Redacción BBC Mundo
El líder demócrata del Senado de Estados Unidos, Harry Reid, anunció que las dos cámaras del Congreso llegaron a un acuerdo sobre el plan del presidente Barack Obama para estimular la economía del país.
Reid dijo que el acuerdo permitirá crear 3,5 millones de empleos una vez que Obama lo haga ley y agregó que un tercio del mismo está dedicado a reducción de impuestos e incentivos para la clase media.
El paquete de compromiso será de US$789.000 millones, menor a la cantidad propuesta por Obama de US$900.000 millones.
"El proyecto común que alcanzamos crea más trabajos que la versión votada por el Senado y cuesta menos que la versión aprobada por la Cámara de Representantes", resumió Reid.
Las dos versiones
El plan de estímulo económico había sido aprobado el martes por el Senado.
La versión refrendada por los senadores, de US$838.000 millones, difería en varios aspectos del proyecto aprobado recientemente en la Cámara Baja, de US$819.000 millones.
El paquete de la Cámara Alta favorecía más recortes impositivos, mientras que la versión de la Cámara de Representantes hacía más hincapié en inversiones en educación y en el traspaso de fondos a gobiernos locales y estatales.
El presidente Obama había aumentado la presión sobre el Congreso para que ambas cámaras negociaran y aprobaran una versión final del proyecto esta semana.
El corresponsal de la BBC en Washington Richard Lister indicó que éste ha sido el uno de los proyectos de mayor desembolso de dinero público en llegar al Congreso de EE.UU. y que ha generado amargos enfrentamientos entre legisladores de ambos partidos.
Mientras los republicanos deseaban un paquete de estímulo por la mitad del valor del actual y que se focalizara en la reducción de impuestos los demócratas querían más dinero gastado en obras de infraestructura agregó Lister.
Los banqueros
Entretanto ocho ejecutivos de los principales bancos de EE.UU. declararon ante la comisión de Asuntos Financieros de la Cámara Baja para explicar qué hicieron con los US$176.000 millones que recibieron en fondos de los contribuyentes para solventar sus operaciones y reanudar préstamos.
Los legisladores se hicieron eco de la ira popular frente a las grandes bonificaciones que los banqueros se pagaron a sí mismos mientras fracasaban los primeros intentos de revivir la economía con dinero público.
"¡Quiero saber adónde se ha ido el dinero!", dijo el congresista demócrata de Pensilvania, Paul Kankorski.
Los ocho ejecutivos de las principales entidades financieras del país intentaron responder a la interpelación con sus propios mea culpas.
Uno de ellos, el presidente de Citigroup, Vikram Pandit, el cual fue recientemente obligado por el Departamento del Tesoro de EE.UU. a cancelar un pedido para la compra de un avión ejecutivo por US$50 millones, reconoció que se había demorado para ajustarse a la nueva realidad.
"Le he informado a mi junta de directores que mi salario debería ser de US$1 al año hasta que volvamos a la rentabilidad. Vamos a atenernos a eso y el compromiso empieza conmigo", dijo Pandit a los legisladores.
Al tomar la palabra su colega James Diamon, el presidente de JP Morgan Chase & Co., señaló que "la crisis económica es el resultado de los errores de muchas personas y de todos los que estamos aquí hoy y muchos de los que no estamos, quienes tenemos alguna responsabilidad en el actual estado de los mercados".
http://news.bbc.co.uk/
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miércoles, 11 de febrero de 2009
martes, 10 de febrero de 2009
Paquete: ¿a quién le toca y cuánto?
Rebeca Logan
Washington
Las últimas encuestas en Estados Unidos indican que la mayoría de la población está a favor del plan de estímulo y recuperación económica promovido por el presidente Barack Obama para enfrentar una de las peores crisis económicas en la historia de la nación.
Pero todavía muchos se preguntan de dónde viene el dinero y en qué exactamente se va a gastar.
Lo primero que hay que saber es que hay dos versiones del paquete de estímulo económico, una versión de US$819.000 millones, aprobada hace un par de semanas por la Cámara de Representantes, sin un voto republicano, y otra versión de la misma medida, de US$838.000 millones, que acaba de ser aprobada por el Senado.
Por ejemplo, la versión del Senado no incluye US$14.000 millones que la Cámara aprobó para la construcción de escuelas ni un paquete de US$40.000 millones destinado a los gobiernos estatales.
El paso siguiente será reconciliar las dos versiones en una sola, mediante intensas negociaciones en los próximos días, y luego aprobar la medida final para que sea firmada por el presidente.
Créditos y gastos
En términos generales, el paquete se puede dividir en dos categorías: recortes de impuestos y gastos directos.
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, los créditos de impuestos y otros incentivos al consumo representan cerca de US$284.000 millones del plan, mientras que US$553.000 millones serán dedicados a gastos directos, como la construcción de carreteras y puentes.
Se estima que el 78% de los gastos se darán en los primeros dos años de la implementación de la ley y el resto sería para programas a más largo plazo.
En la categoría de las deducciones de impuestos favorecidas principalmente por los republicanos, la fuerte presión de las empresas automovilísticas parece haber dado sus resultados.
Ford, General Motors y Chrysler se beneficiarán de US$11.000 millones en reducciones de impuestos e intereses para los compradores de autos.
Aunque el dinero no irá directamente a los fabricantes de autos, se espera que el ahorro de miles de dólares por parte de los consumidores estimule las ventas de un sector en crisis y prevenga un mayor número de cierres de concesionarios.
Otro que se beneficiará de un programa similar es el sector de la vivienda. El paquete incluye un crédito de impuestos de US$15.000 o el 10% del valor de una vivienda para los que compren casa.
Salud, carreteras y energía alternativa
Adicionalmente, unos US$275.000 millones serán destinados a reducir los impuestos de las familias trabajadoras, además de incentivos para las empresas que producen energía renovable.
En cuanto a los gastos directos, el plan del Senado otorga US$10.000 millones para una larga lista de programas del Instituto Nacional de Salud, mientras que US$30.000 millones serán dedicados a la construcción de carreteras y puentes según la versión de la Cámara.
En total, se dedican US$358.000 millones para diferentes proyectos de construcción e infraestructura, con el objetivo de crear empleos a corto plazo.
Además, el plan prevé US$48.000 millones para ayudar a los desempleados a mantener su cobertura médica, US$46.000 millones para beneficios de desempleo y US$87.000 millones para ayudar a los gobiernos locales a pagar los programas de salud para las familias más pobres del país.
También se destinan US$450.000 millones para la exploración espacial de la NASA.
¿Dé dónde viene el dinero?
Para pagar por el plan, el gobierno federal tendrá que prestar miles de millones de un presupuesto que ya está en números rojos.
El déficit anual está proyectado para llegar a US$1 billón y la deuda nacional supera los US$11 billones.
Esto llega en un momento en que los ingresos del gobierno van para abajo.
En los últimos meses, el gobierno de federal ha dejado de recibir US$88.000 millones, casi 10% menos que el año anterior, según la Oficina de Análisis del Congreso.
Los datos indican que gran parte de esta reducción viene por una baja en los impuestos corporativos, por la caída en las ganancias en el sector privado y la reducción en el pago de impuestos de los millones que han perdido sus trabajos.
Recurso único
El Departamento del Tesoro ya tiene un plan para aportar US$50.000 millones al paquete de rescate.
Pero lo cierto es que el gobierno de Estados Unidos tiene un recurso único, su propia imprenta de dólares, para asumir estos gastos.
Y aunque es un riesgo seguir prestando para gastar, son pocas las alternativas que ve el gobierno de Obama para salir de la creciente crisis económica.
http://news.bbc.co.uk
Washington
Las últimas encuestas en Estados Unidos indican que la mayoría de la población está a favor del plan de estímulo y recuperación económica promovido por el presidente Barack Obama para enfrentar una de las peores crisis económicas en la historia de la nación.
Pero todavía muchos se preguntan de dónde viene el dinero y en qué exactamente se va a gastar.
Lo primero que hay que saber es que hay dos versiones del paquete de estímulo económico, una versión de US$819.000 millones, aprobada hace un par de semanas por la Cámara de Representantes, sin un voto republicano, y otra versión de la misma medida, de US$838.000 millones, que acaba de ser aprobada por el Senado.
Por ejemplo, la versión del Senado no incluye US$14.000 millones que la Cámara aprobó para la construcción de escuelas ni un paquete de US$40.000 millones destinado a los gobiernos estatales.
El paso siguiente será reconciliar las dos versiones en una sola, mediante intensas negociaciones en los próximos días, y luego aprobar la medida final para que sea firmada por el presidente.
Créditos y gastos
En términos generales, el paquete se puede dividir en dos categorías: recortes de impuestos y gastos directos.
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, los créditos de impuestos y otros incentivos al consumo representan cerca de US$284.000 millones del plan, mientras que US$553.000 millones serán dedicados a gastos directos, como la construcción de carreteras y puentes.
Se estima que el 78% de los gastos se darán en los primeros dos años de la implementación de la ley y el resto sería para programas a más largo plazo.
En la categoría de las deducciones de impuestos favorecidas principalmente por los republicanos, la fuerte presión de las empresas automovilísticas parece haber dado sus resultados.
Ford, General Motors y Chrysler se beneficiarán de US$11.000 millones en reducciones de impuestos e intereses para los compradores de autos.
Aunque el dinero no irá directamente a los fabricantes de autos, se espera que el ahorro de miles de dólares por parte de los consumidores estimule las ventas de un sector en crisis y prevenga un mayor número de cierres de concesionarios.
Otro que se beneficiará de un programa similar es el sector de la vivienda. El paquete incluye un crédito de impuestos de US$15.000 o el 10% del valor de una vivienda para los que compren casa.
Salud, carreteras y energía alternativa
Adicionalmente, unos US$275.000 millones serán destinados a reducir los impuestos de las familias trabajadoras, además de incentivos para las empresas que producen energía renovable.
En cuanto a los gastos directos, el plan del Senado otorga US$10.000 millones para una larga lista de programas del Instituto Nacional de Salud, mientras que US$30.000 millones serán dedicados a la construcción de carreteras y puentes según la versión de la Cámara.
En total, se dedican US$358.000 millones para diferentes proyectos de construcción e infraestructura, con el objetivo de crear empleos a corto plazo.
Además, el plan prevé US$48.000 millones para ayudar a los desempleados a mantener su cobertura médica, US$46.000 millones para beneficios de desempleo y US$87.000 millones para ayudar a los gobiernos locales a pagar los programas de salud para las familias más pobres del país.
También se destinan US$450.000 millones para la exploración espacial de la NASA.
¿Dé dónde viene el dinero?
Para pagar por el plan, el gobierno federal tendrá que prestar miles de millones de un presupuesto que ya está en números rojos.
El déficit anual está proyectado para llegar a US$1 billón y la deuda nacional supera los US$11 billones.
Esto llega en un momento en que los ingresos del gobierno van para abajo.
En los últimos meses, el gobierno de federal ha dejado de recibir US$88.000 millones, casi 10% menos que el año anterior, según la Oficina de Análisis del Congreso.
Los datos indican que gran parte de esta reducción viene por una baja en los impuestos corporativos, por la caída en las ganancias en el sector privado y la reducción en el pago de impuestos de los millones que han perdido sus trabajos.
Recurso único
El Departamento del Tesoro ya tiene un plan para aportar US$50.000 millones al paquete de rescate.
Pero lo cierto es que el gobierno de Estados Unidos tiene un recurso único, su propia imprenta de dólares, para asumir estos gastos.
Y aunque es un riesgo seguir prestando para gastar, son pocas las alternativas que ve el gobierno de Obama para salir de la creciente crisis económica.
http://news.bbc.co.uk
lunes, 2 de febrero de 2009
Obama no descarta quiebras bancarias
Carlos Chirinos Vasquez
BBC Mundo, Washington
Mientras el Senado se apresta desde este lunes a analizar el paquete de estímulo económico que solicita la Casa Blanca, el presidente estadounidense estudia cómo invertir la mitad del plan de ayuda financiera que negoció el gobierno anterior.
El presidente estadounidense Barack Obama no descartó que algunos bancos vayan a la quiebra, pero aseguró en una entrevista con la cadena NBC que los depósitos de los ciudadanos no están en peligro,
"Esos bancos por mala administración, porque asumieron riegos enormes, hoy están en una posición difícil (...) Tendremos que hacer más para ayudar al sistema financiero", expresó el presidente estadounidense.
Se espera que la próxima semana Obama explique al país cómo aplicará la mitad faltante del plan de ayuda financiera de US$700.000 millones que concedió el Congreso al gobierno anterior.
El uso de la primera parte del paquete ha sido muy criticado por congresistas y la opinión pública.
Algunos aseguran que el dinero no ha ayudado a recuperar los mercados financieros y en cambio ha ido a parar en compras corporativas, pagos de dividendos y hasta bonos a los ejecutivos.
Mirando al futuro
El propio Obama fustigó la semana pasada el que los principales directivos de Wall Street cobraran unos US$18.000 millones, mientras en su sector se gestaba la peor crisis del último medio siglo.
En su entrevista del lunes con NBC Obama insistió en que "los bancos que reciban fondos de ayuda van a tener que cumplir con ciertas condiciones".
El presidente pareció reconocer el potencial impacto político que podría tener la ejecución de la segunda parte del paquete financiero y la del plan de estímulo económico que espera que le apruebe el Congreso, cuya discusión empieza este lunes en el Senado.
"Si no tengo esto listo en tres años entonces va a ser una proposición de un solo período (presidencial)", expresó Obama reconociendo por primera vez que, como casi todo presidente estadounidense, espera ganar un segundo mandato a partir de 2012.
Lidiar con la oposición
Los problemas de Obama se complican en el Senado, donde los republicanos parecen dispuestos a bloquear el paquete de estímulo económico aprobado la semana pasada por la Cámara de Representantes, si no se corrigen lo que consideran gastos excesivos previstos en el plan.
Aunque en los últimos días voceros del opositor Partido Republicano han arreciado sus críticas al plan presentado por la Casa Blanca, el presidente Obama considera que se trata de "muy modestas diferencias" y confía en que el Senado lo apruebe rápidamente.
"Lo que no podemos hacer es dejar que unas muy modestas diferencias impidan que el paquete de estímulo se mueva rápidamente", afirmó Obama la mañana del lunes en la Casa Blanca durante una reunión con el gobernador de Vermont, Jim Douglas, uno de los republicanos que apoyan el plan presidencial.
Obama afirmó que se necesita una "acción rápida" para combatir lo que llamó el "efecto devastador" de la contracción de la economía estadounidense.
El jueves pasado, con la total oposición de la minoría republicana, la Cámara de Representantes aprobó el paquete de estímulo que prevé el desembolso de US$820.000 millones, una tercera parte de ellos en recortes de impuestos y el resto para inversión en infraestructura, comunicaciones y ayudas sociales.
Críticas opositoras
Mientras Obama hablaba desde la Casa Blanca, en el cercano edificio del Congreso estadounidense, el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, ofrecía una rueda de prensa explicando las objeciones que hacen al paquete de estímulo.
"Nadie está tratando de impedir que el paquete sea aprobado. Lo que queremos es reformarlo", aseguró McConnell, quien aseguró que en el Senado podrían hacérsele "dramáticos cambios" a lo aprobado en la Cámara Baja.
La principal crítica -y el gran temor- de los republicanos es que el plan autoriza un gasto público que ellos consideran excesivo, lo que podría dar al estado un mayor peso en la marcha de la economía del que tradicionalmente ha tenido.
McConell reconoció que "todos estamos de acuerdo en que tenemos que hacer algo, pero no podemos actuar como si el monto fuera irrelevante".
El líder republicano quiso contextualizar la cifra que quiere la Casa Blanca asegurando que "si empiezas a gastar un millón de dólares desde el día en que Cristo nació no llegarías a gastar un billón. Eso es muchísimo dinero".
Equilibrio necesario
Los republicanos verían con mejores ojos que se ampliaran los recortes de impuestos y que el sector privado sea incluido en la reactivación de la producción y el consumo.
Sin embargo, la mayoría de los economistas consultados por BBC Mundo consideran que no es mucho el margen de maniobra que se tiene para diseñar el plan de estímulo a la economía.
Mientras todos coinciden en que las rebajas impositivas ayudarían a reactivar el consumo -que cayó en el último semestre de 2008 para cerrar con un crecimiento anual de 3,6%, el peor comportamiento registrado desde 1961- también consideran inevitable que el gobierno tenga que inyectar dinero inmediatamente.
En general se piensa que es posible encontrar un equilibrio porque no se trata sólo de producir y consumir para reactivar la creación de riqueza. La infraestructura estadounidense necesita una actualización urgente y eso le compete a los distintos niveles de gobierno.
http://news.bbc.co.uk
BBC Mundo, Washington
Mientras el Senado se apresta desde este lunes a analizar el paquete de estímulo económico que solicita la Casa Blanca, el presidente estadounidense estudia cómo invertir la mitad del plan de ayuda financiera que negoció el gobierno anterior.
El presidente estadounidense Barack Obama no descartó que algunos bancos vayan a la quiebra, pero aseguró en una entrevista con la cadena NBC que los depósitos de los ciudadanos no están en peligro,
"Esos bancos por mala administración, porque asumieron riegos enormes, hoy están en una posición difícil (...) Tendremos que hacer más para ayudar al sistema financiero", expresó el presidente estadounidense.
Se espera que la próxima semana Obama explique al país cómo aplicará la mitad faltante del plan de ayuda financiera de US$700.000 millones que concedió el Congreso al gobierno anterior.
El uso de la primera parte del paquete ha sido muy criticado por congresistas y la opinión pública.
Algunos aseguran que el dinero no ha ayudado a recuperar los mercados financieros y en cambio ha ido a parar en compras corporativas, pagos de dividendos y hasta bonos a los ejecutivos.
Mirando al futuro
El propio Obama fustigó la semana pasada el que los principales directivos de Wall Street cobraran unos US$18.000 millones, mientras en su sector se gestaba la peor crisis del último medio siglo.
En su entrevista del lunes con NBC Obama insistió en que "los bancos que reciban fondos de ayuda van a tener que cumplir con ciertas condiciones".
El presidente pareció reconocer el potencial impacto político que podría tener la ejecución de la segunda parte del paquete financiero y la del plan de estímulo económico que espera que le apruebe el Congreso, cuya discusión empieza este lunes en el Senado.
"Si no tengo esto listo en tres años entonces va a ser una proposición de un solo período (presidencial)", expresó Obama reconociendo por primera vez que, como casi todo presidente estadounidense, espera ganar un segundo mandato a partir de 2012.
Lidiar con la oposición
Los problemas de Obama se complican en el Senado, donde los republicanos parecen dispuestos a bloquear el paquete de estímulo económico aprobado la semana pasada por la Cámara de Representantes, si no se corrigen lo que consideran gastos excesivos previstos en el plan.
Aunque en los últimos días voceros del opositor Partido Republicano han arreciado sus críticas al plan presentado por la Casa Blanca, el presidente Obama considera que se trata de "muy modestas diferencias" y confía en que el Senado lo apruebe rápidamente.
"Lo que no podemos hacer es dejar que unas muy modestas diferencias impidan que el paquete de estímulo se mueva rápidamente", afirmó Obama la mañana del lunes en la Casa Blanca durante una reunión con el gobernador de Vermont, Jim Douglas, uno de los republicanos que apoyan el plan presidencial.
Obama afirmó que se necesita una "acción rápida" para combatir lo que llamó el "efecto devastador" de la contracción de la economía estadounidense.
El jueves pasado, con la total oposición de la minoría republicana, la Cámara de Representantes aprobó el paquete de estímulo que prevé el desembolso de US$820.000 millones, una tercera parte de ellos en recortes de impuestos y el resto para inversión en infraestructura, comunicaciones y ayudas sociales.
Críticas opositoras
Mientras Obama hablaba desde la Casa Blanca, en el cercano edificio del Congreso estadounidense, el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, ofrecía una rueda de prensa explicando las objeciones que hacen al paquete de estímulo.
"Nadie está tratando de impedir que el paquete sea aprobado. Lo que queremos es reformarlo", aseguró McConnell, quien aseguró que en el Senado podrían hacérsele "dramáticos cambios" a lo aprobado en la Cámara Baja.
La principal crítica -y el gran temor- de los republicanos es que el plan autoriza un gasto público que ellos consideran excesivo, lo que podría dar al estado un mayor peso en la marcha de la economía del que tradicionalmente ha tenido.
McConell reconoció que "todos estamos de acuerdo en que tenemos que hacer algo, pero no podemos actuar como si el monto fuera irrelevante".
El líder republicano quiso contextualizar la cifra que quiere la Casa Blanca asegurando que "si empiezas a gastar un millón de dólares desde el día en que Cristo nació no llegarías a gastar un billón. Eso es muchísimo dinero".
Equilibrio necesario
Los republicanos verían con mejores ojos que se ampliaran los recortes de impuestos y que el sector privado sea incluido en la reactivación de la producción y el consumo.
Sin embargo, la mayoría de los economistas consultados por BBC Mundo consideran que no es mucho el margen de maniobra que se tiene para diseñar el plan de estímulo a la economía.
Mientras todos coinciden en que las rebajas impositivas ayudarían a reactivar el consumo -que cayó en el último semestre de 2008 para cerrar con un crecimiento anual de 3,6%, el peor comportamiento registrado desde 1961- también consideran inevitable que el gobierno tenga que inyectar dinero inmediatamente.
En general se piensa que es posible encontrar un equilibrio porque no se trata sólo de producir y consumir para reactivar la creación de riqueza. La infraestructura estadounidense necesita una actualización urgente y eso le compete a los distintos niveles de gobierno.
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