podrá haber recortes en el impuesto sobre la renta cuando presente el presupuesto anual en febrero. Chidambaram se sintió animado, dice Aiyar, por el crecimiento espectacular en la recaudación directa de impuestos, que dio un salto del 40% en 2006 y deberá llegar a un 42% en 2007, o cerca de 24 billones de dólares.
Es interesante observar que la recaudación está impulsada no sólo por la mejora observada en el pago y en el perfeccionamiento de la gestión fiscal, dice Aiyar. Él está convencido de que muchas empresas están contabilizando en sus libros un volumen enorme de dinero negro — de fondos no declarados — seducidas por el lanzamiento de acciones en la bolsa. “El precio obtenido con la OPV es un indicador certero de que esos ingresos se incorporaron a los libros”, dice.
Aiyar, sin embargo, considera peligrosa la inflación resultante del aumento de los precios del trigo. Él dice que los precios del trigo hindú equivalen a la mitad de los niveles globales actuales (53 céntimos). “En un sistema económico global relativamente abierto, no se puede mantener ese precio por mucho tiempo”, dice. Aiyar observa que tiene sentido para la alianza al frente del Congreso convocar elecciones parciales este año, ya que podrá enfrentarse a “una situación bastante complicada en 2009”, cuando vence el plazo de las elecciones generales, añadió.
Sharma cree que la inflación originada por la elevación de los precios de los alimentos puede llevar a la ruina la promesa de crecimiento rápido y constante en India. “Si el banco central sube más drásticamente las tasas de interés para frenar la inflación, me quedaría muy preocupado”, explica.
El crecimiento de los bancos hindúes deberá ser menos intenso en 2008, en gran medida a causa de la desaceleración observada principalmente en la demanda de crédito en el comercio, observa Abheek Barua, economista-jefe del HDFC Bank de Mumbai. Las tasas de interés de los préstamos concedidos al comercio, así como las hipotecas y la financiación de automóviles, subieron, de media, de tres a cuatro puntos porcentuales el año pasado, dice Barua. “Con relación a las tasas de interés, el banco central da señales de que su política será severa”, añade.
Sharma, sin embargo, cree que “hay espacio para que la política monetaria sea más flexible”. Él dice que buena parte de los bancos centrales de las economías en desarrollo se están enfrentando a presiones en el sentido de elevar las tasas de interés o interrumpir los recortes. India ya pasó por un periodo de miedos “inflacionarios” a principios de 2007, observa.
Barua, sin embargo, ve dificultades para los planes de crecimiento y para la capacidad de expansión de las compañías hindúes en lo referente a la obtención de crédito en el exterior dada “la enorme contracción del sector en los mercados occidentales”. Según Barua, hay “niveles significativos de aversión al riesgo en los bancos del mundo desarrollado”. Sin embargo, observa una cierta tranquilidad en lo que concierne a cambios “institucionales”, tales como un compromiso con directrices básicas para el desarrollo del mercado hindú de bonos corporativos.
Aiyar dice que se siente animado por el adelanto observado en otras regiones, como la penetración de las compañías de telecomunicaciones en áreas rurales y un programa del gobierno para conectar las aldeas hindúes a las carreteras. “Es preciso crear condiciones en las cuáles el emprendedor y los nuevos negocios puedan prosperar, y eso exige una conectividad que, finalmente, está teniendo lugar”, dice.
Arindam Sengupta, editor-residente de The Times of India, de Nueva Delhi, y un observador atento de la escena política, se muestra preocupado con “el crecimiento desigual” a medio y largo plazo. Él dice que los estados céntricos de India de Madhya Pradesh, Uttar Pradesh y Bihar crecieron menos que los demás. “Hay partes de la población que han sido dejadas fuera de la historia de éxito del país, lo que puede generar tensiones”, dice. “Ese sentimiento toma forma en el naxalismo [ideología política de extrema izquierda] y en posibles insurrecciones.”Sengupta dice que los inversores internacionales ya no necesitan preocuparse con la dinámica de la política de coalición hindú, ya que a veces los partidos de izquierda emiten señales de desacuerdo. Para él, las objeciones ocasionales de la izquierda a las propuestas afines al mercado funcionan como “ejercicio de identidad” que esos partidos necesitan poner en práctica de cuando en cuando para que se acuerden de sus principios. “De modo general, no hay nada en ese sentido por lo que valga la pena preocuparse”, dice, “India ha emprendido el camino de la economía de mercado y la izquierda no se opondrá a eso”.

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