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domingo, 1 de marzo de 2009
"Consenso" europeo contra la crisis
Los líderes que acudieron este domingo a la cumbre extraordinaria de la Unión Europea (UE) en Bruselas, Bélgica, afirmaron estar decididos a evitar la adopción de medidas proteccionistas para hacer frente a la crisis económica.
"Hay consenso sobre la necesidad de evitar medidas proteccionistas unilaterales", señaló el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, al final del encuentro, destinado a limar las asperezas entre los antiguos y nuevos miembros de la UE.
La reunión en la capital belga ha tenido lugar después de que estallara la polémica sobre el plan francés para ayudar al sector automotriz.
El presidente Nicolas Sarkozy sugirió hace unas semanas que para asegurarse las ayudas gubernamentales, los fabricantes franceses de automóviles deben trasladar su producción de los países de Europa del este -como la República Checa- a Francia.
París asegura que no se trata de una medida proteccionista, pero el gobierno checo, que ostenta la presidencia semestral de la UE, se mostró muy incomodo con la iniciativa de Sarkozy e indicó que no quiere que ésta haga que los fabricantes se vayan del país.
El presidente de la Comisión Europea dijo este domingo que Bruselas no está en contra de las ayudas nacionales puntuales a ciertos sectores en crisis, aunque éstas deben ser temporales y no deben afectar negativamente a otros estados de la UE.
"Consenso"
Por su parte, el primer ministro británico, Gordon Brown, afirmó que en el encuentro en la capital belga "se ha dado comienzo a un consenso europeo sobre todos esos asuntos importantes que enfrenta la comunidad internacional, incluyendo el rechazo al proteccionismo".
La cumbre de Bruselas fue convocada por el primer ministro checo, Mirek Topolanek, a petición de Francia y Alemania.
Tras el encuentro, Topolanek afirmó que es necesaria una "Europa sin barreras, pero también una Europa justa".
El mandatario checo también anunció que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitará Praga el próximo 5 de abril.
En la reunión de este domingo no hubo ningún anuncio sobre posibles ayudas para las dañadas economías de Europa del este, pese a que Hungría hizo un llamado a que se aprobara un paquete valorado en más de US$200.000 millones.
La medida fue rechazada por la canciller alemana, Angela Merkel.
Los efectos de la crisis económica se están sintiendo con más fuerza en los países de Europa del este, que han entrado en la UE en los últimos 10 años pero que todavía no están en la eurozona (con la excepción de Eslovaquia y Eslovenia).
La mayoría de estas naciones ha sufrido una profunda devaluación de sus monedas y la pérdida de miles de puestos de trabajo por el cierre de fábricas.
Hungría y Letonia están recibiendo miles de millones de euros de un fondo de emergencia de la UE.
"Evitar tentaciones"
"Todos deseamos que Europa evite tentaciones proteccionistas y egoístas", enfatizó este domingo Donald Tusk, primer ministro polaco.
Por su parte, el primer ministro húngaro, Ferenc Gyurcsany, dijo que Europa "no debe permitir que un nuevo Telón de Acero" vuelva a dividir a las naciones europeas.
Gyurcsany también sugirió una relajación de las normas que regulan la adopción del euro, pero presidente del grupo de países que cuentan con la moneda única, el primer ministro luxemburgués, Jean Claude Juncker, rechazó la idea.
Según la corresponsal de la BBC en Bruselas, Oana Lungescu, el objetivo principal del encuentro de Brusleas era coordinar las medidas que cada país quiere implementar para contrarrestar la recesión, sin que éstas afecten a los otros miembros.
Muchos países han expresado su preocupación por la creciente división del bloque a consecuencia de la crisis económica.
"La crisis está creando una tensión sin precedentes en el seno de la UE. Los viejos aliados se enfrentan con los nuevos miembros y los países grandes con los más chicos", explicó nuestra corresponsal.
La gran pregunta es si los dirigentes lograrán evitar que sus dificultades económicas acaben por crear una gran crisis política. Según los analistas, ésta será una prueba de fuego para el futuro de la UE.
El número de cumbres celebradas en las últimas semanas refleja esta inquietud. El fin de semana pasado los líderes europeos se reunieron en Berlín y el próximo 19 y 20 de marzo lo harán en el tradicional Consejo Europeo en Bruselas.
Las cuestiones económicas serán la prioridad y se espera que también traten de lograr una posición común de cara a la cumbre del G-20 que se celebrará en Londres el próximo 2 de abril.
http://news.bbc.co.uk
miércoles, 25 de febrero de 2009
Guerras comerciales: ¿Triunfará el proteccionismo sobre la recuperación económica?
A los economistas y líderes políticos de Estados Unidos, Europa y otros países les preocupa que esta simple lógica esté despertando instintos proteccionistas en todo el mundo, poniendo en jaque los principios del libre comercio que son fundamentales para la recuperación económica mundial. Éste es un problema adicional a sumar a la caída del volumen de comercio debido a una inferior demanda de consumo y los problemas crediticios provocados por la crisis financiera.
Por el momento, el proteccionismo es más bien una amenaza, no un hecho, aunque se trata de una amenaza creciente que debe ser tomada muy en serio. “De hecho, hasta el momento el sentimiento proteccionista es mucho más débil de lo que cabría esperar en un principio, y eso es algo que me agrada”, dice el profesor de Finanzas de Wharton Jeremy J. Siegel. “Todo el mundo tiene en mente la Gran Depresión y sus enormes niveles arancelarios”.
La Organización Mundial del Comercio está tan preocupada por lo que considera una tendencia al alza de impulsos proteccionistas, que durante una conferencia pronunciada el 3 de febrero, el director general Pascal Lamy invocó al tristemente célebre Smoot-Hawley Act de 1930, que incrementó los aranceles de más de 20.000 productos importados por Estados Unidos. Esta ley hizo estallar una guerra comercial que, según muchos economistas, agravó la Depresión. “Bien sea con aranceles o con otras medidas más sofisticadas, en la actualidad corremos el riesgo de precipitarnos al resbaladizo terreno de las medidas y contramedidas”, advertía Lamy.
En Estados Unidos, en la Cámara de Diputados, los Demócratas redactaron enérgicas provisiones “para adquirir productos estadounidenses” en su ley de estímulo económico, aunque los términos fueron suavizados en el Senado a petición de la administración Obama. La ley final obliga a emplear hierro, acero y productos manufacturados estadounidenses en proyectos financiados por el plan de estímulo. Se permiten excepciones en pro del “interés público” o si la utilización de materiales estadounidenses incrementa los costes del proyecto en un 25% o más.
Y lo que es más importante, la ley aprobada finalmente, a diferencia de la versión de la Cámara de Diputados, estipula que Estados Unidos debe seguir cumpliendo sus acuerdos comerciales internacionales. Esto calmó a muchos grupos defensores del libre comercio, como la Cámara de Comercio Estadounidense, que había presionado duramente contra las medidas propuestas por la Cámara.
Pero el tema aún no se ha zanjado. Mientras Canadá, México y muchos países europeos tienen acuerdos comerciales con Estados Unidos, expertos en comercio señalan que China, la India y muchos otros países en desarrollo no están tan bien protegidos. Estos países podrían por tanto quedarse fuera de algunas subastas en proyectos financiados por el plan de estímulo, lo cual les proporciona incentivos para tomar represalias.
Asimismo, muchos expertos creen que se necesitarán estímulos adicionales y les preocupa que crezca el sentimiento proteccionista, incluso a pesar de que la administración Obama haya adoptado posiciones fuertemente defensoras del libre comercio. Mientras, en el resto del mundo se observan ciertos impulsos proteccionistas. Francia e Italia, al igual que Estados Unidos, han aprobado medidas para ayudar a sus fabricantes automovilísticos. En el Reino Unido, algunas medidas para proteger el empleo se consideran potencialmente proteccionistas, y numerosos países han criticado a China por mantener su moneda artificialmente baja para fomentar sus exportaciones.
Recientemente Rusia incrementaba sus aranceles y concedía subvenciones a una docena de bienes. Egipto aprobaba aranceles sobre el azúcar y Estados Unidos ha empezado a aplicar nuevos aranceles sobre algunos bienes chinos, incluyendo los colchones. La Unión Europea grava con aranceles los tornillos y destornilladores procedentes de China. India aplica restricciones sobre las importaciones de acero y textiles chinos.
El 14 de febrero los miembros del G7 –Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá-, celebraban una reunión de emergencia en Roma; en su comunicado oficial prometían no socavar el libre comercio mientras se estuviese luchando contra la recesión. En el primero de los dos días que duró dicho encuentro, el Reino Unido y Francia advertían que el mundo no debía repetir las guerras comerciales de la época de la Gran Depresión. Claramente, todo el mundo está bastante preocupado por una posible vuelta del proteccionismo.
Si el mundo se quiere recuperar de esta recesión debe evitar las guerras comerciales, en especial dada la creciente interdependencia de los intereses económicos de los países, dice el profesor de Gestión de Wharton Stephen J. Kobrin. “Es fundamental. Resulta evidente que en aquella ocasión el proteccionismo agravó la Gran Depresión, y ahora las economías están mucho más integradas”.
¿Qué es el libre comercio?
Los principios del libre comercio son muy sencillos: todos los países producen aquello que hagan mejor, fomentando la competencia y manteniendo los precios lo más bajos posibles para todo el mundo. El país con mucho hierro y sin apenas tierras de cultivo fabricará acero; el que tenga poco mineral de hierro pero grandes extensiones de tierra cultivará trigo. Conjuntamente, entre los dos se produce más acero y trigo que si cada uno de ellos intentase producir ambos bienes; además, los producen de una forma más eficiente.
Pero en el mundo real no todo el mundo defiende este principio básico de libro de texto. El Mercantilismo, que animaba a las naciones a que sus exportaciones superasen sus importaciones, fue la política económica dominante en los países europeos durante los siglos XVI a XVIII; incluso en algunos países hasta bien entrado el siglo XIX. En general, la tendencia histórica desde entonces ha sido hacia el libre comercio, y los mercados hoy en día están más abiertos que en cualquier otro momento de la historia moderna.
“Conduce a la eficiencia a largo plazo”, dice el profesor de Finanzas de Wharton Franklin Allen. “La gente se especializa en aquello que hace mejor. De otro modo, en algunos países habría gente sin la formación o habilidades necesarias -o bien recursos-, haciendo cosas de manera ineficiente”. Pero bajo la superficie siempre existen presiones contra el libre comercio, y pueden ser fácilmente racionalizadas. “Si eres el único país que tiene una política a favor de la adquisición de productos propios, podrías ganar con el proteccionismo”, dice Siegel. “Pero si otros toman represalias adoptando asimismo ese tipo de políticas, en ese caso todo el mundo pierde”.
Hoy en día, los trabajadores, sus empleadores y los sindicatos –así como los políticos que les representan-, a menudo convierten el libre comercio en el culpable de todos los males cuando se pierden puestos de trabajo a favor de países competidores más baratos. El Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), aprobado durante la administración democrática de Clinton, se convirtió en un problema político durante la campaña presidencial el pasado otoño, ya que los sindicatos le echaban la culpa de las pérdidas de empleos en Estados Unidos. Efectivamente, ese puede ser uno de los efectos del libre comercio, como por ejemplo cuando los trabajadores estadounidenses del sector textil perdieron frente a la competencia extranjera. Pero según Allen, también puede crear empleos para otros. “Creo que tenemos que aprender a competir en este contexto”.
El libre comercio puede beneficiar a la sociedad en general, pero sin embargo son muy pocos los ciudadanos que se detienen a pensar en ello, así que el apoyo público al libre comercio no suele ser tan apasionado como la oposición procedente de esa minoría preocupada por perder su empleo. Dennis C. Blair, director de inteligencia nacional de Obama, advertía recientemente que el descontento popular en temas económicos amenaza con derribar a algunos gobiernos extranjeros. Los líderes nacionales tienen, por tanto, grandes incentivos para proteger las industrias domésticas.
Incluso la gente que cree en el libre comercio como principio general a menudo sostiene que existen excepciones. Por ejemplo, la mayoría de los economistas reconocen que los países deberían proteger su industria de defensa en lugar de depender de proveedores extranjeros.
Los problemas del libre comercio no suelen ser preestablecidos. El profesor de Finanzas de Wharton Richard Marston cree que los programas de estímulo económico son un buen ejemplo. “Las provisiones para adquirir productos estadounidenses son un tema controvertido”, señala. “Supongamos que todos los países experimentan la misma recesión, pero sólo un país tiene un programa de estímulo que se financia con deuda pública. En este caso, el resto de países se comportan como free-riders en relación a dicho plan de estímulo, ya que tanto el consumo directo como indirecto derivado del plan favorece las importaciones, al menos hasta cierto punto”. (Esto puede ser corregido centrando el gasto del plan de estímulo en cosas que beneficien a la economía estadounidense, como reparar las carreteras o los puentes, explica).
El debate sobre si el comercio es realmente libre es permanente; los países suelen acusarse entre ellos de romper las reglas de juego. Los productores pueden ser protegidos empleando aranceles sobre las importaciones o con subvenciones del Gobierno. Para los puristas, la ayuda prestada por el Gobierno estadounidense a General Motors, Chrysler y Ford no es justa para los fabricantes de automóviles extranjeros. Incluso los defensores a ultranza del libre comercio podrían racionalizar dicho proteccionismo en tiempos de crisis, en especial si se puede vender como una medida temporal.
Intervención cambiaria
Pocos casos ilustran tan bien la complejidad de los temas comerciales como la intervención del Gobierno en los mercados de divisas. La intervención de China está diseñada para mantener el yuan relativamente bajo frente al dólar estadounidense; tras las declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense Timothy Geithner criticando esta política china, se ha abierto una disputa entre ambos países. Desde el punto de vista del libre comercio, toda intervención en los tipos de cambio es un reajuste improcedente; sin embargo no es tan sencillo, dice Allen.
“Este tema de la manipulación del tipo de cambio es una cuestión interesante. Yo no creo que sea tan grave. La volatilidad de los tipos de cambio es muy elevada, y eso sí es un problema”. La intervención china apacigua los mercados, señala Allen.
Tal y como comenta Marston, “la intervención china en los mercados de divisas tiene el mismo efecto sobre el precio relativo de los bienes chinos y estadounidenses que un arancel. Y la intervención ha sido enorme. China ha acumulado más de 2 billones de dólares de reservas en forma de divisas en parte porque el país no ha permitido que su moneda se aprecie lo suficiente”. Pero éste no es el mejor momento para presionar a China para que abandone dicha política, explica Marston, señalando que pequeños cambios han permitido que el yuan se aprecie cerca del 20% desde julio de 2005. “Si el mercado no estuviese intervenido la apreciación sería mucho mayor. Pero cuando estamos inmersos en una crisis mundial es mejor no abordar estas cuestiones”.
Un motivo: los consumidores estadounidenses y de otros lugares del mundo se benefician porque dicha intervención provoca que los bienes chinos sean muy baratos, aunque puede perjudicar a los exportadores de otros países al hacer que sus bienes sean demasiado caros para los consumidores chinos. Estados Unidos también se ha beneficiado porque las transacciones con yuanes implican la adquisición en cantidades industriales de bonos del Tesoro estadounidense, contribuyendo a financiar la deuda y manteniendo los tipos de interés bajos.
Siegel señala que los consumidores estadounidenses –en especial aquellos afectados por la recesión-, se benefician de la ausencia de aranceles y otros obstáculos al libre comercio con China. “Importamos más que muchos otros países, y China es un exportador neto”. “Hemos podido importar una enorme cantidad de bienes a precios extraordinariamente bajos, y esos bienes han contribuido a nuestros niveles de vida y consumo”.
A muchos expertos les preocupa la vuelta del proteccionismo, pero muchos señalan que por el momento existen otros factores que hacen mucho más daño al comercio internacional. Según predicciones del Banco Mundial, el comercio caerá este año por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, y muchos puertos ya están registrando caídas de dos dígitos. “La mitad de la flota global de graneles está parada”, señala el profesor de Gestión de Wharton, Marshall W. Meyer, refiriéndose a los barcos que transportan mercancías como metal de hierro, cereales o carbón. “Algunos de los principales consignatarios acaban de recibir sus pedidos de nuevos barcos y simplemente los han aparcados”.
El índice Baltic Dry Index de contratación de fletes marítimos ha caído un 90% desde el máximo alcanzado en mayo de 2008, explica. “En su mínimo, que fue hace unas semanas, se podía contratar un granelero Panamax –que es lo más grande que puede cruzar el Canal de Panamá-, por unos 500 dólares al día. En otras palabras, lo que pagarías por un Cadillac Escalade”.
El transporte marítimo de petróleo está aguantando el tirón bastante bien, dice Meyer, pero el transporte marítimo de contenedores ha caído drásticamente. Como los barcos de contenedores funcionan con horarios, como las compañías aéreas, sus propietarios los mantienen a medio gas, pero con mucho menos carga. “Probablemente el 90% de los transportistas, y hay muchos, están perdiendo dinero este año”.
En opinión de Meyer, el descenso en la demanda de bienes de consumo ha sido agravada por la falta de crédito debido a la crisis financiera. Se ha vuelto prácticamente imposible para los compradores conseguir cartas de crédito para garantizar el pago de sus pedidos. “No metes tu mercancía en un barco hasta no tener un documento que te asegure su pago cuando llegue a manos del comprador”.
Al final, en opinión de Meyer, la amenaza de proteccionismo es simplemente uno de los ingredientes de la combinación de retos que afronta la economía global. “Cuando se pronuncia la palabra proteccionismo, yo me digo: Espera un momento; hay otras muchas cosas que también están ralentizando el comercio global”.
El copyright de todos los materiales es propiedad de la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania y Universia
http://wharton.universia.net
martes, 17 de febrero de 2009
Argentina choca con Brasil
Veronica Smink
BBC Mundo, Cono Sur
El ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Jorge Taiana, defendió el aumento en las tarifas a algunas importaciones brasileñas, impuestas en el marco de la crisis económica mundial.
"Nosotros no consideramos que sean medidas restrictivas", señaló el funcionario, agregando que "podría enumerar una serie de medidas que los empresarios argentinos también consideran restrictivas por parte de Brasil".
El anuncio de Taiana se produjo tras un encuentro de más de cuatro horas con su par brasileño, Celso Amorim, en Brasilia, al que también asistieron el ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, y los ministros argentinos de Economía, Carlos Fernández, y de Producción, Débora Giorgi.
La reunión había sido convocada por Brasil luego de que Argentina anunciara un aumento en las tarifas sobre 800 productos importados del país vecino.
Según Buenos Aires, el objetivo era combatir la evasión fiscal y la subfacturación.
Sin embargo, en Brasil la decisión fue tomada como una medida proteccionista, y suscitó la airada protesta de los empresarios, que pidieron a las autoridades que tomen represalias.
Hace dos semanas, el gobierno de Luiz Inácio "Lula" da Silva había dado marcha atrás con un plan de exigir licencias para la importación del 60% de los productos que adquiere en el exterior, luego de las fuertes críticas de Argentina y de los otros socios del Mercosur.
La relación bilateral
Tras el encuentro en el Palacio Itamaraty -sede de la cancillería brasileña-, los cancilleres de ambos países también anunciaron la conformación de un grupo de trabajo que se dedicará a analizar el comercio bilateral, y que se reunirá el próximo 4 de marzo en Buenos Aires.
En enero, las exportaciones brasileñas a Argentina cayeron un 51% en relación al mismo período de 2008, alcanzando US$641 millones, mientras que las importaciones brasileñas de productos argentinos sufrieron una baja del 46%, para alcanzar los US$608 millones.
El año pasado, la balanza comercial entre ambos países favoreció a Brasil, que registró un superávit de US$4.000 millones.
Gestos de acercamiento
Antes del encuentro de los cancilleres, Lula había enviado un mensaje de unidad, afirmando que "la relación con Argentina es tan profunda que no hay diferencia que no pueda ser resuelta".
También, el ministro brasileño de Asuntos Estratégicos, Roberto Mangabeira, dio señales de acercamiento durante un encuentro en Buenos Aires con empresarios argentinos.
Mangabeira, quien viajó invitado por la Unión Industrial Argentina (UIA) para analizar la situación en la región en el marco de la crisis económica global, pidió que no se le de tanta relevancia a las diferencias entre ambas naciones.
"Nuestro proyecto de unión sudamericana continúa frágil y siempre vulnerable a que se sobredimensione con pequeñas disputas comerciales", señaló.
Horizonte complicado
Sin embargo, el futuro promete traer más problemas en las relaciones comerciales entre Brasil y Argentina, según advierte a BBC Mundo el economista Denisard de Oliveira Alves.
El especialista brasileño considera que las restricciones argentinas a las importaciones de Brasil son una necesidad creada por Argentina, como consecuencia de su política económica.
Según Oliveira Alves, la decisión del gobierno de Cristina Fernández de mantener la tasa de cambio baja, como una forma de contener la inflación, provoca el encarecimiento de las exportaciones argentinas, lo cual a su vez explica la necesidad de aplicar medidas de contención.
Para el especialista, la fórmula propuesta por Argentina para protegerse de la crisis -aumentar el gasto público- podría dañar su relación con Brasil.
"La solución es el comercio internacional, que puede reducir el impacto de la crisis", opina el economista.
Entretanto, Argentina y Brasil buscan acordar una estrategia común para la reunión del G-20 -las principales potencias económicas del planeta- que se realizará en Londres a comienzos de abril, y que tratará de buscar salidas a la crisis mundial.
lunes, 16 de febrero de 2009
China critica el proteccionismo
China expresó su inquietud sobre el paquete de estímulos adoptado por países del llamado mundo occidental, pues considera que algunas de las medidas son proteccionistas.
El portavoz del Ministerio de Comercio de ese país se mostró particularmente preocupado sobre las cláusulas que algunos países han introducido, en las que se da prioridad a la adquisición de bienes y materiales manufacturados en sus mercados internos.
El gobierno considera que este tipo de acciones podrían agravar las ya precarias condiciones existentes con la crisis económica global.
China advirtió además sobre la cláusula "Compre estadounidense" que está dentro del multimillonario paquete de estímulo de Estados Unidos y que fue aprobado la semana pasada por el Senado.
El apartado, que exige que en los proyectos de obras públicas sólo se utilice hierro, acero y bienes manufacturados en EE.UU., generó críticas en varios países europeos y Canadá por considerar que podría ir en contra de los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio.
Presión internacional
Si bien la presión internacional no logró que el Senado retirara esa cláusula, sí se suavizó, puesto que matizaron la medida al aclarar que se podrá implementar "de manera consistente con las obligaciones de EE.UU. bajo los acuerdos internacionales".
Además, durante la reunión del G7 celebrada el fin de semana en Roma, Italia, los ministros de finanzas de EE.UU., Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón, se comprometieron a evitar caer en tácticas proteccionistas en estos tiempos de crisis.
A propósito del encuentro, el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, dijo que "todos los países necesitan sostener un compromiso de comercio abierto e invertir en políticas que son esenciales para el crecimiento económico y la prosperidad".
"Un veneno"
El portavoz de Comercio chino cree que el proteccionismo estadounidense es "un veneno".Por su parte, el corresponsal de la BBC en Shangai, Chris Hogg, informó que la agencia de noticias china Xinhua publicó el comentario del funcionario de Comercio donde considera que el proteccionismo estadounidense "no es una solución", sino "un veneno".
"El portavoz del Ministerio dijo que cada país debería ser cuidadoso en no enviar el mensaje equivocado o en no implementar medidas que podrían ser dañinas", agregó Hogg.
El corresponsal de la BBC explicó además que esta no es la primera vez que Pekín señala su preocupación sobre el proteccionismo en reuniones, comentarios y artículos publicados en la prensa estatal.
Por otro lado, Estados Unidos también le ha enviado mensajes de inquietud a Pekín respecto a su comportamiento de cara a la crisis internacional.
En el pasado Timothy Geithner, acusó a China "de estar manipulando la moneda para asegurarse unas condiciones favorables de comercio", añadió Hogg.
El periodista en Shangai aclaró que Pekín "no quiere una guerra de comercio que podría dificultar los esfuerzos para recuperar la economía".
Grandes y dependientes
El gobierno chino estima que 20 millones de trabajadores perdieron su empleo.Las dos grandes economías de China y EE.UU. tienen una dependencia muy alta.
Esta relación se muestra en la primera gira como secretaria de Estado estadounidense que Hillary Clinton está haciendo en el continente asiático por Japón, Indonesia, Corea del Sur y China.
Clinton, según ha dicho, espera encontrar en China a un socio y no a un rival. La nueva secretaria de Estado ya ha dicho en el pasado que la relación entre ambos países será el vínculo bilateral más importante del mundo en este siglo.
Por lo pronto, China está empezando a sufrir las consecuencias de la recesión mundial.
En el mes de enero, las exportaciones chinas cayeron un 17,5% en comparación al mismo período del año anterior.
Se trata del tercer mes consecutivo que las cifras en exportación descienden para ese país, unos resultados que podrían ocasionar que cierren más fábricas y, por consiguiente, se pierdan más empleos.
"El gobierno estima que 20 millones de trabajadores perdieron su empleo, pero la cifra real puede ser mucho mayor", agregó Hogg. "En las ciudades, la mayoría de la gente con la que hablo conoce a alguien que ha sido despedido".
domingo, 15 de febrero de 2009
El G7 promete evitar el proteccionismo
Los siete países más ricos del mundo (G7) prometieron que evitarán apelar al proteccionismo como una medida para hacer frente a la crisis económica global.
Durante una reunión del G7 en Roma, Italia, los ministros de finanzas de EE.UU., Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón dijeron que poner barreras al libre comercio sólo empeoraría la situación.
El corresponsal de la BBC en Roma, Duncan Kennedy, informó que las autoridades recomendaron además tener una mayor "vigilancia contra el proteccionismo".
Esta decisión tiene lugar poco después de que el senado de Estados Unidos aprobara el multimillonario plan de rescate del presidente Barack Obama que incluye la cláusula "Compre estadounidense".
El apartado exige que en los proyectos de obras públicas financiados con el paquete de estímulos sólo se utilice hierro, acero y bienes manufacturados en EE.UU., siempre y cuando ello no vaya en contra de los acuerdos internacionales.
Sin embargo, tras el encuentro los ministros explicaron que la prioridad es estabilizar la economía mundial y los mercados financieros. Un objetivo por el que trabajarían en conjunto para apoyar el crecimiento y crear empleo.
Reformar el FMI
Todos los países necesitan sostener un compromiso de comercio abierto e invertir en políticas que son esenciales para el crecimiento económico y la prosperidad
Timothy GeithnerKennedy explicó que previo al encuentro existían temores de que el nuevo plan de estímulo aprobado en EE.UU. podría penalizar a las compañías no estadounidenses, lo que daría origen a "una guerra comercial".
Pero el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, descartó esa preocupación.
Los ministros también hicieron un llamado urgente para que se reforme el Fondo Monetario Internacional, pues la crisis ha dejado al descubierto muchas debilidades del sistema financiero mundial.
Por su parte, el ministro de Finanzas británico, Alistair Darling, dijo que la reunión en Italia era un acercamiento de cara a la cumbre del G20 (conformado por las autoridades financieras de los países más industrializados agrupados en el G-7 y un grupo de naciones emergentes) que se celebrará en Londres en abril próximo.
lunes, 9 de febrero de 2009
Fantasma del proteccionismo acecha la región
por Pablo Jamett
Santiago. Líderes mundiales se reunieron una vez más en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para discutir un tema que ha estado en boga durante las dos últimas semanas: el peligro de medidas proteccionistas. A pesar de que, en general, la región ha apostado por medidas que tienden a favorecer el comercio internacional, no se puede afirmar categóricamente que el fantasma del proteccionismo se retiró definitivamente de América Latina, más aún cuando recién comienzan a sentirse los coletazos de la crisis en sectores tan sensibles como el empleo.
En este tipo de coyunturas “se aprecia una simpatía por medidas proteccionistas, cerrar las fronteras, tanto para personas como para productos”, dice Osvaldo Kacef, director de la División de Desarrollo Económico de la Cepal. “Ello porque los programas de estímulo de las economías tienden a filtrar más lo que entra que lo que sale del país”. En opinión del analista, hay pruebas de que la región ha favorecido el comercio internacional, más que levantar barreras de entrada. “Los países se han preparado para crecer, eso se aprecia en la firma de acuerdos bilaterales y multilaterales”.
La puerta no está cerrada. Sin embargo, la decisión de proteger los mercados internos tampoco es descabellada. De hecho, hay atisbos de proteccionismo en varios países de la región, que no violan ninguna de las normas impuestas por organismos multilaterales, pero que sí permiten a los gobiernos tener un margen de maniobra para resguardar sus mercados.
Un estudio de Cepal, titulado “La reacción de los gobiernos de América Latina y el Caribe frente a la crisis internacional”, muestra ejemplos de las medidas de política anunciadas hasta el 30 de enero de 2009. Puntualmente, Argentina estableció restricciones sobre las importaciones. La Aduana implementó mayores controles sobre productos de “sectores sensibles de la industria nacional”, como textiles, calzados, productos metalúrgicos, línea blanca y motocicletas, entre otros. Además, se instrumentaron valores de referencia y aumentos de derechos de importación y se aceleraron los procedimientos relativos al comercio desleal, consigna el documento.
En el caso chileno, el gobierno adoptó una serie de restricciones no arancelarias a las importaciones: los importadores de 17 sectores tendrán que solicitar una licencia previa para importar. Los productos más afectados son el trigo, los plásticos, el cobre, el aluminio, el hierro, los bienes de capital, el material electrónico, las autopartes, los automóviles y el material de transporte en general (esta medida fue temporalmente suspendida el 28 de enero de 2009). Una decisión similar adoptó Brasil, medida que también fue congelada hace algunas semanas. En tanto, Ecuador restringió las importaciones de acuerdo con las normas de la Organización Mundial del Comercio.
A pesar del consenso general de organismos internacionales, hay un elemento que escapa al control de ellos: el control de la balanza de pagos. “Los gobiernos necesitan controlar la cantidad de divisas que posee el país” afirma Kacef. En efecto, mientras mayor cantidad de divisas posea un gobierno, más tiempo podrá paliar los efectos de la crisis, pero si la turbulencia se mantiene la cantidad de divisas disminuirá, poniendo entre la espada y la pared a los gobiernos. “En el caso puntual de América del Sur podemos decir que hay niveles altos de reserva, pero si se prolonga la crisis, el gasto no será sostenible en el tiempo”, advierte el analista de Cepal.
Ahí la variable población será determinante en la protección del mercado, pero sólo en el corto plazo. Se podría tender a pensar que Argentina, Brasil y México están más resguardas en este sentido, sin embargo el economista advierte que la aplicación de medidas proteccionistas tampoco es favorable en el largo plazo. “Este tipo de decisiones pueden ser catastróficas, particularmente cuando hablamos del comercio. El comercio aumenta el desarrollo, si se bloquea el comercio se pierde capacidad de crecer”.
México sería el mejor ejemplo de lo anterior. El país azteca no entraría dentro de la lógica proteccionista porque depende en un 90% de su relación comercial con Estados Unidos. Sería un suicidio cerrar sus fronteras. Desde la perspectiva de Cepal, coincide con lo planteado a nivel multilateral: el único camino para contrarrestar la crisis es la cooperación, ya que la aplicación de medidas proteccionistas solamente tiende a contribuir al círculo vicioso creando más protección.
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