Este sábado se cumplió un año de la inyección de emergencia de 95.000 millones de euros que realizó el BCE para evitar el colapso del mercado monetario, y lo que parecía un problema puntual -afectaba sólo a un pequeño segmento del mercado hipotecario en EEUU llamado subprime- se ha convertido en la mayor crisis de liquidez y solvencia de los últimos 70 años. Y lo peor es que no se ve ni de lejos su final; los expertos más optimistas auguran otros dos años hasta que la situación se normalice.
Las cifras son aterradoras. En el último año, el BCE y la Reserva Federal han inyectado más de 250.000 millones de liquidez a corto plazo para evitar el derrumbe del sistema financiero mundial; el Dow Jones ha bajado el 14% y el Ibex, el 22% (si bien ambos índices se recuperaron tras el primer golpe y marcaron máximos históricos en noviembre antes de volver a caer con el 'lunes negro' de enero); el crecimiento económico en EEUU se ha reducido a la mitad y el español ha pasado del 4,1% al 2,7%; y los precios de la vivienda se han desplomado un 40% en algunas zonas de EEUU y aquí empiezan a bajar con fuerza.
Si nos centramos en el sector epicentro de la crisis, la banca mundial ha sufrido pérdidas de 476.000 millones de dólares por la amortización de activos que han perdido su valor, ha efectuado ampliaciones de capital por 354.000 millones y ha despedido a varios presidentes y a miles de trabajadores; Bear Stearns, el quinto banco de inversión de Wall Street, tuvo que ser rescatado por la Fed y JP Morgan, y Lehman Brothers ha estado a punto de seguir sus pasos; ocho bancos comerciales han quebrado en EEUU; uno de los principales bancos hipotecarios británicos, Northern Rock, tuvo que ser rescatado por el Banco de Inglaterra y finalmente nacionalizado; y Fannie Mae y Freddie Mac, los pilares del mercado hipotecario en EEUU, seguramente correrán la misma suerte para evitar su quiebra.
A estas alturas de la película, no hace falta volver a explicar cómo se originó esta crisis, con la burbuja de crédito fácil, barato y sin requisitos (de ahí lo de subprime), y la titulización y venta masiva de estas deudas entre millones de inversores en todo el mundo. Cuando el precio de la vivienda empezó a bajar y comenzaron los impagos, la burbuja estalló, los activos en que se habían empaquetado los créditos se hundieron, la liquidez se secó en el mercado y comenzó la reacción en cadena que dura hasta hoy.
En El Confidencial hemos publicado numerosísimos artículos sobre las causas y la evolución de la crisis, así como análisis (como éste) en la columna Valor añadido y encuentros digitales sobre este asunto.
El exceso de fe en los mercados financieros
Con la perspectiva de estos 12 meses, la primera gran pregunta que hay que plantearse es "cómo es posible que los problemas con las hipotecas subprime, que son un sector muy pequeño de los mercados financieros globales, hayan provocado este desastre", en palabras del Banco Internacional de Pagos. Gillian Tett, jefa de mercados de capitales en el Financial Times y experta en la crisis japonesa, cree que la clave está en el concepto de "fe" en el mercado financiero, que explica la innovación sin precedentes en este campo mediante la creación de sofisticados vehículos para trocear y empaquetar el riesgo bancario.
La emisión de instrumentos de crédito se multiplicó por 12 entre 2000 y 2006, pasando de 250.000 millones de dólares al año a 3 billones (trillones americanos) anuales, y eso permitió bajar drásticamente el coste del crédito, disparar el apalancamiento (endeudamiento) y rebajar los estándares para conceder créditos. Detrás de esta fe, Tett identifica tres grandes asunciones (o artículos de fe) que se han demostrado trágicamente erróneos.
La primera asunción era que los mercados de capitales habían llegado a tal grado de desarrollo que los bancos siempre iban a poder vender activos de deuda, es decir, que siempre iba a haber liquidez. Eso les llevó a dar crédito a manos llenas porque asumían que siempre iban a poder traspasar el riesgo, a lo cual ayudó la presión competitiva por crecer en un entorno tan positivo. La segunda era la confianza de los inversores en las calificaciones otorgadas por las agencias de rating a este tipos de activos, asumiendo que si eran triple A no había riesgo, aunque en muchos casos no entendieran el producto que compraban. Finalmente, el error más importante fue pensar que repartir el riesgo entre millones de inversores en vez de entre unos pocos bancos daba más estabilidad al sistema financiero.
Cuando se descubrió que estas supuestas verdades reveladas no eran tales, se hundió todo el edificio. La pérdida de fe en los ratings hizo que muchos inversores dejaran de comprar estos instrumentos, lo que impidió a los bancos seguir titulizando hipotecas y, además, dejó sin financiación sus vehículos especiales de inversión (los famosos SIV), que emitían papel comercial a corto plazo para comprar activos a largo. Lo imposible había pasado: la iliquidez. Estos vehículos tuvieron que ser asumidos por los bancos, lo que se sumó a las pérdidas de sus propios instrumentos de deuda, destrozó sus balances y acabó con el mito de que la dispersión del riesgo les protegía de una crisis sistémica. En esas condiciones, empezaron a acaparar liquidez y dejaron de prestarse entre ellos por la desconfianza sobre lo que había en los balances. Resultado: el credit crunch y el desapalancamiento, con la venta de estos activos a cualquier precio o directamente su amortización por falta de mercado..
Un futuro muy negro
¿Y ahora qué? Ésa es la segunda gran pregunta de este aniversario. La respuesta del consenso de economistas es que esto va para largo y que posiblemente lo peor todavía no ha quedado atrás. Un pesimismo que ha aumentado con la frustración de las expectativas de mejoría en varios momentos durante este año: el otoño pasado después del golpe inicial, enero, cuando los bancos centrales lanzaron su ofensiva conjunta, y marzo, con el rescate de Bear Stearns.
"Dudo que hayamos recorrido más de un tercio de la crisis", opina Michael Burry, gestor del hedge fund Scion. "No tendremos una recuperación de verdad hasta finales de 2010 o principios de 2011, porque muchas de las facturas de la burbuja de crédito todavía no se han pasado al cobro", añade. Otro gestor de hedge funds entrevistado por MarketWatch, Eric Hovde, es un poco más optimista: quedan entre uno y dos años de crisis, afirma, y recuerda que la nueva caída del precio de la vivienda tardará entre tres y seis meses en reflejarse en los balances de las entidades. La gran banca española coincide en que puede durar hasta 2010.
Para que se solucione la crisis, los expertos creen que es condición sine qua non que se estabilice el mercado inmobiliario en EEUU y que los bancos eliminen definitivamente todos los instrumentos de crédito en cartera y sus propios créditos impagados (el FMI cifró el impacro total de la crisis en 800.000 millones). Además, hay que solucionar la gravísima situación de Fannie Mae y Freddie Mac. Tett cree que la clave está en devolver la confianza al sector financiero, para lo que sugiere más ampliaciones de capital y un proceso de titulización más transparente. "Pero llevará años, no meses, restablecer la confianza, porque se han venido abajo las grandes asunciones de las finanzas del Siglo XXI", concluye.
Mientras tanto, las expectativas mayoritarias son de que EEUU acabará entrando en recesión porque, a pesar de las bajada de tipos más rápida de la historia (del 5,25% al 2% en sólo siete meses) y de los estímulos fiscales (cheque de 600 dólares a los contribuyentes), el consumo está seriamente tocado. Para Europa hasta ahora las previsiones eran más halagüeñas, pero el crecimiento negativo en Italia y Alemania ha empeorado notablemente el panorama. El propio Jean-Claude Trichet alertó el jueves de las amenazas sobre el crecimiento. Para España el panorama no es mucho mejor, porque hay que sumar el estallido de nuestra burbuja inmobiliaria; algunas entidades, como Funcas, ya hablan directamente de recesión.
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domingo, 10 de agosto de 2008
lunes, 21 de abril de 2008
Mercado Apuesta por Fuerte Recuperación del Sistema Financiero en EE.UU.
DESDE SEGUNDO SEMESTRE
Ello, porque se estima que las grandes provisiones se realizarán hasta junio próximo, lo que beneficiaría las utilidades del tercer y cuarto trimestre.
Incertidumbre, recesión, temor y pánico. Esos son algunos de los conceptos que han utilizado los analistas para describir el panorama financiero en Estados Unidos, el que ha estado marcado por las pérdidas y caídas en resultados de las empresas bancarias producto de la crisis subprime. Sin embargo, algunas de estas palabras comienzan a desvanecerse y son reemplazadas por optimismo, calma y confianza.
Y es que pese a que los bancos han venido reportando pérdidas o caídas en sus resultados, se está viendo que no son tan profundas como se proyectaba. De hecho, eso fue lo que sucedió con Citigroup, que el viernes informó que perdió US$5.100 millones en el primer trimestre, lo que fue menor a lo previsto por el mercado. Esto, junto a otros resultados, trajo de regreso el optimismo en el mercado, lo que permitió que el Dow Jones subiera 2% en el día y 4,3% en la semana. Así, la confianza pareciera haber retornado a los bancos, ya que el índice que agrupa a las empresas financieras en EE.UU. subió 1,6% en el día y 12,4% desde su mínimo del año (10 de marzo).
¿Realidad o Ilusión?
La duda es si se está en presencia de una recuperación sostenible del rubro financiero o es una ilusión. “Lo peor de la crisis ya quedó atrás”. Esta es la visión los CEO de Wall Street, incluyendo Jamie Dimon, de JPMorgan Chase & Co.; Lloyd Blankfein, de Goldman Sachs Group Inc.; Richard Fuld, de Lehman Brothers Holdings Inc., y John Mack, de Morgan Stanley.
John Edmunds, académico de Babson College, en Boston, espera esa mejora en 2009, aunque en el corto plazo no descarta que pueda haber un nuevo remezón.
Mientras que Héctor Neyra, gerente general de Zurich, afirmó que “el consenso de estimaciones, según Factset, es que la compañías financieras que componen el S&P500, se recuperarían en el segundo semestre del año”. Se espera, agregó, que las utilidades de estas firmas caigan 57% en 12 meses en el primer trimestre de este año, retrocedan 30,7% en el segundo; pero que repunten 25,5% en el tercer cuarto y 345,8% en el último trimestre.
Un analista local reafirma esta postura señalando que el mercado bursátil tocó piso en enero, previendo que en lo que resta del año el sector bancario estadounidense comenzará a generar utilidades “importantes”.
Los factores que están detrás de este pronóstico es la pobre base de comparación, ya que la crisis comenzó en el segundo semestre de 2007, y que se dejará sentir el impacto de las menores provisiones (ver recuadro).
En todo caso, Neyra advierte que la incertidumbre de este pronóstico es el grado de contracción del negocio de crédito por la mayor percepción de riesgo y la necesidad de las instituciones financieras de mantener un apalancamiento menor.
Efecto Provisiones
Una de las grandes razones de las pérdidas de los bancos son los recursos que las instituciones separan para cubrir el riesgo de incobrables (ver tabla). Pero esto debería comenzar a revertirse, ya que se espera que gran parte de las provisiones se hagan hasta junio próximo, situación que beneficiaría fuertemente los resultados.
Edmunds asegura que actualmente los bancos, anticipando pérdidas, están amortizando muchos préstamos con una “cautela extrema”, que dentro de unos dos o tres años se recuperarán. “Lo que ocurre es que muchas veces los bancos amortizan de golpe. Vamos a suponer que es un préstamo de US$1 millón y el deudor no ha pagado por seis meses, entonces el auditor le dice al banco que hay que disminuir su valor a cero porque no van a recuperar un centavo”, sostiene. En un caso extremo, el deudor regresa un año después y paga su deuda, con lo que el banco obtiene de regreso lo que había dado por perdido, “obteniendo una ganancia extraordinaria”.
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345,8% subirían las utilidades de las compañías financieras del S&P500 en el IV trimestre.
www.estrategia.cl
Ello, porque se estima que las grandes provisiones se realizarán hasta junio próximo, lo que beneficiaría las utilidades del tercer y cuarto trimestre.
Incertidumbre, recesión, temor y pánico. Esos son algunos de los conceptos que han utilizado los analistas para describir el panorama financiero en Estados Unidos, el que ha estado marcado por las pérdidas y caídas en resultados de las empresas bancarias producto de la crisis subprime. Sin embargo, algunas de estas palabras comienzan a desvanecerse y son reemplazadas por optimismo, calma y confianza.
Y es que pese a que los bancos han venido reportando pérdidas o caídas en sus resultados, se está viendo que no son tan profundas como se proyectaba. De hecho, eso fue lo que sucedió con Citigroup, que el viernes informó que perdió US$5.100 millones en el primer trimestre, lo que fue menor a lo previsto por el mercado. Esto, junto a otros resultados, trajo de regreso el optimismo en el mercado, lo que permitió que el Dow Jones subiera 2% en el día y 4,3% en la semana. Así, la confianza pareciera haber retornado a los bancos, ya que el índice que agrupa a las empresas financieras en EE.UU. subió 1,6% en el día y 12,4% desde su mínimo del año (10 de marzo).
¿Realidad o Ilusión?
La duda es si se está en presencia de una recuperación sostenible del rubro financiero o es una ilusión. “Lo peor de la crisis ya quedó atrás”. Esta es la visión los CEO de Wall Street, incluyendo Jamie Dimon, de JPMorgan Chase & Co.; Lloyd Blankfein, de Goldman Sachs Group Inc.; Richard Fuld, de Lehman Brothers Holdings Inc., y John Mack, de Morgan Stanley.
John Edmunds, académico de Babson College, en Boston, espera esa mejora en 2009, aunque en el corto plazo no descarta que pueda haber un nuevo remezón.
Mientras que Héctor Neyra, gerente general de Zurich, afirmó que “el consenso de estimaciones, según Factset, es que la compañías financieras que componen el S&P500, se recuperarían en el segundo semestre del año”. Se espera, agregó, que las utilidades de estas firmas caigan 57% en 12 meses en el primer trimestre de este año, retrocedan 30,7% en el segundo; pero que repunten 25,5% en el tercer cuarto y 345,8% en el último trimestre.
Un analista local reafirma esta postura señalando que el mercado bursátil tocó piso en enero, previendo que en lo que resta del año el sector bancario estadounidense comenzará a generar utilidades “importantes”.
Los factores que están detrás de este pronóstico es la pobre base de comparación, ya que la crisis comenzó en el segundo semestre de 2007, y que se dejará sentir el impacto de las menores provisiones (ver recuadro).
En todo caso, Neyra advierte que la incertidumbre de este pronóstico es el grado de contracción del negocio de crédito por la mayor percepción de riesgo y la necesidad de las instituciones financieras de mantener un apalancamiento menor.
Efecto Provisiones
Una de las grandes razones de las pérdidas de los bancos son los recursos que las instituciones separan para cubrir el riesgo de incobrables (ver tabla). Pero esto debería comenzar a revertirse, ya que se espera que gran parte de las provisiones se hagan hasta junio próximo, situación que beneficiaría fuertemente los resultados.
Edmunds asegura que actualmente los bancos, anticipando pérdidas, están amortizando muchos préstamos con una “cautela extrema”, que dentro de unos dos o tres años se recuperarán. “Lo que ocurre es que muchas veces los bancos amortizan de golpe. Vamos a suponer que es un préstamo de US$1 millón y el deudor no ha pagado por seis meses, entonces el auditor le dice al banco que hay que disminuir su valor a cero porque no van a recuperar un centavo”, sostiene. En un caso extremo, el deudor regresa un año después y paga su deuda, con lo que el banco obtiene de regreso lo que había dado por perdido, “obteniendo una ganancia extraordinaria”.
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345,8% subirían las utilidades de las compañías financieras del S&P500 en el IV trimestre.
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miércoles, 30 de enero de 2008
Bolsas confían en otro recorte de la FED
BVL sube por precios de los metales y el dólar cae. Esperan que tasa de EE.UU. baje a 3%
Las bolsas de todo el mundo registraron alzas, al tiempo que esperan la decisión que tome la Reserva Federal (FED) con respecto a la tasa de referencia de EE.UU. Según los contratos futuros de la Bolsa de Chicago, el mercado da por descontada una rebaja de 0,50% (adicional al recorte de 0,75% realizado el 22 de enero) para quedar en 3%.
Según los especialistas, de no darse la rebaja el día de hoy, se produciría una fuerte turbulencia financiera. El mercado apuesta a que Ben Bernanke, presidente de la FED, no lo permitirá. Ayer, en promedio, Europa subió 1,18%, Asia retrocedió ligeramente (-0,6%) y América Latina avanzó 1%. La bolsa limeña subió 2,47% impulsada por el precio de los metales, que subieron como todos los mercados.
Si la FED baja su tasa en la medida que se espera, el diferencial con la tasa del BCR se elevará hasta 2,25%, lo que animará a más inversionistas de corto plazo a apostar por el sol. Ayer, el BCR compró US$227 millones y la cotización del dólar cerró a S/.2,939 en el mercado interbancario.
www.elcomercio.com.pe
Las bolsas de todo el mundo registraron alzas, al tiempo que esperan la decisión que tome la Reserva Federal (FED) con respecto a la tasa de referencia de EE.UU. Según los contratos futuros de la Bolsa de Chicago, el mercado da por descontada una rebaja de 0,50% (adicional al recorte de 0,75% realizado el 22 de enero) para quedar en 3%.
Según los especialistas, de no darse la rebaja el día de hoy, se produciría una fuerte turbulencia financiera. El mercado apuesta a que Ben Bernanke, presidente de la FED, no lo permitirá. Ayer, en promedio, Europa subió 1,18%, Asia retrocedió ligeramente (-0,6%) y América Latina avanzó 1%. La bolsa limeña subió 2,47% impulsada por el precio de los metales, que subieron como todos los mercados.
Si la FED baja su tasa en la medida que se espera, el diferencial con la tasa del BCR se elevará hasta 2,25%, lo que animará a más inversionistas de corto plazo a apostar por el sol. Ayer, el BCR compró US$227 millones y la cotización del dólar cerró a S/.2,939 en el mercado interbancario.
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sábado, 19 de enero de 2008
La hora de los valientes: los bancos de EEUU rinden cuentas al mercado
La semana más esperada por los mercados por fin ha llegado. La gran banca de inversión norteamericana ha rendido cuentas ante sus inversores y ha puesto negro sobre blanco el impacto real que ha tenido la crisis ‘subprime’ en sus resultados.
Las cifras asustan: 100.000 millones de dólares en pérdidas, según datos de The Wall Street Journal, comparables a las sufridas durante la resaca económica de la crisis de 1987, cuando se evaporaron cerca de 170.000 millones de dólares. Sin embargo, algunos expertos señalan que esto puede ser sólo la punta del iceberg y que aunque la cifra puede resultar insignificantes si se comparan con los cerca de 2 billones de dólares perdidos con el pinchazo de la burbuja tecnológica, lo peor puede estar por llegar.
Expertos inmobiliarios consultados por el diario norteamericano sugieren que los precios de las viviendas tendrán que caer entre un 20% y un 30% para volver a niveles más reales. Un fuerte descenso que podría derivar en una pérdida de riqueza para Estados Unidos entre 4 y 6 billones de dólares.
Conscientes de la que se avecina, los mercados bursátiles norteamericanos han registrado su peor arranque del año en tres décadas, llevándose consigo a las principales bolsas europeas. París, Londres, Fráncfort y Madrid pierde más de un 7% desde comienzos de enero, porcentaje muy similar a los registrados en Wall Street.
Esta semana, las ventas en Estados Unidos se han cebado con la gran banca de inversión. El martes, el objetivo fue Citigroup, que tras anunciar las mayores pérdidas de su historia –10.000 millones de dólares- y provisiones de 18.100 millones, se desplomó más de un 7%. Su presidente, Vikram Pandit, entonó el mea culpa al calificar de “inaceptables” los resultados y anunció un fuerte recorte del dividendo, en un 40%, con el objetivo de ganar liquidez.
También utilizó ese mismo calificativo dos días después el presidente y CEO de Merrill Lynch, John Thain, al referirse a los resultados del grupo. Las pérdidas para la entidad fueron del 7.777 millones de dólares. Los últimos en unirse a este coro de malos resultados han sido JP Morgan, US Bancorp, Wells Fargo y Lehman Borthers, por poner los ejemplos más significativos. Con anterioridad Bear Stearns, Morgan Stanley y Goldman Sachs, han rendido cuentas al mercado. Unos, con más fortuna que otros ya que, precisamente éste último no sólo ha conseguido salir airoso de la crisis ‘subprime’, sino que ha obtenido unos ingresos de 46.000 millones de dólares, sacando pecho y erigiéndose como el gran vencedor de la crisis.
Ahora, las miradas se dirigen hacia Europa. La crisis, originada en Estados Unidos, se ha extendido como la pólvora en el viejo continente salpicando con fuerza a algunas entidades financieras como Northern Rock o UBS. Esta última rendirá cuentas el próximo 14 de febrero, día de San Valentín
www.cotizalia.com
Las cifras asustan: 100.000 millones de dólares en pérdidas, según datos de The Wall Street Journal, comparables a las sufridas durante la resaca económica de la crisis de 1987, cuando se evaporaron cerca de 170.000 millones de dólares. Sin embargo, algunos expertos señalan que esto puede ser sólo la punta del iceberg y que aunque la cifra puede resultar insignificantes si se comparan con los cerca de 2 billones de dólares perdidos con el pinchazo de la burbuja tecnológica, lo peor puede estar por llegar.
Expertos inmobiliarios consultados por el diario norteamericano sugieren que los precios de las viviendas tendrán que caer entre un 20% y un 30% para volver a niveles más reales. Un fuerte descenso que podría derivar en una pérdida de riqueza para Estados Unidos entre 4 y 6 billones de dólares.
Conscientes de la que se avecina, los mercados bursátiles norteamericanos han registrado su peor arranque del año en tres décadas, llevándose consigo a las principales bolsas europeas. París, Londres, Fráncfort y Madrid pierde más de un 7% desde comienzos de enero, porcentaje muy similar a los registrados en Wall Street.
Esta semana, las ventas en Estados Unidos se han cebado con la gran banca de inversión. El martes, el objetivo fue Citigroup, que tras anunciar las mayores pérdidas de su historia –10.000 millones de dólares- y provisiones de 18.100 millones, se desplomó más de un 7%. Su presidente, Vikram Pandit, entonó el mea culpa al calificar de “inaceptables” los resultados y anunció un fuerte recorte del dividendo, en un 40%, con el objetivo de ganar liquidez.
También utilizó ese mismo calificativo dos días después el presidente y CEO de Merrill Lynch, John Thain, al referirse a los resultados del grupo. Las pérdidas para la entidad fueron del 7.777 millones de dólares. Los últimos en unirse a este coro de malos resultados han sido JP Morgan, US Bancorp, Wells Fargo y Lehman Borthers, por poner los ejemplos más significativos. Con anterioridad Bear Stearns, Morgan Stanley y Goldman Sachs, han rendido cuentas al mercado. Unos, con más fortuna que otros ya que, precisamente éste último no sólo ha conseguido salir airoso de la crisis ‘subprime’, sino que ha obtenido unos ingresos de 46.000 millones de dólares, sacando pecho y erigiéndose como el gran vencedor de la crisis.
Ahora, las miradas se dirigen hacia Europa. La crisis, originada en Estados Unidos, se ha extendido como la pólvora en el viejo continente salpicando con fuerza a algunas entidades financieras como Northern Rock o UBS. Esta última rendirá cuentas el próximo 14 de febrero, día de San Valentín
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miércoles, 9 de enero de 2008
¿Qué podemos esperar de la economía global en 2008?
Informe de la Red de Knowledge@Wharton
Aunque la crisis subprime y al aumento de los precios del petróleo golpearon la economía de EEUU durante gran parte de 2007, otros mercados emergentes -especialmente China e India- parecen continuar con su buena marcha. Es muy probable que China siga creciendo a más del 11%, India también debería ser capaz de mantener su alto crecimiento del PIB, incluso si es más lento que el 9% del año pasado. América Latina, por su parte, muestra un cauto optimismo pero podría ser testigo de un descenso moderado en 2008. Los sitios web de la Red de Knowledge@Wharton- Universia Knowledge@Wharton, China Knowledge@Wharton e India Knowledge@Wharton- hablaron con miembros de Wharton y otros expertos sobre lo que podemos esperar de este año que se inicia.
Cauto optimismo en América Latina y España
En líneas generales, se espera una moderada reducción del crecimiento para América Latina en 2008, según los economistas. Los mejores pronósticos se encuentran en el Cono Sur y son menos optimistas en México y en el Caribe.
Se estimaba que la región crecería alrededor del 5% de promedio en 2007, pero con la crisis de las hipotecas de alto riesgo en EEUU, la expansión se situará alrededor del 4,25%. Mario Ricardo López Ramírez, profesor de la Universidad de Medellín, en Colombia, señala que el PIB de los países de América del Sur crecerá en 2007 a una tasa del 5,6%, resultado inferior al 5,8% del ejercicio de 2006, y se espera que esta tendencia continúe durante 2008. Estas desaceleraciones, dice, “pueden explicarse por riesgos asociados a caídas en la demanda externa y que se mantenga incrementos en las tasas de interés internacionales”.
En Argentina, añade, “se espera un crecimiento para el 2008 del 6%, por debajo del 7,5% de 2007, y del 5,5% en Chile. En Uruguay estima un crecimiento del 5,5%, Paraguay 3,5%, Perú 7,3%, Bolivia 4,0%, Ecuador 3,0% Brasil 4,3%, en Venezuela 7%, como consecuencia de los grandes incrementos salariales y el alto gasto público, y en Colombia 5,8%. Por otro lado, explica que México y Centroamérica “reducirán su tasa de crecimiento al 4,0%, como consecuencia de la desaceleración de la demanda externa que se encuentra relacionado al comportamiento en la economía americana, a la disminución de la demanda interna y una política monetaria restrictiva”.
A pesar de la previsible desaceleración, el reciente panorama económico mundial no ha deteriorado la confianza en la evolución económica de los países de la región. “Latinoamérica continúa gozando de un ciclo económico muy favorable que creemos que continuará el próximo año”, comenta David Tuesta Cárdenas, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Perú. En primer lugar, explica esta situación gracias a las reformas estructurales iniciadas en los noventa y su posterior perfeccionamiento, que han dotado a los países de una mayor competitividad (reducciones arancelarias, acuerdos comerciales…), la llegada de inversores internacionales y el hecho de que “países emergentes como China e India continúan liderando el crecimiento mundial y, por tanto, han sido demandantes centrales de materias primas, hecho que parece mantenerse a pesar de la situación financiera observada a nivel mundial”.
Al mismo tiempo, el eventual deterioro del entorno externo será una prueba de fuego para la región. Mauro Guillén, director del Lauder Institute de Wharton School, cree que “financieramente el impacto será escaso”. Aunque, si EEUU entra en recesión, advierte de que “México y Centroamérica sufrirán mucho”. Tuestas coincide en subrayar la importancia de la magnitud de la crisis estadounidense en la marcha de las economías latinoamericanas, pero señala que la región en su conjunto depende ahora menos de la demanda de EEUU.
Según los expertos, más preocupante sería si hubiese un fuerte descenso de los precios de los productos básicos, aunque para que esto ocurra debería producirse una desaceleración mundial más brusca. Pero los altos precios de las materias primas también tienen un lado negativo. A pesar de que la subida estos precios “favorece el crecimiento de la región, al mismo tiempo genera exceso de liquidez, incrementando las expectativas de inflación”, estima Rafael Pampillón, profesor de Entorno Económico y Análisis de Países del Instituto de Empresa. “El IPC puede dar disgustos en las economías de la zona y provocar que los bancos centrales opten por subidas de los tipos de interés, lo que frenará el crecimiento económico”, señala.
La continuidad de los altos precios del petróleo, que alcanzó los 100 dólares el barril a principios de 2008, también aumentará las presiones inflacionistas, comenta Anita Kon, profesora de la Pontifícia Universidade Católica de São Paulo (PUC/SP), Brasil. Un atenuante a este efecto, señala, “es que desde hace poco Brasil es casi autosuficiente en la producción de petróleo, y la necesidad de importación está disminuyendo. Además, la revalorización de la moneda frente al dólar ha favorecido su importación”. En 2008, el Gobierno planea iniciar y ampliar la explotación del producto en nuevos yacimientos, con la intención de aumentar las reservas del país.
Kon advierte, además, que las empresas brasileñas están muy alertas a lo que pueda ocurrir como consecuencia de la caída de la disponibilidad de crédito mundial. “Estos bloqueos financieros tienden a repercutir tanto en el mercado financiero del país, como en el ritmo de crecimiento de los proyectos programados de inversiones en infraestructura”, comenta. En su opinión, las repercusiones en 2008 serán considerables y negativas, “ya que Brasil estaba recibiendo una creciente inversión directa extranjera para la reanudación del crecimiento, necesarios debidos a la escasez de ahorro interno”.
Otro riesgo histórico para la región es el factor político. El creciente populismo es observado con lupa por los inversores internacionales y Pampillón advierte de un serio peligro si los gobiernos populistas de Venezuela o Ecuador “se encaminan a un desbordamiento del gasto público y un intento de controlar los precios y los mercados”.
La perspectiva de España
Al otro lado del Atlántico, España, país que comparte cultura e idioma con América Latina, además de mantener unas estrechas relaciones económicas con la región, ralentizará también su crecimiento, del 3,8% en 2007 a cerca del 3% en 2008. Si bien este menor porcentaje es un dato negativo, señala Altina Sebastián González, profesora de Finanzas de la Universidad Complutense de Madrid, cree que la situación, de momento, es de “tormenta, pero no de huracán”. “Si bien la morosidad hipotecaria en EEUU se ha disparado, en Europa la situación parece controlada. Han aumentado los diferenciales de crédito, pero no las insolvencias”, afirma. Sergio R. Torassa, profesor de Finanzas, ESCI-Universidad Pompeu Fabra, considera “que los resultados empresariales tienen recorrido- estimando el crecimiento en 2008 del 10%- y la banca española presenta buenos ratios de solvencia, no tiene prácticamente morosidad y es muy eficiente. Quizás su única debilidad está en su dependencia de la financiación exterior que, hoy por hoy, es cara y escasea”.
Con este entorno, las previsiones de Sebastián y Torassa son de un cauto optimismo. En 2008, señala Sebastián, “el Ibex 35, el principal índice de referencia de la bolsa española, subirá hasta cerca de los 17.000 puntos y los valores estrella serán las grandes empresas (eléctricas, banca, construcción y telecomunicaciones). En una coyuntura como la actual, las compañías mejor posicionadas para capear una situación difícil son aquellas que tienen tamaño, liquidez y están bien diversificadas”.
En cuanto a la crisis de liquidez, “saber si lo peor ya ha pasado o está por venir es una duda razonable que tenemos y que iremos aclarando en la medida en que las entidades vayan presentando sus resultados del cuarto trimestre del año”, señala Torassa. En el ámbito internacional, dice que “el credit crunch llegará a su fin cuando las entidades sean capaces de determinar la verdadera dimensión del agujero y sus víctimas. Mientras tanto, las sospechas se extenderán sobre todas las entidades financieras, pagando justos por pecadores”.
El principal problema de 2008 está en saber hasta qué punto llegarán las repercusiones de la desaceleración del mercado de la vivienda, el principal motor del crecimiento económico español en los últimos años. Sebastián prevé que “si la caída del volumen de actividad en España no deteriora el empleo más allá de la pérdida de 210.000 puestos de trabajo netos, la situación sería reconducible”.
Sin embargo, los datos publicados la primera semana de 2008 no son muy alentadores. La inflación (IPCA) se situó en el 4,3% en diciembre, la más alta en más de una década, el paro aumentó en un 5,27% respecto a 2006 y el índice de confianza del consumidor ha caído a mínimos históricos. Pampillón alerta de que estos datos pueden generar lo que se llama la paradoja del ahorro, es decir, “que como los hogares y las empresas están preocupadas porque lleguen épocas de menor crecimiento, de más paro, la gente consume menos y ahorra más, preparándose para los malos tiempos. Esta reducción deprime la economía: las familias gastan menos y las empresas venden y producen menos, así que despiden trabajadores para compensar la bajada de las ventas y la producción. El resultado es que esa actitud virtuosa empeora las cosas”. Así las cosas, el consenso sobre el crecimiento español en 2008 está en torno al 2,8%, señala.
Desde el punto de vista político, en el próximo mes de marzo España celebrará elecciones generales. Éstas, señala Torassa, serán decisivas y marcarán el futuro de la economía de España. “La productividad y la falta de competitividad son asignaturas pendientes que el próximo Gobierno, independientemente del partido vencedor, deberá afrontar como tema prioritario de su agenda”.
En la economía de EEUU y los mercados financieros reina la incertidumbre
¿Cuál es la mejor manera de describir las perspectivas para la economía de EEUU y los mercados financieros de este país en 2008? En la mejo de las hipótesis, el clima es de incertidumbre.
Los altos precios del petróleo y la debacle ocurrida como consecuencia de la crisis de las hipotecas subprime continúa amenazando a la economía y los mercados financieros, según varios profesores de Wharton. Aunque ninguno piensa que la recesión esté garantizada, todos están de acuerdo en que si se evita la recesión, el crecimiento económico será dolorosamente bajo. “Todavía hay muchas preguntas sin respuesta en este escenario”, dice el profesor de gestión Marshall W. Meyer.
Quizás lo más sorprendente sea que ninguno cree que la campaña presidencial tendrá un efecto significativo sobre los mercados. Tal y como lo describe Jeremy Siegel, ninguno de los candidatos, excepto John Edwards, cuenta con una plataforma fuertemente ofensiva contra las empresas, y el ex senador de Carolina del Norte parece que cada vez tiene menos posibilidades de convertirse en el candidato demócrata. Ninguno de los demás “son significativamente contrarios al mercado. Éste podría vivir con Hillary u Obama y, por supuesto, sobreviviría con cualquiera de los candidatos republicanos”, señala.
Siegel es más optimista que muchos de los expertos al pensar que la economía de EEUU ralentizará su marcha durante la primera mitad del año, pero evitará una recesión y empezará a recuperarse en la segunda parte. La principal amenaza, dice, es el alto precio del petróleo y los alimentos, en lugar del enfriamiento del sector de la vivienda. “Nos hemos adaptado bien al precio del galón de gasolina a 3$, pero a 4$ será muy difícil”, dice Siegel.
“Los analistas están divididos al 50% sobre si habrá una recesión o no”, añade. “Creo que hay un cierto consenso entre los profesionales de que no habrá recesión. Yo estoy en el grupo de los optimistas”.
Siegel espera que el producto interior bruto crezca a una tasa anual del 1% al 2% durante el primer semestre del año, y quizás al 3% en el segundo. “Yo creo que podría crecer al 3% en la segunda mitad del año porque creo que hacia la mitad del año la vivienda tocará fondo”, señala, añadiendo que la economía podría entrar en recesión si el aumento de los precios del petróleo y de la gasolina frenan el gasto del consumidor.
En cuanto a la crisis crediticia, “una vez que se sortee la crisis subprime, la situación no será tan mala como teme el mercado”, dice Siegel, prediciendo que el número de ejecuciones y de pérdidas en los valores con garantía hipotecaria serán menores de lo que esperan muchos analistas. “Actualmente, existe un miedo tremendo en el mercado acerca de lo que suponen esas pérdidas”, sugiere, refiriéndose a esos valores. Él piensa que el mercado ha sobreestimado el número de valores que incumplirán los pagos prometidos a los inversores.
Siegel señaló que los mercados financieros se vieron afectados por una reciente información sobre el crecimiento del desempleo en EEUU durante el mes de diciembre, que alcanzó el 5%, el máximo en dos años, pero no cree que la situación empeore, añadiendo que el número de personas empleadas sigue aumentando. “Para mí, los datos de desempleo son un tanto anómalos. Es muy probable que no siga esta tendencia el mes que viene… En mi opinión, esta cifra se reducirá hasta el 4,9% o 4,8% cuando tengamos los datos de enero”.
Siegel añade que es “bastante optimista” acerca del mercado accionarial, prediciendo un retorno de entre el 10% y el 12% en indicadores como el Russell 3000 y Standard & Poor’s 500.
Los precios de la vivienda
Según el profesor de finanzas de Wharton Franklin Allen, los precios de la vivienda y el coste del petróleo serán factores clave para el desempeño de la economía de EEUU y los mercados financieros. “La cuestión principal…es ver qué pasa en el mercado inmobiliario -el de la vivienda- y hasta qué punto bajan los precios”, dice. La gravedad de la situación dependerá de en qué regiones geográficas golpea más fuerte. “Esto determinará el comportamiento en los mercados crediticios y si se extiende al resto de la economía. Lo que ocurra en los mercados financieros dependerá de ese escenario”.
En cuanto a la predicción de los precios de las casas, “creo que bajarán durante una temporada”, dice, añadiendo que “está siendo un mercado especulativo desde hace un tiempo. Nadie sabe a ciencia cierta cuanta especulación había, pero creo que lo que estamos descubriendo es que había mucha….Había gente que estaba comprando sólo porque pensaba que los precios seguirían subiendo”.
Los especuladores están alquilando las casas que no se pueden vender, haciendo que los precios bajen tanto que no pueden cubrir los costes que soportan. Cuando es más barato alquilar una casa que comprarla, hay menos compradores y los precios caen incluso más, añade, advirtiendo que los precios de las propiedades podrían caer hasta el punto de que el coste de tener una vivienda en propiedad fuera próximo al de alquilar.
Allen también sugiere que con el reciente aumento del precio del petróleo hasta los 100$ el barril, los costes de la energía podrían jugar un papel importante en la economía y en los mercados financieros este año. “Ésta es una cuestión interesante, hasta dónde subirá el precio del petróleo”, dice. “No creo que el precio del barril baje de una manera significativa a medio plazo. Creo que se quedará donde está e incluso puede que suba algo”.
Allen predice que el desempeño de la bolsa de valores se verá muy afectada por la posibilidad de una recesión, que dependerá en gran medida de la severidad de la crisis de la vivienda. “Cuanto más tiempo sigan cayendo los precios de las casas, mayor será la posibilidad de que se produzca una recesión”. En los precios actuales, las acciones estarán “significantemente sobrevaluadas” si hay una recesión, haciendo que el precio caiga sustancialmente.
Mientras tanto, la Reserva Federal se encuentra en una situación precaria para tratar la amenaza de una recesión porque el remedio tradicional, rebajar los tipos de interés, podría elevar la inflación, lo que es un riesgo debido a los altos precios del petróleo y los alimentos, dice Allen. “Con la inflación repuntando, la Fed cuenta con instrumentos limitados para hacer frente al problema”.
El comportamiento de los tipos de interés a largo plazo, que son determinados por el mercado en lugar de la Fed, es un misterio, añade. Normalmente, suben a medida que la Fed eleva los de corto plazo, pero esto no ocurrió en el último ajuste realizado por la Fed. “Es una cuestión fascinante. No creo que entendamos apropiadamente por qué (los tipos a largo plazo) son tan bajos”. Una posibilidad es que haya “una fuga hacia la calidad” a medida que los inversores nerviosos mueven dinero de las acciones arriesgadas a bonos más seguros, como los del Tesoro de EEUU, sugiere. La alta demanda empuja los precios de los bonos al alza, haciendo que los rendimientos caigan.
Esto podría cambiar, añade, si aumenta la inflación, haciendo que suban los tipos a largo plazo. Esto podría minar el crecimiento económico al incrementarse los costes de los préstamos, y podría agravar la crisis de la vivienda al hacer más difícil para los propietarios obtener un préstamo a interés fijo para pagar los altos costes de las hipotecas a interés variable. El aumento de los tipos de interés, dice Allen, “sería muy negativo para el mercado de la vivienda y otros sectores de la economía”.
Sobre la cuestión del déficit comercial de EEUU, Allen sugiere que mientras algunos expertos están preocupados de que el déficit comercial cause un aumento del proteccionismo en EEUU, él cree que la caída del dólar podría contrarrestar esa tendencia al fortalecer las exportaciones de EEUU. “Debido a que el dólar ha caído tanto, es muy posible que no represente un problema”.
Y aunque es demasiado pronto para especular sobre cómo podrían influir las elecciones presidenciales en los mercados, o si Washington impondrá nuevas regulaciones, Allen dice que no estaría sorprendido si aparecieran nuevas leyes en caso de que la situación derivada de las hipotecas subprime evolucionara en una crisis bancaria más amplia. Él dice que podría haber presiones para aumentar el control de las agencias de ratings, ya que muchos consideran que fallaron a la hora de prever los riesgos inherentes a los títulos vinculados a las hipotecas arriesgadas.
Cuando China estornuda…
Según Meyer, la economía china será uno de los principales factores de influencia sobre los mercados financieros y la economía mundial este año. La enorme demanda de petróleo por parte de China, metales y otras commodities ha empujado su precio al alza en todo el mundo. Pero los funcionarios chinos están dando pasos inéditos para desacelerar su economía con el fin de controlar la inflación, dice Meyer. Esto debería parar la escala de los precios de los commodities, pero también causará probablemente una desaceleración del crecimiento mundial en 2008.
“El precio de la carne de cerdo subió un 70% el año pasado”, dice. “Esta cifra indica la tendencia…La familia media en China está siendo exprimida”. Históricamente, la inquietud social aumenta cuando los chinos sienten que los precios son muy altos, y los incidentes marcados por la inquietud social han crecido dramáticamente en los dos últimos años, dice Meyer, añadiendo que “el Gobierno central está determinado a restringir el crédito y, cuando puede, a asegurar también los precios porque si falla en esto se crea una bomba social”.
Para frenar la inflación, las autoridades chinas han actuado para restringir la concesión de crédito. Las sucursales de los bancos regionales, que desde hace tiempo operan con un alto grado de autonomía, están siendo mucho más controlados por sus sedes para asegurarse de que el dinero se presta sólo a aquellos que puedan devolverlo. Además, en un movimiento cuyo objetivo es desinflar la burbuja bursátil china, los órganos reguladores han dicho a las empresas chinas de fondos mutuos que dejen de comprar acciones de China. “Me imagino que, de manera informal, se están tomando muchas otras medidas”, señala Meyer.
El Gobierno, por ejemplo, es muy probable que deje de conceder subsidios a la gasolina y el diesel. Si los precios de estos productos aumentaran, caería la demanda, atenuando de esa forma el aumento mundial de los precios del petróleo en todo el mundo. “Es inevitable que eso ocurra”, dice Meyer. “Si se desacelera la economía china, se desacelera también el ritmo galopante de los precios del petróleo y de los metales en todo el mundo, revirtiendo así la tendencia actual. Creo que estamos próximos del final del boom de las commodities [...] Si eso sucede, se producirá un recelo generalizado, porque actualmente existe la creencia de que el crecimiento mundial será capitaneado por China y por India.” Meyer dice que no hay manera de prever una recesión en EEUU, “pero percibo una desaceleración en la economía mundial a causa de las restricciones que están siendo impuestas por los chinos a su economía”.
Él dice además que, en EEUU, “será inevitable la elevación de los impuestos”, sea quién sea elegido como presidente, porque Washington no tendrá otra elección que hacer frente a la cuestión del déficit presupuestario. “Dudo, por ejemplo, que veamos un impuesto cero sobre transmisión de herencia”, dice él refiriéndose a la actual ley que prevé el fin de ese impuesto en 2010.
En lo que concierne a la crisis de crédito, Meyer prevé que la incertidumbre derivada del colapso de las hipotecas subprime continuará infestando los mercados financieros. Actualmente, no es posible establecer el valor exacto de los títulos con garantía hipotecaria y otras formas de débito, como la deuda de las empresas. Los temores de ese tipo podrían continuar erosionando los balances patrimoniales de los bancos y otras instituciones financieras, dice, añadiendo que las malas noticias pueden no ser sólo esas.
Recortes de impuestos para la clase media
Richard Marston, profesor de Finanzas de Wharton, cree que la economía americana pasará por una fuerte desaceleración, sobre todo debido a la crisis de crédito como consecuencia del colapso de las hipotecas subprime. Él cree que Washington debería intervenir con un paquete de incentivos por medio del cual concedería recortes de impuestos a la clase media.
“A estas alturas, la economía está debilitada de tal forma que prácticamente no importa si cumplimos o no con los requisitos técnicos propios de una recesión”, dice. “Estamos en medio a una enorme desaceleración [...] ¿Por qué ocurrió eso? El primer factor a tener en cuenta apunta hacia el sector inmobiliario, pero eso sólo no podría haber llevado a la situación actual [...] No, necesitábamos del colapso financiero que se inició por los préstamos subprime”.
Hace un año, Marston llamó la atención sobre el hecho de que el mercado estaba subestimando los riesgos, destacando entonces que los inversores estaban exigiendo un ingreso adicional pequeño en pago por el riesgo inherente a los títulos subprime y bonos de mercados emergentes. Muchas instituciones financieras asumieron un riesgo demasiado grande en los últimos meses, acabando por sufrir perjuicios enormes a medida que los precios de los títulos arriesgados descendían — como fue el caso de los títulos asociados a las hipotecas subprime. “Hay que añadir otro ingrediente a eso: el precio del petróleo próximo a los 100 dólares el barril. Por lo tanto, no es de extrañar que estemos en ritmo de desaceleración”, dice Marston.
Marston cree que los mercados de valores no se han dado cuenta totalmente de la desaceleración en la que nos encontramos, sugiriendo con eso que los precios de las acciones podrían caer. “Si estuviéramos, de hecho, atravesando una fase de desaceleración, entonces es preciso que los inversores sean cautelosos”, dice, previendo que las acciones más arriesgadas, como las de las pequeñas empresas, deberían ser las más afectadas.
China: Ninguna señal de desaceleración
China hierve, y no muestra ninguna señal de enfriamiento en 2008. La tasa de crecimiento del país llegó a un 11,5% el año pasado, y su mercado bursátil es uno de los de mayor éxito del mundo desde hace 12 meses, con un ratio precio/ganancia (PL) de 50.
“La recesión americana en 2008 está prácticamente asegurada”, dijo Andy Xie, economista independiente y ex-director-gerente del equipo de economistas de Morgan Stanley para Asia/Pacífico, en una reciente charla en Pekín sobre el desempeño de la economía china en 2008. Aunque muchos críticos se aferran al viejo dictado de que “cuando EEUU estornuda, el resto del mundo se resfría”, Xie cree que la perspectiva para las economías emergentes continúa siendo positiva, a pesar de una posible recesión en EEUU. Gracias a Alan Greenspan, añade, los cofres de las economías emergentes están llenos.
¿Cuáles son las consecuencias económicas para la economía china centrada principalmente en la exportación? “Los chinos van a sufrir”, prevé Xie. “En el pasado, EEUU absorbía el ahorro y los productos chinos, ahora ellos van a querer dar la vuelta a la situación y exportar a China. “Será un enorme desafío para nosotros. El año 2008 será el primero de ese nuevo mundo”.
Al mismo tiempo, el comercio cada vez más intenso con los mercados emergentes encajó como un guante para China, dice Xie, destacando que las exportaciones chinas a Occidente ya comienzan a disminuir de ritmo. Xie prevé una tasa de crecimiento del 10% al 15% para esas exportaciones en 2008 frente a una tasa de crecimiento de más del 20% en años recientes. Esa tendencia se debe, en parte, a la saturación del mercado, dice, y en parte también a la pérdida de alguna ventaja competitiva para países como Vietnam y Bangladesh.
El comercio con los mercados emergentes, por su parte, ya es responsable de un 50% del crecimiento del comercio chino, dice Xie. Esas economías exportan exactamente aquello que China necesita — commodities como petróleo, cobre y mineral de hierro. En cambio, compran bienes de consumo y de capital de China a precios bajos. “A corto plazo, este esquema dará a China una enorme ventaja”, dice Xie. “En 2008, las exportaciones continuarán creciendo”.
Para Xie, ese comercio floreciente sur-sur representa “la aurora del desarrollo de los mercados emergentes”. Él prevé que las enormes reservas cambiarias en moneda extranjera de países como India, Rusia, Dubai e incluso del continente africano, tendrán implicaciones muy serias para los eventos de 2008”, ya que esas economías continuarán estando en condiciones de gastar, a pesar de la recesión americana.
Scott Chu, representante del Fondo de los Pioneros chino, dibuja un cuadro semejante. “No creo que la desaceleración americana tenga algún impacto sobre China”, dice. “China se libró de la dependencia del crecimiento de la economía americana. No hay más que ver las últimas cifras de las exportaciones. En el tercer trimestre de 2007, la economía americana se desaceleró, mientras la china siguió firme en sus exportaciones, que crecieron más rápidamente que las exportaciones de cualquier otro país. Y si miramos aún más adelante, veremos que los puertos de destino de esas exportaciones son, cada vez más, Oriente Medio, África, Vietnam e Indonesia. Las exportaciones chinas se desplazarán paulatinamente hacia la zona del euro, de Oriente Medio y del sudeste asiático”.
¿En qué medida la revalorización del yuan afectará a las exportaciones chinas? No mucho, y el impacto será positivo, observa Chu. “A partir del momento en que el yuan comience a revalorizarse lentamente, las industrias de márgenes estrechos, de mano-de-obra intensiva, muy contaminantes y de bajo valor añadido se verán obligadas a dejar China. Las empresas pasarán entonces a otro nivel, migrando hacia el segmento de alto valor añadido intentando, al mismo tiempo, mejorar su eficiencia. Ésa es la razón por la cual, en los últimos meses, el superávit comercial chino ha estado subiendo en lugar de cayendo”.
Chu dice también que “crece fuertemente el consumo en el sector de bienes inmuebles — segmento en que se registra el mayor índice de consumo en China y que ha impulsado todos los demás gastos relacionados, como reformas en las residencias, gastos con equipamientos electrónicos, mobiliario y productos relacionados con el estilo de vida. En suma, el consumo, las exportaciones y las inversiones chinas van muy bien, lo que sugiere un crecimiento del 10% o más en 2008”.
Xie añade: “Mi impresión es que 2008 será un buen año”, pero advierte que la historia podría cambiar si EEUU se ve inmerso en una recesión profunda, con crecimiento negativo del 2% o un 3% al año”.
Una burbuja que crecerá aún más
El contexto favorable a las exportaciones no es el único factor que deberá asegurar el buen desempeño de la economía china en 2008. “Creo que los préstamos de cortísimo plazo (hot money) van a crecer mucho este año”, dice Xie. Después de la crisis de las hipotecas subprime, dice, el dinero que iría destinado a EEUU irá a China. “Los analistas de Wall Street, inclusive ex-compañeros míos, dejaron sus empleos sin esperar a las inexistentes bonificaciones de fin de año. Ellos ahora han buscado fondos y puesto sus ojos en China. Mi teléfono no para de sonar. Por lo tanto, la burbuja de activos que hoy vemos probablemente crecerá más” en 2008.
Esto, a pesar de los esfuerzos del gobierno central para frenar las inversiones en bienes inmuebles. Los precios de los inmuebles sólo caerán cuando el dólar americano se fortalezca y la liquidez comience a fluir hacia China, según Xie.
Cuando preguntaron a Chu si el ratio precio/beneficio estaría demasiado alto para las empresas chinas con acciones en bolsa, él respondió que “en ciertos momentos, en los mercados emergentes, cuando las monedas se revalorizan y la liquidez es excesiva, es normal que el índice P/L sea elevado. No se puede simplemente comparar China con Japón, EEUU o Hong Kong, puesto que el flujo de capital en esos mercados maduros es libre y busca ratios de P/L más bajos en empresas con crecimiento elevado de los ingresos. En China, sin embargo, la historia es otra, porque el nivel de regulación a que están sometidas las divisas extranjeras en el país es relativamente riguroso y las opciones de inversiones son limitadas”.
De manera general, concluye Chu, el mercado bursátil chino es más caro que el mercado americano y europeo, pero hay una lógica detrás de eso. “Primero, es un indicador de crecimiento elevado. Los bancos chinos, por ejemplo, presentan un sólido crecimiento de los ingresos y potencial significativo para negocios en mercados intermediarios. Además de eso, la comisión que cobran es mucho mayor que en otros países. Algunas empresas chinas tienen situación de monopolio y, por lo tanto, es comprensible que haya ratios de P/L elevados”.
“Desde el punto de vista de la demanda”, prosigue, “se puede observar esa situación cuando la tasa de inflación llega a un 6% o un 7%. Los chinos transfieren sus depósitos bancarios al mercado de acciones. Mientras la tasa actual sea negativa y el yuan continúe revalorizándose, el dinero existente en el país y en el exterior para la adquisición de esos activos continuará aumentando, y deprisa”.
Chu aconseja un enfoque optimista, aunque cauteloso, en relación al mercado de acciones clase A en 2008. “Mi punto de vista es que se conseguirá un retorno de entre un 10% y un 30% en 2008. Creo que después del primer trimestre, el mercado pasará por una corrección profunda”.
Inflación con tendencia al alza
A principios de diciembre, el gobierno de China anunció la adopción de una política económica “más severa” para 2008, un cambio raro y significativo en su posición oficial. Chu dice que, actualmente, el mayor riesgo para China es la inflación. “La tasa de inflación actual es muy superior al valor anunciado del 6,7%. Si la inflación crece hasta un determinado punto, será un desastre para toda la economía y también para el mercado bursátil”.
Zhou Qiren, profesor de Economía de la Universidad de Pekín, dijo durante un discurso en la capital china, a principios de diciembre, que el principal desafío de la economía china es la moneda con que opera. “La liquidez excesiva está reposicionando el nivel de los precios y empujando al alza los costes básicos”. Zhou añade: “Nunca en la historia de la humanidad la mano de obra, la información, la tecnología y el capital fluyeron libremente y se reorganizaron en todo el mundo como hoy en día. Ésa es la base de una gran transformación. China creció de forma extraordinaria en las últimas tres décadas. Pero, en 2008, creo que la economía china experimentará una transformación”.
India: Todo en orden, a pesar de lo que se ve en el resto del mundo
La economía hindú deberá sufrir diversas presiones en 2008, y su tasa de crecimiento del 9% registrada en años recientes sentirá el impacto de la desaceleración americana, de acuerdo con economistas y gestores de inversiones. Llevada por el rápido crecimiento de Asia, la suerte de India a buen seguro está despegándose cada vez más” de la economía americana, sin embargo el país se encuentra con otros desafíos. Diferentes presiones inflacionarias repuntan en el horizonte, pero las opiniones divergen en cuanto a la posibilidad de que eso empuje las tasas de intereses hacia arriba. El coste cada vez más elevado del capital ya comienza a incidir sobre el comercio y sobre el apetito de préstamos de las empresas en todo el país.
“India tiene un 50% de oportunidad de pasar por un revés económico doloroso en 2008-2009, un 30% de oportunidad de que el revés sea moderado y sólo un 20% de seguir creciendo rápidamente a un ritmo del 9%”, dice Swaminathan S. Anklesaria Aiyar, economista y columnista hindú de prestigio. Aiyar dice que él limita la posibilidad de un revés doloroso a un 50% porque, igual que muchos otros defensores de la llamada teoría del “desacople”, él cree que la posibilidad de una recesión en EEUU afectaría mucho menos a India hoy que en el pasado.
Aiyar cita las “Perspectivas Económicas Mundiales”, del Fondo Monetario Internacional (de octubre de 2007), que rebajó su proyección de crecimiento global para 2008 en casi medio punto porcentual, fijándolo en un 4,8%, mientras que en el caso de EEUU, ese porcentaje es de un punto menos, fijando la tasa de crecimiento americana en un 1,9%. El documento es menos severo en sus proyecciones para Asia, cuyo crecimiento será “relativamente moderado”. En 2007, China e India tuvieron un crecimiento del 11% y un 9%, respectivamente.
Sin embargo, “puede ser extremadamente doloroso” si India pasara del 9% a un 7% este año, dice Aiyar. Él se acuerda de cómo una caída semejante de dos puntos porcentuales en la tasa de crecimiento del país los años que siguieron a la crisis financiera de 1994-1997 aplastaron el crecimiento industrial, “las exportaciones se colapsaron, toda empresa que se había establecido con el propósito de exportar quebró”. Pero, él cree que las empresas hindúes son más resistentes a posibles reveses actualmente, con menores costes de préstamos y coeficientes de endeudamiento más saludables.
Ruchir Sharma, jefe de mercados emergentes globales del Morgan Stanley Investment Management, de Nueva York, dice que no cree en la teoría de que la tasa de crecimiento de la economía hindú caiga dos puntos porcentuales. Él apuesta por India este año, porque cree que existe una “gran oportunidad” para inversiones allí en lo que concierne al consorcio de capitales bajo su gestión. Sharma es responsable de un total de inversiones en acciones de 35.000 millones de dólares en economías emergentes, de los cuáles India responde por poco menos de 5.000 millones.
En lo referente a las asignaciones absolutas, India comparte el segundo lugar con Rusia y Brasil en inversiones en mercados emergentes de Morgan Stanley, después de China, dice Sharma. Con relación a las crecientes asignaciones de inversiones en India este año, él dice que su fondo ya está “con sobrepeso” en lo referente a India, con más de un décimo del total de los fondos invertido allí.
P. Chidambaram, ministro de las Finanzas de India, alimentó también el clima de optimismo indicando que podrá haber recortes en el impuesto sobre la renta cuando presente el presupuesto anual en febrero. Chidambaram se sintió animado, dice Aiyar, por el crecimiento espectacular en la recaudación directa de impuestos, que dio un salto del 40% en 2006 y deberá llegar a un 42% en 2007, o cerca de 24 billones de dólares.
Es interesante observar que la recaudación está impulsada no sólo por la mejora observada en el pago y en el perfeccionamiento de la gestión fiscal, dice Aiyar. Él está convencido de que muchas empresas están contabilizando en sus libros un volumen enorme de dinero negro — de fondos no declarados — seducidas por el lanzamiento de acciones en la bolsa. “El precio obtenido con la OPV es un indicador certero de que esos ingresos se incorporaron a los libros”, dice.
Aiyar, sin embargo, considera peligrosa la inflación resultante del aumento de los precios del trigo. Él dice que los precios del trigo hindú equivalen a la mitad de los niveles globales actuales (53 céntimos). “En un sistema económico global relativamente abierto, no se puede mantener ese precio por mucho tiempo”, dice. Aiyar observa que tiene sentido para la alianza al frente del Congreso convocar elecciones parciales este año, ya que podrá enfrentarse a “una situación bastante complicada en 2009”, cuando vence el plazo de las elecciones generales, añadió.
Sharma cree que la inflación originada por la elevación de los precios de los alimentos puede llevar a la ruina la promesa de crecimiento rápido y constante en India. “Si el banco central sube más drásticamente las tasas de interés para frenar la inflación, me quedaría muy preocupado”, explica.
El crecimiento de los bancos hindúes deberá ser menos intenso en 2008, en gran medida a causa de la desaceleración observada principalmente en la demanda de crédito en el comercio, observa Abheek Barua, economista-jefe del HDFC Bank de Mumbai. Las tasas de interés de los préstamos concedidos al comercio, así como las hipotecas y la financiación de automóviles, subieron, de media, de tres a cuatro puntos porcentuales el año pasado, dice Barua. “Con relación a las tasas de interés, el banco central da señales de que su política será severa”, añade.
Sharma, sin embargo, cree que “hay espacio para que la política monetaria sea más flexible”. Él dice que buena parte de los bancos centrales de las economías en desarrollo se están enfrentando a presiones en el sentido de elevar las tasas de interés o interrumpir los recortes. India ya pasó por un periodo de miedos “inflacionarios” a principios de 2007, observa.
Barua, sin embargo, ve dificultades para los planes de crecimiento y para la capacidad de expansión de las compañías hindúes en lo referente a la obtención de crédito en el exterior dada “la enorme contracción del sector en los mercados occidentales”. Según Barua, hay “niveles significativos de aversión al riesgo en los bancos del mundo desarrollado”. Sin embargo, observa una cierta tranquilidad en lo que concierne a cambios “institucionales”, tales como un compromiso con directrices básicas para el desarrollo del mercado hindú de bonos corporativos.
Aiyar dice que se siente animado por el adelanto observado en otras regiones, como la penetración de las compañías de telecomunicaciones en áreas rurales y un programa del gobierno para conectar las aldeas hindúes a las carreteras. “Es preciso crear condiciones en las cuáles el emprendedor y los nuevos negocios puedan prosperar, y eso exige una conectividad que, finalmente, está teniendo lugar”, dice.
Arindam Sengupta, editor-residente de The Times of India, de Nueva Delhi, y un observador atento de la escena política, se muestra preocupado con “el crecimiento desigual” a medio y largo plazo. Él dice que los estados céntricos de India de Madhya Pradesh, Uttar Pradesh y Bihar crecieron menos que los demás. “Hay partes de la población que han sido dejadas fuera de la historia de éxito del país, lo que puede generar tensiones”, dice. “Ese sentimiento toma forma en el naxalismo [ideología política de extrema izquierda] y en posibles insurrecciones.”Sengupta dice que los inversores internacionales ya no necesitan preocuparse con la dinámica de la política de coalición hindú, ya que a veces los partidos de izquierda emiten señales de desacuerdo. Para él, las objeciones ocasionales de la izquierda a las propuestas afines al mercado funcionan como “ejercicio de identidad” que esos partidos necesitan poner en práctica de cuando en cuando para que se acuerden de sus principios. “De modo general, no hay nada en ese sentido por lo que valga la pena preocuparse”, dice, “India ha emprendido el camino de la economía de mercado y la izquierda no se opondrá a eso”.
http://wharton.universia.net/
Aunque la crisis subprime y al aumento de los precios del petróleo golpearon la economía de EEUU durante gran parte de 2007, otros mercados emergentes -especialmente China e India- parecen continuar con su buena marcha. Es muy probable que China siga creciendo a más del 11%, India también debería ser capaz de mantener su alto crecimiento del PIB, incluso si es más lento que el 9% del año pasado. América Latina, por su parte, muestra un cauto optimismo pero podría ser testigo de un descenso moderado en 2008. Los sitios web de la Red de Knowledge@Wharton- Universia Knowledge@Wharton, China Knowledge@Wharton e India Knowledge@Wharton- hablaron con miembros de Wharton y otros expertos sobre lo que podemos esperar de este año que se inicia.
Cauto optimismo en América Latina y España
En líneas generales, se espera una moderada reducción del crecimiento para América Latina en 2008, según los economistas. Los mejores pronósticos se encuentran en el Cono Sur y son menos optimistas en México y en el Caribe.
Se estimaba que la región crecería alrededor del 5% de promedio en 2007, pero con la crisis de las hipotecas de alto riesgo en EEUU, la expansión se situará alrededor del 4,25%. Mario Ricardo López Ramírez, profesor de la Universidad de Medellín, en Colombia, señala que el PIB de los países de América del Sur crecerá en 2007 a una tasa del 5,6%, resultado inferior al 5,8% del ejercicio de 2006, y se espera que esta tendencia continúe durante 2008. Estas desaceleraciones, dice, “pueden explicarse por riesgos asociados a caídas en la demanda externa y que se mantenga incrementos en las tasas de interés internacionales”.
En Argentina, añade, “se espera un crecimiento para el 2008 del 6%, por debajo del 7,5% de 2007, y del 5,5% en Chile. En Uruguay estima un crecimiento del 5,5%, Paraguay 3,5%, Perú 7,3%, Bolivia 4,0%, Ecuador 3,0% Brasil 4,3%, en Venezuela 7%, como consecuencia de los grandes incrementos salariales y el alto gasto público, y en Colombia 5,8%. Por otro lado, explica que México y Centroamérica “reducirán su tasa de crecimiento al 4,0%, como consecuencia de la desaceleración de la demanda externa que se encuentra relacionado al comportamiento en la economía americana, a la disminución de la demanda interna y una política monetaria restrictiva”.
A pesar de la previsible desaceleración, el reciente panorama económico mundial no ha deteriorado la confianza en la evolución económica de los países de la región. “Latinoamérica continúa gozando de un ciclo económico muy favorable que creemos que continuará el próximo año”, comenta David Tuesta Cárdenas, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Perú. En primer lugar, explica esta situación gracias a las reformas estructurales iniciadas en los noventa y su posterior perfeccionamiento, que han dotado a los países de una mayor competitividad (reducciones arancelarias, acuerdos comerciales…), la llegada de inversores internacionales y el hecho de que “países emergentes como China e India continúan liderando el crecimiento mundial y, por tanto, han sido demandantes centrales de materias primas, hecho que parece mantenerse a pesar de la situación financiera observada a nivel mundial”.
Al mismo tiempo, el eventual deterioro del entorno externo será una prueba de fuego para la región. Mauro Guillén, director del Lauder Institute de Wharton School, cree que “financieramente el impacto será escaso”. Aunque, si EEUU entra en recesión, advierte de que “México y Centroamérica sufrirán mucho”. Tuestas coincide en subrayar la importancia de la magnitud de la crisis estadounidense en la marcha de las economías latinoamericanas, pero señala que la región en su conjunto depende ahora menos de la demanda de EEUU.
Según los expertos, más preocupante sería si hubiese un fuerte descenso de los precios de los productos básicos, aunque para que esto ocurra debería producirse una desaceleración mundial más brusca. Pero los altos precios de las materias primas también tienen un lado negativo. A pesar de que la subida estos precios “favorece el crecimiento de la región, al mismo tiempo genera exceso de liquidez, incrementando las expectativas de inflación”, estima Rafael Pampillón, profesor de Entorno Económico y Análisis de Países del Instituto de Empresa. “El IPC puede dar disgustos en las economías de la zona y provocar que los bancos centrales opten por subidas de los tipos de interés, lo que frenará el crecimiento económico”, señala.
La continuidad de los altos precios del petróleo, que alcanzó los 100 dólares el barril a principios de 2008, también aumentará las presiones inflacionistas, comenta Anita Kon, profesora de la Pontifícia Universidade Católica de São Paulo (PUC/SP), Brasil. Un atenuante a este efecto, señala, “es que desde hace poco Brasil es casi autosuficiente en la producción de petróleo, y la necesidad de importación está disminuyendo. Además, la revalorización de la moneda frente al dólar ha favorecido su importación”. En 2008, el Gobierno planea iniciar y ampliar la explotación del producto en nuevos yacimientos, con la intención de aumentar las reservas del país.
Kon advierte, además, que las empresas brasileñas están muy alertas a lo que pueda ocurrir como consecuencia de la caída de la disponibilidad de crédito mundial. “Estos bloqueos financieros tienden a repercutir tanto en el mercado financiero del país, como en el ritmo de crecimiento de los proyectos programados de inversiones en infraestructura”, comenta. En su opinión, las repercusiones en 2008 serán considerables y negativas, “ya que Brasil estaba recibiendo una creciente inversión directa extranjera para la reanudación del crecimiento, necesarios debidos a la escasez de ahorro interno”.
Otro riesgo histórico para la región es el factor político. El creciente populismo es observado con lupa por los inversores internacionales y Pampillón advierte de un serio peligro si los gobiernos populistas de Venezuela o Ecuador “se encaminan a un desbordamiento del gasto público y un intento de controlar los precios y los mercados”.
La perspectiva de España
Al otro lado del Atlántico, España, país que comparte cultura e idioma con América Latina, además de mantener unas estrechas relaciones económicas con la región, ralentizará también su crecimiento, del 3,8% en 2007 a cerca del 3% en 2008. Si bien este menor porcentaje es un dato negativo, señala Altina Sebastián González, profesora de Finanzas de la Universidad Complutense de Madrid, cree que la situación, de momento, es de “tormenta, pero no de huracán”. “Si bien la morosidad hipotecaria en EEUU se ha disparado, en Europa la situación parece controlada. Han aumentado los diferenciales de crédito, pero no las insolvencias”, afirma. Sergio R. Torassa, profesor de Finanzas, ESCI-Universidad Pompeu Fabra, considera “que los resultados empresariales tienen recorrido- estimando el crecimiento en 2008 del 10%- y la banca española presenta buenos ratios de solvencia, no tiene prácticamente morosidad y es muy eficiente. Quizás su única debilidad está en su dependencia de la financiación exterior que, hoy por hoy, es cara y escasea”.
Con este entorno, las previsiones de Sebastián y Torassa son de un cauto optimismo. En 2008, señala Sebastián, “el Ibex 35, el principal índice de referencia de la bolsa española, subirá hasta cerca de los 17.000 puntos y los valores estrella serán las grandes empresas (eléctricas, banca, construcción y telecomunicaciones). En una coyuntura como la actual, las compañías mejor posicionadas para capear una situación difícil son aquellas que tienen tamaño, liquidez y están bien diversificadas”.
En cuanto a la crisis de liquidez, “saber si lo peor ya ha pasado o está por venir es una duda razonable que tenemos y que iremos aclarando en la medida en que las entidades vayan presentando sus resultados del cuarto trimestre del año”, señala Torassa. En el ámbito internacional, dice que “el credit crunch llegará a su fin cuando las entidades sean capaces de determinar la verdadera dimensión del agujero y sus víctimas. Mientras tanto, las sospechas se extenderán sobre todas las entidades financieras, pagando justos por pecadores”.
El principal problema de 2008 está en saber hasta qué punto llegarán las repercusiones de la desaceleración del mercado de la vivienda, el principal motor del crecimiento económico español en los últimos años. Sebastián prevé que “si la caída del volumen de actividad en España no deteriora el empleo más allá de la pérdida de 210.000 puestos de trabajo netos, la situación sería reconducible”.
Sin embargo, los datos publicados la primera semana de 2008 no son muy alentadores. La inflación (IPCA) se situó en el 4,3% en diciembre, la más alta en más de una década, el paro aumentó en un 5,27% respecto a 2006 y el índice de confianza del consumidor ha caído a mínimos históricos. Pampillón alerta de que estos datos pueden generar lo que se llama la paradoja del ahorro, es decir, “que como los hogares y las empresas están preocupadas porque lleguen épocas de menor crecimiento, de más paro, la gente consume menos y ahorra más, preparándose para los malos tiempos. Esta reducción deprime la economía: las familias gastan menos y las empresas venden y producen menos, así que despiden trabajadores para compensar la bajada de las ventas y la producción. El resultado es que esa actitud virtuosa empeora las cosas”. Así las cosas, el consenso sobre el crecimiento español en 2008 está en torno al 2,8%, señala.
Desde el punto de vista político, en el próximo mes de marzo España celebrará elecciones generales. Éstas, señala Torassa, serán decisivas y marcarán el futuro de la economía de España. “La productividad y la falta de competitividad son asignaturas pendientes que el próximo Gobierno, independientemente del partido vencedor, deberá afrontar como tema prioritario de su agenda”.
En la economía de EEUU y los mercados financieros reina la incertidumbre
¿Cuál es la mejor manera de describir las perspectivas para la economía de EEUU y los mercados financieros de este país en 2008? En la mejo de las hipótesis, el clima es de incertidumbre.
Los altos precios del petróleo y la debacle ocurrida como consecuencia de la crisis de las hipotecas subprime continúa amenazando a la economía y los mercados financieros, según varios profesores de Wharton. Aunque ninguno piensa que la recesión esté garantizada, todos están de acuerdo en que si se evita la recesión, el crecimiento económico será dolorosamente bajo. “Todavía hay muchas preguntas sin respuesta en este escenario”, dice el profesor de gestión Marshall W. Meyer.
Quizás lo más sorprendente sea que ninguno cree que la campaña presidencial tendrá un efecto significativo sobre los mercados. Tal y como lo describe Jeremy Siegel, ninguno de los candidatos, excepto John Edwards, cuenta con una plataforma fuertemente ofensiva contra las empresas, y el ex senador de Carolina del Norte parece que cada vez tiene menos posibilidades de convertirse en el candidato demócrata. Ninguno de los demás “son significativamente contrarios al mercado. Éste podría vivir con Hillary u Obama y, por supuesto, sobreviviría con cualquiera de los candidatos republicanos”, señala.
Siegel es más optimista que muchos de los expertos al pensar que la economía de EEUU ralentizará su marcha durante la primera mitad del año, pero evitará una recesión y empezará a recuperarse en la segunda parte. La principal amenaza, dice, es el alto precio del petróleo y los alimentos, en lugar del enfriamiento del sector de la vivienda. “Nos hemos adaptado bien al precio del galón de gasolina a 3$, pero a 4$ será muy difícil”, dice Siegel.
“Los analistas están divididos al 50% sobre si habrá una recesión o no”, añade. “Creo que hay un cierto consenso entre los profesionales de que no habrá recesión. Yo estoy en el grupo de los optimistas”.
Siegel espera que el producto interior bruto crezca a una tasa anual del 1% al 2% durante el primer semestre del año, y quizás al 3% en el segundo. “Yo creo que podría crecer al 3% en la segunda mitad del año porque creo que hacia la mitad del año la vivienda tocará fondo”, señala, añadiendo que la economía podría entrar en recesión si el aumento de los precios del petróleo y de la gasolina frenan el gasto del consumidor.
En cuanto a la crisis crediticia, “una vez que se sortee la crisis subprime, la situación no será tan mala como teme el mercado”, dice Siegel, prediciendo que el número de ejecuciones y de pérdidas en los valores con garantía hipotecaria serán menores de lo que esperan muchos analistas. “Actualmente, existe un miedo tremendo en el mercado acerca de lo que suponen esas pérdidas”, sugiere, refiriéndose a esos valores. Él piensa que el mercado ha sobreestimado el número de valores que incumplirán los pagos prometidos a los inversores.
Siegel señaló que los mercados financieros se vieron afectados por una reciente información sobre el crecimiento del desempleo en EEUU durante el mes de diciembre, que alcanzó el 5%, el máximo en dos años, pero no cree que la situación empeore, añadiendo que el número de personas empleadas sigue aumentando. “Para mí, los datos de desempleo son un tanto anómalos. Es muy probable que no siga esta tendencia el mes que viene… En mi opinión, esta cifra se reducirá hasta el 4,9% o 4,8% cuando tengamos los datos de enero”.
Siegel añade que es “bastante optimista” acerca del mercado accionarial, prediciendo un retorno de entre el 10% y el 12% en indicadores como el Russell 3000 y Standard & Poor’s 500.
Los precios de la vivienda
Según el profesor de finanzas de Wharton Franklin Allen, los precios de la vivienda y el coste del petróleo serán factores clave para el desempeño de la economía de EEUU y los mercados financieros. “La cuestión principal…es ver qué pasa en el mercado inmobiliario -el de la vivienda- y hasta qué punto bajan los precios”, dice. La gravedad de la situación dependerá de en qué regiones geográficas golpea más fuerte. “Esto determinará el comportamiento en los mercados crediticios y si se extiende al resto de la economía. Lo que ocurra en los mercados financieros dependerá de ese escenario”.
En cuanto a la predicción de los precios de las casas, “creo que bajarán durante una temporada”, dice, añadiendo que “está siendo un mercado especulativo desde hace un tiempo. Nadie sabe a ciencia cierta cuanta especulación había, pero creo que lo que estamos descubriendo es que había mucha….Había gente que estaba comprando sólo porque pensaba que los precios seguirían subiendo”.
Los especuladores están alquilando las casas que no se pueden vender, haciendo que los precios bajen tanto que no pueden cubrir los costes que soportan. Cuando es más barato alquilar una casa que comprarla, hay menos compradores y los precios caen incluso más, añade, advirtiendo que los precios de las propiedades podrían caer hasta el punto de que el coste de tener una vivienda en propiedad fuera próximo al de alquilar.
Allen también sugiere que con el reciente aumento del precio del petróleo hasta los 100$ el barril, los costes de la energía podrían jugar un papel importante en la economía y en los mercados financieros este año. “Ésta es una cuestión interesante, hasta dónde subirá el precio del petróleo”, dice. “No creo que el precio del barril baje de una manera significativa a medio plazo. Creo que se quedará donde está e incluso puede que suba algo”.
Allen predice que el desempeño de la bolsa de valores se verá muy afectada por la posibilidad de una recesión, que dependerá en gran medida de la severidad de la crisis de la vivienda. “Cuanto más tiempo sigan cayendo los precios de las casas, mayor será la posibilidad de que se produzca una recesión”. En los precios actuales, las acciones estarán “significantemente sobrevaluadas” si hay una recesión, haciendo que el precio caiga sustancialmente.
Mientras tanto, la Reserva Federal se encuentra en una situación precaria para tratar la amenaza de una recesión porque el remedio tradicional, rebajar los tipos de interés, podría elevar la inflación, lo que es un riesgo debido a los altos precios del petróleo y los alimentos, dice Allen. “Con la inflación repuntando, la Fed cuenta con instrumentos limitados para hacer frente al problema”.
El comportamiento de los tipos de interés a largo plazo, que son determinados por el mercado en lugar de la Fed, es un misterio, añade. Normalmente, suben a medida que la Fed eleva los de corto plazo, pero esto no ocurrió en el último ajuste realizado por la Fed. “Es una cuestión fascinante. No creo que entendamos apropiadamente por qué (los tipos a largo plazo) son tan bajos”. Una posibilidad es que haya “una fuga hacia la calidad” a medida que los inversores nerviosos mueven dinero de las acciones arriesgadas a bonos más seguros, como los del Tesoro de EEUU, sugiere. La alta demanda empuja los precios de los bonos al alza, haciendo que los rendimientos caigan.
Esto podría cambiar, añade, si aumenta la inflación, haciendo que suban los tipos a largo plazo. Esto podría minar el crecimiento económico al incrementarse los costes de los préstamos, y podría agravar la crisis de la vivienda al hacer más difícil para los propietarios obtener un préstamo a interés fijo para pagar los altos costes de las hipotecas a interés variable. El aumento de los tipos de interés, dice Allen, “sería muy negativo para el mercado de la vivienda y otros sectores de la economía”.
Sobre la cuestión del déficit comercial de EEUU, Allen sugiere que mientras algunos expertos están preocupados de que el déficit comercial cause un aumento del proteccionismo en EEUU, él cree que la caída del dólar podría contrarrestar esa tendencia al fortalecer las exportaciones de EEUU. “Debido a que el dólar ha caído tanto, es muy posible que no represente un problema”.
Y aunque es demasiado pronto para especular sobre cómo podrían influir las elecciones presidenciales en los mercados, o si Washington impondrá nuevas regulaciones, Allen dice que no estaría sorprendido si aparecieran nuevas leyes en caso de que la situación derivada de las hipotecas subprime evolucionara en una crisis bancaria más amplia. Él dice que podría haber presiones para aumentar el control de las agencias de ratings, ya que muchos consideran que fallaron a la hora de prever los riesgos inherentes a los títulos vinculados a las hipotecas arriesgadas.
Cuando China estornuda…
Según Meyer, la economía china será uno de los principales factores de influencia sobre los mercados financieros y la economía mundial este año. La enorme demanda de petróleo por parte de China, metales y otras commodities ha empujado su precio al alza en todo el mundo. Pero los funcionarios chinos están dando pasos inéditos para desacelerar su economía con el fin de controlar la inflación, dice Meyer. Esto debería parar la escala de los precios de los commodities, pero también causará probablemente una desaceleración del crecimiento mundial en 2008.
“El precio de la carne de cerdo subió un 70% el año pasado”, dice. “Esta cifra indica la tendencia…La familia media en China está siendo exprimida”. Históricamente, la inquietud social aumenta cuando los chinos sienten que los precios son muy altos, y los incidentes marcados por la inquietud social han crecido dramáticamente en los dos últimos años, dice Meyer, añadiendo que “el Gobierno central está determinado a restringir el crédito y, cuando puede, a asegurar también los precios porque si falla en esto se crea una bomba social”.
Para frenar la inflación, las autoridades chinas han actuado para restringir la concesión de crédito. Las sucursales de los bancos regionales, que desde hace tiempo operan con un alto grado de autonomía, están siendo mucho más controlados por sus sedes para asegurarse de que el dinero se presta sólo a aquellos que puedan devolverlo. Además, en un movimiento cuyo objetivo es desinflar la burbuja bursátil china, los órganos reguladores han dicho a las empresas chinas de fondos mutuos que dejen de comprar acciones de China. “Me imagino que, de manera informal, se están tomando muchas otras medidas”, señala Meyer.
El Gobierno, por ejemplo, es muy probable que deje de conceder subsidios a la gasolina y el diesel. Si los precios de estos productos aumentaran, caería la demanda, atenuando de esa forma el aumento mundial de los precios del petróleo en todo el mundo. “Es inevitable que eso ocurra”, dice Meyer. “Si se desacelera la economía china, se desacelera también el ritmo galopante de los precios del petróleo y de los metales en todo el mundo, revirtiendo así la tendencia actual. Creo que estamos próximos del final del boom de las commodities [...] Si eso sucede, se producirá un recelo generalizado, porque actualmente existe la creencia de que el crecimiento mundial será capitaneado por China y por India.” Meyer dice que no hay manera de prever una recesión en EEUU, “pero percibo una desaceleración en la economía mundial a causa de las restricciones que están siendo impuestas por los chinos a su economía”.
Él dice además que, en EEUU, “será inevitable la elevación de los impuestos”, sea quién sea elegido como presidente, porque Washington no tendrá otra elección que hacer frente a la cuestión del déficit presupuestario. “Dudo, por ejemplo, que veamos un impuesto cero sobre transmisión de herencia”, dice él refiriéndose a la actual ley que prevé el fin de ese impuesto en 2010.
En lo que concierne a la crisis de crédito, Meyer prevé que la incertidumbre derivada del colapso de las hipotecas subprime continuará infestando los mercados financieros. Actualmente, no es posible establecer el valor exacto de los títulos con garantía hipotecaria y otras formas de débito, como la deuda de las empresas. Los temores de ese tipo podrían continuar erosionando los balances patrimoniales de los bancos y otras instituciones financieras, dice, añadiendo que las malas noticias pueden no ser sólo esas.
Recortes de impuestos para la clase media
Richard Marston, profesor de Finanzas de Wharton, cree que la economía americana pasará por una fuerte desaceleración, sobre todo debido a la crisis de crédito como consecuencia del colapso de las hipotecas subprime. Él cree que Washington debería intervenir con un paquete de incentivos por medio del cual concedería recortes de impuestos a la clase media.
“A estas alturas, la economía está debilitada de tal forma que prácticamente no importa si cumplimos o no con los requisitos técnicos propios de una recesión”, dice. “Estamos en medio a una enorme desaceleración [...] ¿Por qué ocurrió eso? El primer factor a tener en cuenta apunta hacia el sector inmobiliario, pero eso sólo no podría haber llevado a la situación actual [...] No, necesitábamos del colapso financiero que se inició por los préstamos subprime”.
Hace un año, Marston llamó la atención sobre el hecho de que el mercado estaba subestimando los riesgos, destacando entonces que los inversores estaban exigiendo un ingreso adicional pequeño en pago por el riesgo inherente a los títulos subprime y bonos de mercados emergentes. Muchas instituciones financieras asumieron un riesgo demasiado grande en los últimos meses, acabando por sufrir perjuicios enormes a medida que los precios de los títulos arriesgados descendían — como fue el caso de los títulos asociados a las hipotecas subprime. “Hay que añadir otro ingrediente a eso: el precio del petróleo próximo a los 100 dólares el barril. Por lo tanto, no es de extrañar que estemos en ritmo de desaceleración”, dice Marston.
Marston cree que los mercados de valores no se han dado cuenta totalmente de la desaceleración en la que nos encontramos, sugiriendo con eso que los precios de las acciones podrían caer. “Si estuviéramos, de hecho, atravesando una fase de desaceleración, entonces es preciso que los inversores sean cautelosos”, dice, previendo que las acciones más arriesgadas, como las de las pequeñas empresas, deberían ser las más afectadas.
China: Ninguna señal de desaceleración
China hierve, y no muestra ninguna señal de enfriamiento en 2008. La tasa de crecimiento del país llegó a un 11,5% el año pasado, y su mercado bursátil es uno de los de mayor éxito del mundo desde hace 12 meses, con un ratio precio/ganancia (PL) de 50.
“La recesión americana en 2008 está prácticamente asegurada”, dijo Andy Xie, economista independiente y ex-director-gerente del equipo de economistas de Morgan Stanley para Asia/Pacífico, en una reciente charla en Pekín sobre el desempeño de la economía china en 2008. Aunque muchos críticos se aferran al viejo dictado de que “cuando EEUU estornuda, el resto del mundo se resfría”, Xie cree que la perspectiva para las economías emergentes continúa siendo positiva, a pesar de una posible recesión en EEUU. Gracias a Alan Greenspan, añade, los cofres de las economías emergentes están llenos.
¿Cuáles son las consecuencias económicas para la economía china centrada principalmente en la exportación? “Los chinos van a sufrir”, prevé Xie. “En el pasado, EEUU absorbía el ahorro y los productos chinos, ahora ellos van a querer dar la vuelta a la situación y exportar a China. “Será un enorme desafío para nosotros. El año 2008 será el primero de ese nuevo mundo”.
Al mismo tiempo, el comercio cada vez más intenso con los mercados emergentes encajó como un guante para China, dice Xie, destacando que las exportaciones chinas a Occidente ya comienzan a disminuir de ritmo. Xie prevé una tasa de crecimiento del 10% al 15% para esas exportaciones en 2008 frente a una tasa de crecimiento de más del 20% en años recientes. Esa tendencia se debe, en parte, a la saturación del mercado, dice, y en parte también a la pérdida de alguna ventaja competitiva para países como Vietnam y Bangladesh.
El comercio con los mercados emergentes, por su parte, ya es responsable de un 50% del crecimiento del comercio chino, dice Xie. Esas economías exportan exactamente aquello que China necesita — commodities como petróleo, cobre y mineral de hierro. En cambio, compran bienes de consumo y de capital de China a precios bajos. “A corto plazo, este esquema dará a China una enorme ventaja”, dice Xie. “En 2008, las exportaciones continuarán creciendo”.
Para Xie, ese comercio floreciente sur-sur representa “la aurora del desarrollo de los mercados emergentes”. Él prevé que las enormes reservas cambiarias en moneda extranjera de países como India, Rusia, Dubai e incluso del continente africano, tendrán implicaciones muy serias para los eventos de 2008”, ya que esas economías continuarán estando en condiciones de gastar, a pesar de la recesión americana.
Scott Chu, representante del Fondo de los Pioneros chino, dibuja un cuadro semejante. “No creo que la desaceleración americana tenga algún impacto sobre China”, dice. “China se libró de la dependencia del crecimiento de la economía americana. No hay más que ver las últimas cifras de las exportaciones. En el tercer trimestre de 2007, la economía americana se desaceleró, mientras la china siguió firme en sus exportaciones, que crecieron más rápidamente que las exportaciones de cualquier otro país. Y si miramos aún más adelante, veremos que los puertos de destino de esas exportaciones son, cada vez más, Oriente Medio, África, Vietnam e Indonesia. Las exportaciones chinas se desplazarán paulatinamente hacia la zona del euro, de Oriente Medio y del sudeste asiático”.
¿En qué medida la revalorización del yuan afectará a las exportaciones chinas? No mucho, y el impacto será positivo, observa Chu. “A partir del momento en que el yuan comience a revalorizarse lentamente, las industrias de márgenes estrechos, de mano-de-obra intensiva, muy contaminantes y de bajo valor añadido se verán obligadas a dejar China. Las empresas pasarán entonces a otro nivel, migrando hacia el segmento de alto valor añadido intentando, al mismo tiempo, mejorar su eficiencia. Ésa es la razón por la cual, en los últimos meses, el superávit comercial chino ha estado subiendo en lugar de cayendo”.
Chu dice también que “crece fuertemente el consumo en el sector de bienes inmuebles — segmento en que se registra el mayor índice de consumo en China y que ha impulsado todos los demás gastos relacionados, como reformas en las residencias, gastos con equipamientos electrónicos, mobiliario y productos relacionados con el estilo de vida. En suma, el consumo, las exportaciones y las inversiones chinas van muy bien, lo que sugiere un crecimiento del 10% o más en 2008”.
Xie añade: “Mi impresión es que 2008 será un buen año”, pero advierte que la historia podría cambiar si EEUU se ve inmerso en una recesión profunda, con crecimiento negativo del 2% o un 3% al año”.
Una burbuja que crecerá aún más
El contexto favorable a las exportaciones no es el único factor que deberá asegurar el buen desempeño de la economía china en 2008. “Creo que los préstamos de cortísimo plazo (hot money) van a crecer mucho este año”, dice Xie. Después de la crisis de las hipotecas subprime, dice, el dinero que iría destinado a EEUU irá a China. “Los analistas de Wall Street, inclusive ex-compañeros míos, dejaron sus empleos sin esperar a las inexistentes bonificaciones de fin de año. Ellos ahora han buscado fondos y puesto sus ojos en China. Mi teléfono no para de sonar. Por lo tanto, la burbuja de activos que hoy vemos probablemente crecerá más” en 2008.
Esto, a pesar de los esfuerzos del gobierno central para frenar las inversiones en bienes inmuebles. Los precios de los inmuebles sólo caerán cuando el dólar americano se fortalezca y la liquidez comience a fluir hacia China, según Xie.
Cuando preguntaron a Chu si el ratio precio/beneficio estaría demasiado alto para las empresas chinas con acciones en bolsa, él respondió que “en ciertos momentos, en los mercados emergentes, cuando las monedas se revalorizan y la liquidez es excesiva, es normal que el índice P/L sea elevado. No se puede simplemente comparar China con Japón, EEUU o Hong Kong, puesto que el flujo de capital en esos mercados maduros es libre y busca ratios de P/L más bajos en empresas con crecimiento elevado de los ingresos. En China, sin embargo, la historia es otra, porque el nivel de regulación a que están sometidas las divisas extranjeras en el país es relativamente riguroso y las opciones de inversiones son limitadas”.
De manera general, concluye Chu, el mercado bursátil chino es más caro que el mercado americano y europeo, pero hay una lógica detrás de eso. “Primero, es un indicador de crecimiento elevado. Los bancos chinos, por ejemplo, presentan un sólido crecimiento de los ingresos y potencial significativo para negocios en mercados intermediarios. Además de eso, la comisión que cobran es mucho mayor que en otros países. Algunas empresas chinas tienen situación de monopolio y, por lo tanto, es comprensible que haya ratios de P/L elevados”.
“Desde el punto de vista de la demanda”, prosigue, “se puede observar esa situación cuando la tasa de inflación llega a un 6% o un 7%. Los chinos transfieren sus depósitos bancarios al mercado de acciones. Mientras la tasa actual sea negativa y el yuan continúe revalorizándose, el dinero existente en el país y en el exterior para la adquisición de esos activos continuará aumentando, y deprisa”.
Chu aconseja un enfoque optimista, aunque cauteloso, en relación al mercado de acciones clase A en 2008. “Mi punto de vista es que se conseguirá un retorno de entre un 10% y un 30% en 2008. Creo que después del primer trimestre, el mercado pasará por una corrección profunda”.
Inflación con tendencia al alza
A principios de diciembre, el gobierno de China anunció la adopción de una política económica “más severa” para 2008, un cambio raro y significativo en su posición oficial. Chu dice que, actualmente, el mayor riesgo para China es la inflación. “La tasa de inflación actual es muy superior al valor anunciado del 6,7%. Si la inflación crece hasta un determinado punto, será un desastre para toda la economía y también para el mercado bursátil”.
Zhou Qiren, profesor de Economía de la Universidad de Pekín, dijo durante un discurso en la capital china, a principios de diciembre, que el principal desafío de la economía china es la moneda con que opera. “La liquidez excesiva está reposicionando el nivel de los precios y empujando al alza los costes básicos”. Zhou añade: “Nunca en la historia de la humanidad la mano de obra, la información, la tecnología y el capital fluyeron libremente y se reorganizaron en todo el mundo como hoy en día. Ésa es la base de una gran transformación. China creció de forma extraordinaria en las últimas tres décadas. Pero, en 2008, creo que la economía china experimentará una transformación”.
India: Todo en orden, a pesar de lo que se ve en el resto del mundo
La economía hindú deberá sufrir diversas presiones en 2008, y su tasa de crecimiento del 9% registrada en años recientes sentirá el impacto de la desaceleración americana, de acuerdo con economistas y gestores de inversiones. Llevada por el rápido crecimiento de Asia, la suerte de India a buen seguro está despegándose cada vez más” de la economía americana, sin embargo el país se encuentra con otros desafíos. Diferentes presiones inflacionarias repuntan en el horizonte, pero las opiniones divergen en cuanto a la posibilidad de que eso empuje las tasas de intereses hacia arriba. El coste cada vez más elevado del capital ya comienza a incidir sobre el comercio y sobre el apetito de préstamos de las empresas en todo el país.
“India tiene un 50% de oportunidad de pasar por un revés económico doloroso en 2008-2009, un 30% de oportunidad de que el revés sea moderado y sólo un 20% de seguir creciendo rápidamente a un ritmo del 9%”, dice Swaminathan S. Anklesaria Aiyar, economista y columnista hindú de prestigio. Aiyar dice que él limita la posibilidad de un revés doloroso a un 50% porque, igual que muchos otros defensores de la llamada teoría del “desacople”, él cree que la posibilidad de una recesión en EEUU afectaría mucho menos a India hoy que en el pasado.
Aiyar cita las “Perspectivas Económicas Mundiales”, del Fondo Monetario Internacional (de octubre de 2007), que rebajó su proyección de crecimiento global para 2008 en casi medio punto porcentual, fijándolo en un 4,8%, mientras que en el caso de EEUU, ese porcentaje es de un punto menos, fijando la tasa de crecimiento americana en un 1,9%. El documento es menos severo en sus proyecciones para Asia, cuyo crecimiento será “relativamente moderado”. En 2007, China e India tuvieron un crecimiento del 11% y un 9%, respectivamente.
Sin embargo, “puede ser extremadamente doloroso” si India pasara del 9% a un 7% este año, dice Aiyar. Él se acuerda de cómo una caída semejante de dos puntos porcentuales en la tasa de crecimiento del país los años que siguieron a la crisis financiera de 1994-1997 aplastaron el crecimiento industrial, “las exportaciones se colapsaron, toda empresa que se había establecido con el propósito de exportar quebró”. Pero, él cree que las empresas hindúes son más resistentes a posibles reveses actualmente, con menores costes de préstamos y coeficientes de endeudamiento más saludables.
Ruchir Sharma, jefe de mercados emergentes globales del Morgan Stanley Investment Management, de Nueva York, dice que no cree en la teoría de que la tasa de crecimiento de la economía hindú caiga dos puntos porcentuales. Él apuesta por India este año, porque cree que existe una “gran oportunidad” para inversiones allí en lo que concierne al consorcio de capitales bajo su gestión. Sharma es responsable de un total de inversiones en acciones de 35.000 millones de dólares en economías emergentes, de los cuáles India responde por poco menos de 5.000 millones.
En lo referente a las asignaciones absolutas, India comparte el segundo lugar con Rusia y Brasil en inversiones en mercados emergentes de Morgan Stanley, después de China, dice Sharma. Con relación a las crecientes asignaciones de inversiones en India este año, él dice que su fondo ya está “con sobrepeso” en lo referente a India, con más de un décimo del total de los fondos invertido allí.
P. Chidambaram, ministro de las Finanzas de India, alimentó también el clima de optimismo indicando que podrá haber recortes en el impuesto sobre la renta cuando presente el presupuesto anual en febrero. Chidambaram se sintió animado, dice Aiyar, por el crecimiento espectacular en la recaudación directa de impuestos, que dio un salto del 40% en 2006 y deberá llegar a un 42% en 2007, o cerca de 24 billones de dólares.
Es interesante observar que la recaudación está impulsada no sólo por la mejora observada en el pago y en el perfeccionamiento de la gestión fiscal, dice Aiyar. Él está convencido de que muchas empresas están contabilizando en sus libros un volumen enorme de dinero negro — de fondos no declarados — seducidas por el lanzamiento de acciones en la bolsa. “El precio obtenido con la OPV es un indicador certero de que esos ingresos se incorporaron a los libros”, dice.
Aiyar, sin embargo, considera peligrosa la inflación resultante del aumento de los precios del trigo. Él dice que los precios del trigo hindú equivalen a la mitad de los niveles globales actuales (53 céntimos). “En un sistema económico global relativamente abierto, no se puede mantener ese precio por mucho tiempo”, dice. Aiyar observa que tiene sentido para la alianza al frente del Congreso convocar elecciones parciales este año, ya que podrá enfrentarse a “una situación bastante complicada en 2009”, cuando vence el plazo de las elecciones generales, añadió.
Sharma cree que la inflación originada por la elevación de los precios de los alimentos puede llevar a la ruina la promesa de crecimiento rápido y constante en India. “Si el banco central sube más drásticamente las tasas de interés para frenar la inflación, me quedaría muy preocupado”, explica.
El crecimiento de los bancos hindúes deberá ser menos intenso en 2008, en gran medida a causa de la desaceleración observada principalmente en la demanda de crédito en el comercio, observa Abheek Barua, economista-jefe del HDFC Bank de Mumbai. Las tasas de interés de los préstamos concedidos al comercio, así como las hipotecas y la financiación de automóviles, subieron, de media, de tres a cuatro puntos porcentuales el año pasado, dice Barua. “Con relación a las tasas de interés, el banco central da señales de que su política será severa”, añade.
Sharma, sin embargo, cree que “hay espacio para que la política monetaria sea más flexible”. Él dice que buena parte de los bancos centrales de las economías en desarrollo se están enfrentando a presiones en el sentido de elevar las tasas de interés o interrumpir los recortes. India ya pasó por un periodo de miedos “inflacionarios” a principios de 2007, observa.
Barua, sin embargo, ve dificultades para los planes de crecimiento y para la capacidad de expansión de las compañías hindúes en lo referente a la obtención de crédito en el exterior dada “la enorme contracción del sector en los mercados occidentales”. Según Barua, hay “niveles significativos de aversión al riesgo en los bancos del mundo desarrollado”. Sin embargo, observa una cierta tranquilidad en lo que concierne a cambios “institucionales”, tales como un compromiso con directrices básicas para el desarrollo del mercado hindú de bonos corporativos.
Aiyar dice que se siente animado por el adelanto observado en otras regiones, como la penetración de las compañías de telecomunicaciones en áreas rurales y un programa del gobierno para conectar las aldeas hindúes a las carreteras. “Es preciso crear condiciones en las cuáles el emprendedor y los nuevos negocios puedan prosperar, y eso exige una conectividad que, finalmente, está teniendo lugar”, dice.
Arindam Sengupta, editor-residente de The Times of India, de Nueva Delhi, y un observador atento de la escena política, se muestra preocupado con “el crecimiento desigual” a medio y largo plazo. Él dice que los estados céntricos de India de Madhya Pradesh, Uttar Pradesh y Bihar crecieron menos que los demás. “Hay partes de la población que han sido dejadas fuera de la historia de éxito del país, lo que puede generar tensiones”, dice. “Ese sentimiento toma forma en el naxalismo [ideología política de extrema izquierda] y en posibles insurrecciones.”Sengupta dice que los inversores internacionales ya no necesitan preocuparse con la dinámica de la política de coalición hindú, ya que a veces los partidos de izquierda emiten señales de desacuerdo. Para él, las objeciones ocasionales de la izquierda a las propuestas afines al mercado funcionan como “ejercicio de identidad” que esos partidos necesitan poner en práctica de cuando en cuando para que se acuerden de sus principios. “De modo general, no hay nada en ese sentido por lo que valga la pena preocuparse”, dice, “India ha emprendido el camino de la economía de mercado y la izquierda no se opondrá a eso”.
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martes, 25 de diciembre de 2007
Efectos de la crisis subprime en su empresa
Luis Hernán Paúl
No debe olvidarse que estamos frente a un fenómeno en evolución, cuya tendencia no ha sido buena
A estas alturas ya no es sorpresa para nadie que la crisis subprime, que tuvo su origen en Estados Unidos, va a tener consecuencias en el resto del mundo. Lo que partió siendo un problema que afectaba a un segmento del mercado inmobiliario norteamericano, se ha transformado en una crisis que se está empezando y va a continuar sintiendose, al menos durante 2008, en varios países, sectores y empresas. Por de pronto el impacto que ha tenido en el sistema financiero internacional y en algunos de los bancos mas importantes del mundo a la fecha es significativo. Falta conocer, eso sí, los impactos que sufrirán los clientes de los bancos. Me refiero no sólo a los deudores hipotecarios, sino que también a los deudores de créditos de consumo y a las empresas, especialmente las con mayor deuda.En este contexto, la pregunta que surge naturalmente es cuáles son las consecuencias que podría tener todo esto en nuestra economía y a nivel de las empresas en Chile. La respuesta no es definitiva, ya que se trata de un fenómeno en evolución. Sólo es factible aventurar algunos posibles efectos dado el estado actual de las cosas, pero resulta fundamental estar atentos a la dinámica que tome el fenómeno a futuro. Al final los resultados podrían ser más o menos delicados según la dirección que éste siga. Partiendo por lo macro, se puede decir que Chile está en bastante buenas condiciones para hacer frente al nuevo escenario. La balanza de pagos y las cuentas fiscales están sólidas. El sector privado no está sobre endeudado en general, aunque hay algunas empresas y personas que sí lo están. Los precios de los bienes raíces son razonables y el mercado de créditos hipotecarios está sano. El sistema bancario está en una posición sólida. Pero es claro a estas alturas que la economía mundial va a disminuir su tasa de crecimiento en 2008, a niveles que todavía se consideran razonables. La economía chilena, por su parte, debiera seguir un rumbo similar, con lo cual los crecimientos en las ventas y en las utilidades de las empresas probablemente también serán algo menores en comparación a lo observado en 2007.Las condiciones de financiamiento tanto en el mercado accionario como de deuda se debieran apretar un poco. Esto implicará probablemente un alza en su costo de financiamiento para gran parte de agentes económicos y mayores limitaciones en el acceso a financiamiento para aquellas empresas y personas que presentan niveles de riesgo más elevados. En este contexto, la inversión y el empleo debieran resentirse algo. Como contrapartida, debieran surgir tanto en Chile como Latinoamérica opciones de fusiones y adquisiciones en condiciones atractivas para las empresas chilenas que tengan balances sólidos.En definitiva, nos aproximamos a un año 2008 en el cual el país y sus empresas continuarán creciendo, pero a tasas menores que las del año que termina. Sin embargo, dados los riesgos en el entorno internacional, la recomendación para los dueños y ejecutivos de empresas es actuar con cautela. No debe olvidarse que estamos frente a un fenómeno en evolución, cuya tendencia no ha sido buena. La lectura que se hace hoy de la crisis es peor que la que se hacía un mes atrás y ésta a su vez es peor que la que se hacía en agosto, cuando se produjo la primera caída fuerte en las bolsas.
www.diariofinanciero.cl
No debe olvidarse que estamos frente a un fenómeno en evolución, cuya tendencia no ha sido buena
A estas alturas ya no es sorpresa para nadie que la crisis subprime, que tuvo su origen en Estados Unidos, va a tener consecuencias en el resto del mundo. Lo que partió siendo un problema que afectaba a un segmento del mercado inmobiliario norteamericano, se ha transformado en una crisis que se está empezando y va a continuar sintiendose, al menos durante 2008, en varios países, sectores y empresas. Por de pronto el impacto que ha tenido en el sistema financiero internacional y en algunos de los bancos mas importantes del mundo a la fecha es significativo. Falta conocer, eso sí, los impactos que sufrirán los clientes de los bancos. Me refiero no sólo a los deudores hipotecarios, sino que también a los deudores de créditos de consumo y a las empresas, especialmente las con mayor deuda.En este contexto, la pregunta que surge naturalmente es cuáles son las consecuencias que podría tener todo esto en nuestra economía y a nivel de las empresas en Chile. La respuesta no es definitiva, ya que se trata de un fenómeno en evolución. Sólo es factible aventurar algunos posibles efectos dado el estado actual de las cosas, pero resulta fundamental estar atentos a la dinámica que tome el fenómeno a futuro. Al final los resultados podrían ser más o menos delicados según la dirección que éste siga. Partiendo por lo macro, se puede decir que Chile está en bastante buenas condiciones para hacer frente al nuevo escenario. La balanza de pagos y las cuentas fiscales están sólidas. El sector privado no está sobre endeudado en general, aunque hay algunas empresas y personas que sí lo están. Los precios de los bienes raíces son razonables y el mercado de créditos hipotecarios está sano. El sistema bancario está en una posición sólida. Pero es claro a estas alturas que la economía mundial va a disminuir su tasa de crecimiento en 2008, a niveles que todavía se consideran razonables. La economía chilena, por su parte, debiera seguir un rumbo similar, con lo cual los crecimientos en las ventas y en las utilidades de las empresas probablemente también serán algo menores en comparación a lo observado en 2007.Las condiciones de financiamiento tanto en el mercado accionario como de deuda se debieran apretar un poco. Esto implicará probablemente un alza en su costo de financiamiento para gran parte de agentes económicos y mayores limitaciones en el acceso a financiamiento para aquellas empresas y personas que presentan niveles de riesgo más elevados. En este contexto, la inversión y el empleo debieran resentirse algo. Como contrapartida, debieran surgir tanto en Chile como Latinoamérica opciones de fusiones y adquisiciones en condiciones atractivas para las empresas chilenas que tengan balances sólidos.En definitiva, nos aproximamos a un año 2008 en el cual el país y sus empresas continuarán creciendo, pero a tasas menores que las del año que termina. Sin embargo, dados los riesgos en el entorno internacional, la recomendación para los dueños y ejecutivos de empresas es actuar con cautela. No debe olvidarse que estamos frente a un fenómeno en evolución, cuya tendencia no ha sido buena. La lectura que se hace hoy de la crisis es peor que la que se hacía un mes atrás y ésta a su vez es peor que la que se hacía en agosto, cuando se produjo la primera caída fuerte en las bolsas.
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miércoles, 28 de noviembre de 2007
¿Es imposible prever qué le espera a la economía americana?
A finales de octubre, la Reserva Federal de EEUU dio a los mercados financieros justo lo que querían: una rebaja de un 0,25% de los tipos de interés. Pero, a principios de noviembre, las acciones cayeron y el dólar volvió a registrar un nuevo mínimo. Lo que en un principio eran sólo elogios se volvió aprensión— después, vinieron nuevamente los aplausos a medida que los mercados se recuperaban a mediados de mes.
¿Por qué los especialistas no se deciden? ¿La perspectiva es buena o mala?
Según los profesores de Wharton, hacer una previsión es particularmente difícil en este momento porque algunos de los principales factores —como la crisis crediticia como consecuencia del desastre de las hipotecas subprime (de alto riesgo), los precios exorbitantes del petróleo y la caída del dólar — tienen escasos precedentes históricos.
Las incertidumbres dejaron a la Fed indecisa. En declaraciones hechas el 31 de octubre, el banco central americano informó que rebajaría los tipos de interés para compensar los efectos del desplome de la vivienda. Sin embargo, también señaló que los futuros recortes tan deseados por el mercado tal vez no se materialicen a causa del temor a la inflación. “El comité cree que, después del recorte efectuado, los posibles riesgos positivos de una inflación compensarían de forma significativa los riesgos negativos al crecimiento”, decía la declaración.
“Tiene sentido para mí”, señala Jeremy Siegel, profesor de Finanzas de Wharton. “Aún creo que los riesgos de desaceleración son un poco más elevados que los de inflación, pero no mucho. La Fed devolvió el justo equilibrio entre los dos, lo que no es ninguna insensatez. Creo que si dependiera exclusivamente de Ben Bernanke, presidente de la Fed, la fragilidad de la economía sería considerada el principal riesgo del momento. Pero la decisión tenía que ser tomada junto con muchas otras personas, que decidieron dejar todo igual que estaba.” Tal y como Bernanke y muchos otros economistas, Siegel espera que la economía americana se desacelere en verano. Sin embargo, él cree que hay sólo un 25% de probabilidad de recesión, aproximadamente, el año que viene.
“Es difícil de prever”, observa Richard J. Herring, profesor de Finanzas de Wharton. “Creo que existe mucha indecisión en la Fed”. Herring señala que aunque el dólar a la baja haga los productos extranjeros más caros en EEUU, aumentando la amenaza de inflación, el hecho es que tal situación ha sido una bendición para los exportadores americanos, ya que hace los productos de EEUU más baratos en el exterior.
Al mismo tiempo, muchos americanos tal vez se sientan más pobres, después de ver cómo el valor de sus casas descendió y están gastando más en combustible. Por otro lado, el índice de empleo permanece elevado, la economía continúa creciendo a un ritmo razonable, la productividad está aumentando y las acciones obtuvieron ganancias excelentes este año, a pesar de algunas caídas terribles.
No se sabe cómo afectará todo esto al gasto del consumidor, que es fundamental para la economía americana, dice Herring. “El sector de la vivienda es lo que preocupa actualmente. Pero las estadísticas de corto plazo, sin embargo, continúan siendo sólidas [...] Mucha de ello depende probablemente de lo que ocurra en el comercio minorista en diciembre”.
Gregory Nini, profesor de Seguros y Gestión de Riesgos de Wharton, y ex-economista de la Fed, considera optimistas las tendencias. “Me preocupo mucho menos ahora que a finales del verano”, dice. En aquella época, para muchas empresas era prácticamente imposible recibir prestado el dinero que necesitaban para crecer debido a la crisis crediticia por la crisis de las hipotecas subprime. Desde entonces, el crédito es más flexible. Las cifras del empleo también son positivas, señala Nini. “La gran cuestión ahora es saber de qué forma evolucionará el mercado laboral y, de modo especial, de qué manera influirá en el gasto del consumidor”.
Un poco más pesimista es Richard Marston, profesor de Finanzas de Wharton, quien teme que la recesión pueda ser una amenaza real. La contracción del crédito como consecuencia de la crisis de las hipotecas subprime fue peor de lo que muchos especialistas esperaban que fuera y su alcance continúa siendo difícil de evaluar. Si la situación sigue siendo desfavorable al crecimiento de los negocios, la economía podría quedarse seriamente debilitada, dice él. “Si vamos o no a llegar a la recesión depende de algunas cosas: o la situación de los bancos empeora hasta el punto de que restrinjan la concesión de crédito para préstamos regulares, lo que afectaría a las empresas de pequeño y medio tamaño del país, o el consumidor dejará de gastar. Nuestra situación es tan precaria actualmente que cualquiera de las dos situaciones puede llevarnos a la recesión”.
Territorio desconocido
Los economistas tienen mucha experiencia en la evaluación de las cifras del desempleo, de la inflación, del producto interior bruto y de las tasas de interés, muchos, sin embargo, no saben cómo evaluar diversos factores que se han trasladado a territorio desconocido.
El primero de ellos es el petróleo, que hoy está en rondando los 100 dólares el barril, mientras que al principio del año estaba cotizado a 60 dólares. Ese número, si es ajustado por la inflación, se aproxima al techo alcanzado a finales de los años 70; aunque, de modo general, los precios del petróleo no influyen hoy en día en la economía americana de modo tan severo como en aquella época.
Afortunadamente, dice Siegel, los precios de la gasolina no han alcanzado todavía las ganancias obtenidas con el petróleo crudo. Los precios en las gasolineras continúan por debajo de los elevados valores observados en el periodo posterior al Katrina de hace dos años. “Estoy más preocupado con la subida del precio de la gasolina hasta 4 dólares el galón que con la crisis de las hipotecas subprime.” El consumidor continuará gastando aunque la caída en los precios de la vivienda le haga sentirse más pobre, dice Siegel, pero él duda de que lo hagan si fueran golpeados también por un aumento muy grande del coste del combustible.
Aunque sean varios los factores que inciden sobre los precios del petróleo, un dólar a la baja es uno de los factores principales, ya que encarece el precio del petróleo importado. A principios de noviembre, el dólar alcanzó un nuevo mínimo en relación al euro — otro factor difícil de evaluar. Cuando le preguntaron si, en su opinión, el dólar podría caer aún más, Herring dijo que “era probable, pero también existía la posibilidad de que la moneda americana se apreciase. Todo lo que sabemos científicamente acerca de la tasa de cambio es que ésta, lo mismo que el mercado de valores, no se presta fácilmente a la previsiones”.
Las tasas de cambio son reguladas por la oferta y por la demanda en mercados internacionales gigantescos, y los analistas nunca saben qué fuerzas controlan el pensamiento de los operadores. Muchos especialistas creen que los operadores están forzando la caída del dólar como una especie de castigo por el déficit fiscal y en cuenta corriente generado por el gobierno. Los déficit indican que los americanos están enviando cientos de miles de millones de dólares al exterior. Por eso, hay una oferta enorme de moneda que tiende a empujar el precio del dólar hacia abajo, así como sucedería con una materia prima cualquiera.
Los recortes realizados recientemente por la Fed en los tipos de interés contribuyeron a la caída de la moneda americana, ya que los inversores extranjeros consideran las inversiones denominadas en dólares, como es el caso de los títulos del Tesoro americano, menos atractivos cuando el rendimiento es menor. Una demanda más baja empuja los precios hacia abajo.
China es el mayor comprador de dólares del mundo, y cuenta actualmente con una reserva de cerca de 1,4 billones de dólares cuyo objetivo es reducir la oferta mundial y, con eso, mantener el precio de la moneda, de modo que los americanos continúen siendo los mayores compradores de los productos chinos. El 7 de noviembre, un funcionario del gobierno chino asustó a los agentes del cambio monetario al decir que China tal vez diversifique sus reservas de monedas. Si China vende un volumen significativo de dólares, el salto en la oferta podría empujar la moneda aún más hacia bajo.
Los analistas observaron rápidamente que el funcionario mencionado no formaba parte del equipo responsable de la política cambiaria del país, y hubo quien se preguntó si su declaración no era un ensayo para probar la reacción del mercado a la idea. Varios especialistas creen, sin embargo, que China no puede simplemente darse al lujo de deshacerse de buena parte de sus dólares, ya que si se disparara la oferta se reduciría aún más el valor de la moneda americana, depreciando de esa forma el valor de las restantes reservas del país. “Si hicieran eso, su influencia sobre el cambio extranjero sufrirá un cambio de tendencia, y ellos saben muy bien que la actual situación es responsable del dólar alto y las exportaciones a todo ritmo de sus productos”, dice Marston. Herring añade: “Los responsables de las reservas saben que su diversificación tendría como resultado un castigo terrible” para la propia China.
Para Nini, la preocupación por el dólar influencia las decisiones de la Fed. Aunque pueda cortar los tipos de interés para forzar la desaceleración de la economía, la Fed prefiere no hacerlo ante el temor de que tal actitud pueda empujar aún más el dólar cuesta abajo, provocando la subida de los precios de los productos extranjeros y alimentando la inflación. Por eso la Fed no se decide.
De momento, dice Nini, los mercados financieros no parecen considerar la inflación como una amenaza seria. Sólo comienzan a preocuparse por ella cuando aumenta el margen entre las ganancias con títulos del Tesoro de diez años y los títulos del Tesoro de diez años indexados a la inflación. De momento, eso todavía no ha ocurrido, dice.
El enigma de las hipotecas subprime
Entre los principales factores desconocidos de la economía americana y de los mercados financieros destaca la magnitud de la repercusión de las hipotecas subprime. La crisis comenzó el invierno pasado cuando millones de propietarios de inmuebles residenciales descubrieron que las prestaciones de su hipoteca estaban subiendo a medida que los tipos de interés aumentaban. Un contingente cada vez mayor de esos prestatarios, generalmente personas con un historial de crédito débil, atrasaba los pagos del préstamo entrando en el proceso de ejecución de su hipoteca. Eso empujó hacia abajo los precios de los títulos basados en créditos de alto riesgo.
Seis meses antes, la mayor parte de los especialistas creían que el perjuicio se limitaría a algunos fondos hedge y a otros grandes inversores que habían apostado por esos títulos arriesgados en búsqueda de ganancias elevadas. Pero, en el verano y el otoño pasados, grandes empresas de Wall Street comenzaron a anunciar pérdidas millonarias. Fue entonces cuando admitieron que las pérdidas serían mayores de lo que inicialmente habían divulgado. Los consejeros delegados de Merrill Lynch y de Citigroup fueron despedidos.
“Imaginar que dos consejeros delegados de dos de las mayores empresas de Wall Street pudieran ser despedidos era inconcebible hace algunos meses”, dice Marston. Aunque Marston pensara, durante la primavera, que muchos especialistas estaban subestimando los perjuicios en los mercados de la vivienda y las hipotecas, ni él esperaba que la situación evolucionara hacia una crisis de crédito más amplia, observa.
Lo que importa ahora es saber si el problema ya es conocido en toda su extensión — una incertidumbre que contribuye al nerviosismo de los mercados financieros. “Ése es precisamente el motivo por el cual las personas son tan pesimistas”, dice Herring. “Lo que sabemos, de momento, es que los títulos basados en hipotecas subprime en 2006 y 2007 presentan un rendimiento mucho peor que sus equivalentes en cualquiera otra época de su historia reciente.”
Tal vez sea preciso que pase un año, o dos, antes de que conozcamos la extensión total de los perjuicios, añade Herring, ya que muchos de esos títulos se basan en hipotecas indexadas a índices ajustables que todavía no han sido reajustados. Muchos propietarios sin condiciones de contratar nuevos pagos más elevados no conseguirán vender sus casas para pagar los préstamos hechos porque los precios descendieron y las ventas cayeron. “Eso significa que la situación se hará aún más dramática en lugar de mejorar. En este momento, aún es difícil saber exactamente lo que falta por ocurrir”, dice Herring, añadiendo que es imposible prever lo que ocurrirá, ya que buena parte de los productos hipotecarios de crédito subprime, y los títulos basados en ellos, son demasiado nuevos y por eso no cuentan con un historial que se pueda rastrear.
Incluso los títulos basados en hipotecas de buen rendimiento cayeron súbitamente en un 20%, un 30% y hasta un 40%, de manera que muchos inversores que tenían una buena impresión de su comportamiento ‘acabaron teniendo en la mano unas carteras más arriesgadas de lo que esperaban”, destaca Herring.
De acuerdo con el profesor de Finanzas de Wharton, Marshall E. Blume, no fueron sólo los precios de los títulos basados en hipotecas subprime los que fueron sobreestimados y que ahora están cayendo. Los títulos corporativos de ingreso elevado, por ejemplo, generaban ingresos que no eran significativamente mayores que los de los títulos corporativos con grado de inversión, indicando así que los inversores subestimaron los riesgos.
El colapso de los mercados de crédito subprime “funcionó como una especie de alarma, mostrando que los productos tenían los precios demasiado elevados en todo el espectro”, dice Blume. Para el profesor de Wharton, otras empresas de Wall Street sacudirán el mercado con pérdidas sorprendentes. Los acreedores ya son más reticentes, dificultando la concesión de préstamos para empresas y personas físicas, añade Blume. Eso debilita la economía. “Creo que estamos saliendo de una burbuja de la economía y entrando en la economía real. Y siempre que ese tipo de cosas suceden, el resultado es bastante doloroso.”
¿Por qué los especialistas no se deciden? ¿La perspectiva es buena o mala?
Según los profesores de Wharton, hacer una previsión es particularmente difícil en este momento porque algunos de los principales factores —como la crisis crediticia como consecuencia del desastre de las hipotecas subprime (de alto riesgo), los precios exorbitantes del petróleo y la caída del dólar — tienen escasos precedentes históricos.
Las incertidumbres dejaron a la Fed indecisa. En declaraciones hechas el 31 de octubre, el banco central americano informó que rebajaría los tipos de interés para compensar los efectos del desplome de la vivienda. Sin embargo, también señaló que los futuros recortes tan deseados por el mercado tal vez no se materialicen a causa del temor a la inflación. “El comité cree que, después del recorte efectuado, los posibles riesgos positivos de una inflación compensarían de forma significativa los riesgos negativos al crecimiento”, decía la declaración.
“Tiene sentido para mí”, señala Jeremy Siegel, profesor de Finanzas de Wharton. “Aún creo que los riesgos de desaceleración son un poco más elevados que los de inflación, pero no mucho. La Fed devolvió el justo equilibrio entre los dos, lo que no es ninguna insensatez. Creo que si dependiera exclusivamente de Ben Bernanke, presidente de la Fed, la fragilidad de la economía sería considerada el principal riesgo del momento. Pero la decisión tenía que ser tomada junto con muchas otras personas, que decidieron dejar todo igual que estaba.” Tal y como Bernanke y muchos otros economistas, Siegel espera que la economía americana se desacelere en verano. Sin embargo, él cree que hay sólo un 25% de probabilidad de recesión, aproximadamente, el año que viene.
“Es difícil de prever”, observa Richard J. Herring, profesor de Finanzas de Wharton. “Creo que existe mucha indecisión en la Fed”. Herring señala que aunque el dólar a la baja haga los productos extranjeros más caros en EEUU, aumentando la amenaza de inflación, el hecho es que tal situación ha sido una bendición para los exportadores americanos, ya que hace los productos de EEUU más baratos en el exterior.
Al mismo tiempo, muchos americanos tal vez se sientan más pobres, después de ver cómo el valor de sus casas descendió y están gastando más en combustible. Por otro lado, el índice de empleo permanece elevado, la economía continúa creciendo a un ritmo razonable, la productividad está aumentando y las acciones obtuvieron ganancias excelentes este año, a pesar de algunas caídas terribles.
No se sabe cómo afectará todo esto al gasto del consumidor, que es fundamental para la economía americana, dice Herring. “El sector de la vivienda es lo que preocupa actualmente. Pero las estadísticas de corto plazo, sin embargo, continúan siendo sólidas [...] Mucha de ello depende probablemente de lo que ocurra en el comercio minorista en diciembre”.
Gregory Nini, profesor de Seguros y Gestión de Riesgos de Wharton, y ex-economista de la Fed, considera optimistas las tendencias. “Me preocupo mucho menos ahora que a finales del verano”, dice. En aquella época, para muchas empresas era prácticamente imposible recibir prestado el dinero que necesitaban para crecer debido a la crisis crediticia por la crisis de las hipotecas subprime. Desde entonces, el crédito es más flexible. Las cifras del empleo también son positivas, señala Nini. “La gran cuestión ahora es saber de qué forma evolucionará el mercado laboral y, de modo especial, de qué manera influirá en el gasto del consumidor”.
Un poco más pesimista es Richard Marston, profesor de Finanzas de Wharton, quien teme que la recesión pueda ser una amenaza real. La contracción del crédito como consecuencia de la crisis de las hipotecas subprime fue peor de lo que muchos especialistas esperaban que fuera y su alcance continúa siendo difícil de evaluar. Si la situación sigue siendo desfavorable al crecimiento de los negocios, la economía podría quedarse seriamente debilitada, dice él. “Si vamos o no a llegar a la recesión depende de algunas cosas: o la situación de los bancos empeora hasta el punto de que restrinjan la concesión de crédito para préstamos regulares, lo que afectaría a las empresas de pequeño y medio tamaño del país, o el consumidor dejará de gastar. Nuestra situación es tan precaria actualmente que cualquiera de las dos situaciones puede llevarnos a la recesión”.
Territorio desconocido
Los economistas tienen mucha experiencia en la evaluación de las cifras del desempleo, de la inflación, del producto interior bruto y de las tasas de interés, muchos, sin embargo, no saben cómo evaluar diversos factores que se han trasladado a territorio desconocido.
El primero de ellos es el petróleo, que hoy está en rondando los 100 dólares el barril, mientras que al principio del año estaba cotizado a 60 dólares. Ese número, si es ajustado por la inflación, se aproxima al techo alcanzado a finales de los años 70; aunque, de modo general, los precios del petróleo no influyen hoy en día en la economía americana de modo tan severo como en aquella época.
Afortunadamente, dice Siegel, los precios de la gasolina no han alcanzado todavía las ganancias obtenidas con el petróleo crudo. Los precios en las gasolineras continúan por debajo de los elevados valores observados en el periodo posterior al Katrina de hace dos años. “Estoy más preocupado con la subida del precio de la gasolina hasta 4 dólares el galón que con la crisis de las hipotecas subprime.” El consumidor continuará gastando aunque la caída en los precios de la vivienda le haga sentirse más pobre, dice Siegel, pero él duda de que lo hagan si fueran golpeados también por un aumento muy grande del coste del combustible.
Aunque sean varios los factores que inciden sobre los precios del petróleo, un dólar a la baja es uno de los factores principales, ya que encarece el precio del petróleo importado. A principios de noviembre, el dólar alcanzó un nuevo mínimo en relación al euro — otro factor difícil de evaluar. Cuando le preguntaron si, en su opinión, el dólar podría caer aún más, Herring dijo que “era probable, pero también existía la posibilidad de que la moneda americana se apreciase. Todo lo que sabemos científicamente acerca de la tasa de cambio es que ésta, lo mismo que el mercado de valores, no se presta fácilmente a la previsiones”.
Las tasas de cambio son reguladas por la oferta y por la demanda en mercados internacionales gigantescos, y los analistas nunca saben qué fuerzas controlan el pensamiento de los operadores. Muchos especialistas creen que los operadores están forzando la caída del dólar como una especie de castigo por el déficit fiscal y en cuenta corriente generado por el gobierno. Los déficit indican que los americanos están enviando cientos de miles de millones de dólares al exterior. Por eso, hay una oferta enorme de moneda que tiende a empujar el precio del dólar hacia abajo, así como sucedería con una materia prima cualquiera.
Los recortes realizados recientemente por la Fed en los tipos de interés contribuyeron a la caída de la moneda americana, ya que los inversores extranjeros consideran las inversiones denominadas en dólares, como es el caso de los títulos del Tesoro americano, menos atractivos cuando el rendimiento es menor. Una demanda más baja empuja los precios hacia abajo.
China es el mayor comprador de dólares del mundo, y cuenta actualmente con una reserva de cerca de 1,4 billones de dólares cuyo objetivo es reducir la oferta mundial y, con eso, mantener el precio de la moneda, de modo que los americanos continúen siendo los mayores compradores de los productos chinos. El 7 de noviembre, un funcionario del gobierno chino asustó a los agentes del cambio monetario al decir que China tal vez diversifique sus reservas de monedas. Si China vende un volumen significativo de dólares, el salto en la oferta podría empujar la moneda aún más hacia bajo.
Los analistas observaron rápidamente que el funcionario mencionado no formaba parte del equipo responsable de la política cambiaria del país, y hubo quien se preguntó si su declaración no era un ensayo para probar la reacción del mercado a la idea. Varios especialistas creen, sin embargo, que China no puede simplemente darse al lujo de deshacerse de buena parte de sus dólares, ya que si se disparara la oferta se reduciría aún más el valor de la moneda americana, depreciando de esa forma el valor de las restantes reservas del país. “Si hicieran eso, su influencia sobre el cambio extranjero sufrirá un cambio de tendencia, y ellos saben muy bien que la actual situación es responsable del dólar alto y las exportaciones a todo ritmo de sus productos”, dice Marston. Herring añade: “Los responsables de las reservas saben que su diversificación tendría como resultado un castigo terrible” para la propia China.
Para Nini, la preocupación por el dólar influencia las decisiones de la Fed. Aunque pueda cortar los tipos de interés para forzar la desaceleración de la economía, la Fed prefiere no hacerlo ante el temor de que tal actitud pueda empujar aún más el dólar cuesta abajo, provocando la subida de los precios de los productos extranjeros y alimentando la inflación. Por eso la Fed no se decide.
De momento, dice Nini, los mercados financieros no parecen considerar la inflación como una amenaza seria. Sólo comienzan a preocuparse por ella cuando aumenta el margen entre las ganancias con títulos del Tesoro de diez años y los títulos del Tesoro de diez años indexados a la inflación. De momento, eso todavía no ha ocurrido, dice.
El enigma de las hipotecas subprime
Entre los principales factores desconocidos de la economía americana y de los mercados financieros destaca la magnitud de la repercusión de las hipotecas subprime. La crisis comenzó el invierno pasado cuando millones de propietarios de inmuebles residenciales descubrieron que las prestaciones de su hipoteca estaban subiendo a medida que los tipos de interés aumentaban. Un contingente cada vez mayor de esos prestatarios, generalmente personas con un historial de crédito débil, atrasaba los pagos del préstamo entrando en el proceso de ejecución de su hipoteca. Eso empujó hacia abajo los precios de los títulos basados en créditos de alto riesgo.
Seis meses antes, la mayor parte de los especialistas creían que el perjuicio se limitaría a algunos fondos hedge y a otros grandes inversores que habían apostado por esos títulos arriesgados en búsqueda de ganancias elevadas. Pero, en el verano y el otoño pasados, grandes empresas de Wall Street comenzaron a anunciar pérdidas millonarias. Fue entonces cuando admitieron que las pérdidas serían mayores de lo que inicialmente habían divulgado. Los consejeros delegados de Merrill Lynch y de Citigroup fueron despedidos.
“Imaginar que dos consejeros delegados de dos de las mayores empresas de Wall Street pudieran ser despedidos era inconcebible hace algunos meses”, dice Marston. Aunque Marston pensara, durante la primavera, que muchos especialistas estaban subestimando los perjuicios en los mercados de la vivienda y las hipotecas, ni él esperaba que la situación evolucionara hacia una crisis de crédito más amplia, observa.
Lo que importa ahora es saber si el problema ya es conocido en toda su extensión — una incertidumbre que contribuye al nerviosismo de los mercados financieros. “Ése es precisamente el motivo por el cual las personas son tan pesimistas”, dice Herring. “Lo que sabemos, de momento, es que los títulos basados en hipotecas subprime en 2006 y 2007 presentan un rendimiento mucho peor que sus equivalentes en cualquiera otra época de su historia reciente.”
Tal vez sea preciso que pase un año, o dos, antes de que conozcamos la extensión total de los perjuicios, añade Herring, ya que muchos de esos títulos se basan en hipotecas indexadas a índices ajustables que todavía no han sido reajustados. Muchos propietarios sin condiciones de contratar nuevos pagos más elevados no conseguirán vender sus casas para pagar los préstamos hechos porque los precios descendieron y las ventas cayeron. “Eso significa que la situación se hará aún más dramática en lugar de mejorar. En este momento, aún es difícil saber exactamente lo que falta por ocurrir”, dice Herring, añadiendo que es imposible prever lo que ocurrirá, ya que buena parte de los productos hipotecarios de crédito subprime, y los títulos basados en ellos, son demasiado nuevos y por eso no cuentan con un historial que se pueda rastrear.
Incluso los títulos basados en hipotecas de buen rendimiento cayeron súbitamente en un 20%, un 30% y hasta un 40%, de manera que muchos inversores que tenían una buena impresión de su comportamiento ‘acabaron teniendo en la mano unas carteras más arriesgadas de lo que esperaban”, destaca Herring.
De acuerdo con el profesor de Finanzas de Wharton, Marshall E. Blume, no fueron sólo los precios de los títulos basados en hipotecas subprime los que fueron sobreestimados y que ahora están cayendo. Los títulos corporativos de ingreso elevado, por ejemplo, generaban ingresos que no eran significativamente mayores que los de los títulos corporativos con grado de inversión, indicando así que los inversores subestimaron los riesgos.
El colapso de los mercados de crédito subprime “funcionó como una especie de alarma, mostrando que los productos tenían los precios demasiado elevados en todo el espectro”, dice Blume. Para el profesor de Wharton, otras empresas de Wall Street sacudirán el mercado con pérdidas sorprendentes. Los acreedores ya son más reticentes, dificultando la concesión de préstamos para empresas y personas físicas, añade Blume. Eso debilita la economía. “Creo que estamos saliendo de una burbuja de la economía y entrando en la economía real. Y siempre que ese tipo de cosas suceden, el resultado es bastante doloroso.”
jueves, 15 de noviembre de 2007
La Fed realiza la mayor inyección de liquidez desde 2001
La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos inyectó hoy, mediante tres operaciones, un total de 47.250 millones de dólares al sistema monetario a través de su banco de Nueva York encargado de efectuar este tipo de aportaciones de liquidez.
Se trata de la tercera entrada de liquidez de esta semana, después de que la Reserva Federal inyectara el martes 11.250 millones de dólares y el miércoles, otros 12.500 millones de dólares y la mayor desde 2001.Según explica Citi, se trata de una inyección a un día, pero con el tipo dia sobre dia tras la operación en niveles de 4.81%. El tipo de interés oficial en USA es 4.5 %, claro que tras los últimos datos conocidos en USA el mercado otorga una probabilidad del 86 % a que baje de nuevo los tipos de interés en diciembre, lo cual no descarta la entidad.
El organismo, encargado de la política monetaria del país, aceptó la compra de deuda por valor de 47.250 millones de dólares, aunque las ofertas recibidas ascendieron a 138.450 millones.
La deuda adquirida por valor de 47.250 millones de dólares está respaldada por títulos del tesoro (9.215 millones) y de agencia (13.985 millones) y por créditos hipotecarios (24.050 millones de dólares).
En los últimos meses, la Reserva Federal está inyectando más liquidez de lo normal en el sistema, especialmente a través de la compra de créditos hipotecarios, un sector que atraviesa una fuerte crisis por falta de efectivo, debido a la gran cantidad de hipotecas de alto riesgo (subprime) que hay en los mercados y a la consiguiente pérdida de confianza por parte de los inversores.
La compra de instrumentos financieros es la principal herramienta con la que cuenta la Reserva Federal para inyectar liquidez en el sistema y así contribuir a mantener los tipos de interés interbancarios cerca de su objetivo, que ahora se sitúa en el 4,5 por ciento.
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Se trata de la tercera entrada de liquidez de esta semana, después de que la Reserva Federal inyectara el martes 11.250 millones de dólares y el miércoles, otros 12.500 millones de dólares y la mayor desde 2001.Según explica Citi, se trata de una inyección a un día, pero con el tipo dia sobre dia tras la operación en niveles de 4.81%. El tipo de interés oficial en USA es 4.5 %, claro que tras los últimos datos conocidos en USA el mercado otorga una probabilidad del 86 % a que baje de nuevo los tipos de interés en diciembre, lo cual no descarta la entidad.
El organismo, encargado de la política monetaria del país, aceptó la compra de deuda por valor de 47.250 millones de dólares, aunque las ofertas recibidas ascendieron a 138.450 millones.
La deuda adquirida por valor de 47.250 millones de dólares está respaldada por títulos del tesoro (9.215 millones) y de agencia (13.985 millones) y por créditos hipotecarios (24.050 millones de dólares).
En los últimos meses, la Reserva Federal está inyectando más liquidez de lo normal en el sistema, especialmente a través de la compra de créditos hipotecarios, un sector que atraviesa una fuerte crisis por falta de efectivo, debido a la gran cantidad de hipotecas de alto riesgo (subprime) que hay en los mercados y a la consiguiente pérdida de confianza por parte de los inversores.
La compra de instrumentos financieros es la principal herramienta con la que cuenta la Reserva Federal para inyectar liquidez en el sistema y así contribuir a mantener los tipos de interés interbancarios cerca de su objetivo, que ahora se sitúa en el 4,5 por ciento.
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