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miércoles, 19 de agosto de 2009

Recuperación económica “no tiene piernas”: Greenspan

El ex presidente de la FED proyectó que la economía de EU podrá registrar dos trimestre de crecimiento, pero la recuperación flaqueará en 2010
Pese a las señales de recuperación, como en vivienda y en el sector automotriz, el proceso de reparación económica "no tiene piernas para andar", consideró Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de EU (Fed).
El financiero estadounidense señaló que la economía de su país podría soportar dos trimestres de fuerte crecimiento rumbo al cierre de este año, sin embargo, tal recuperación comenzaría a flaquear en el 2010.Las ventas de automóviles y el sector inmobiliario, normalmente motores de la recuperación, recibieron un impulso con los planes oficiales, que alentó la demanda, pero el impulso no sería duradero, pues una vez que se cabe el programa "dinero por chatarra", las ventas volverían a disminuir.
Greenspan explicó que el mercado automotriz está "saturado" con un 20% más de autos y camiones ligeros en las calles que la cantidad de conductores con licencias de manejo.
Respecto a las ventas de casas nuevas, señaló que la caída en la construcción está ayudando a reducir el inventario, pero agregó que es poco probable que la tasa de propiedad de viviendas regrese a los niveles vistos durante sus años de auge.
También indicó que el consumo ha estado marchando ligeramente por encima del nivel de la actividad manufacturera, por lo que para cerrar esa brecha, las firmas necesitan fabricar más bienes, con lo que se generaría un crecimiento del PIB cercano al 4% y 5%.
"El alza de 50% en las acciones corporativas en Estados Unidos y más que eso en el resto del mundo, ha creado un importante colchón para la deuda. La consecuente contracción de los diferenciales de los rendimientos a lo largo del mundo ha sumado más estímulo fiscal que lo que alguien puede darse cuenta", añadió Greenspan.
Por otro lado, Greenspan defendió su gestión al frente de la Fed y se congratuló por haber realizado unos de los periodos ininterrumpidos más largos de crecimiento económico en la historia moderna de EU entre 1991 y 2001.Sin embargo, sus detractores señalan que en su mandato, la entidad monetaria mantuvo los costes de endeudamiento demasiado bajos por demasiado tiempo tras la recesión de 2001, lo que habría sembrado la semilla de la burbuja que derivó en la crisis financiera.

www.elsemanario.com.mx

lunes, 3 de agosto de 2009

Se acerca final de la recesión: Greenspan

Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED, por sus siglas en inglés) dijo el domingo que el final de la recesión de la economía estadounidense está "muy cerca".
Greenspan aseguró en entrevista con el programa "This Week" del canal ABC, que la salud del sistema financiero estadounidense ha mejorado considerablemente, tras caer en la mayor crisis económica desde la Gran Depresión, en 1929.
"El colapso, en mi opinión, está ahora detrás de nosotros", señaló Greenspan, quien agregó que está "casi seguro" de que la economía estadounidense había "tocado fondo" y la recuperación comenzó a mediados de julio.
Sin embargo, el ex presidente de la Fed indicó que los signos de estabilización y el aumento de la confianza en la economía podrían verse afectados por un nuevo descenso del precio de la vivienda.
En ese sentido, el economista señaló que el precio de la vivienda se ha estabilizado sólo temporalmente y es posible otra oleada de descensos.

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viernes, 10 de octubre de 2008

Greenspan ve recuperación en 2009

El ex presidente de la Fed, señaló en una entrevista a Emerging Markets, que el sector inmobiliario comenzará a recuperarse en el primer semestre del próximo año.

Nueva York. El ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan dijo que el mercado inmobiliario estadounidense comenzará a recuperarse en el primer semestre del 2009, según un artículo que escribió para la revista Emerging Markets.

Greenspan dijo que la reciente desaceleración en el ritmo de caídas de los precios de las casas es la primera señal positiva dentro de la crisis del sector y que los mercados de crédito podrían descongelarse "a medida que los inversores dan pasos tentativos para volver a tomar riesgos".

"Más señales concluyentes de estabilidad en los precios de las casas se tornarían visibles en el primer semestre del 2009", escribió Greenspan en el artículo, que fue publicado el viernes.

Una vez que el sector inmobiliario haga pie, los mercados podrán enfrentar los asuntos centrales de la crisis crediticia.

Pero aún hay una gran pregunta por responder: "¿Cuánto más desendeudamiento se necesitará para que los inversores globales vuelvan a ser tenedores a tasas de interés modestas de los pasivos de los intermediarios financieros mundiales?".

Más allá de eso, el monto de capital bancario adicional requerido para estabilizar el sistema financiero mundial también es una incógnita.

Greenspan reconoce que ese nivel de capital tendrá que llevar nuevamente el diferencial entre la tasa Libor en dólares y un índice de tasas a un día conocido como OIS, al nivel previo a la crisis de 15 puntos básicos o menos, frente a los 300 puntos que marca actualmente.

http://beta.americaeconomia.com

domingo, 21 de septiembre de 2008

¿Es Greenspan culpable de la crisis?

Hace algún tiempo, un lector de El Confidencial envió un delicioso comentario que rezaba lo siguiente: Ocurrió en el año 1921, cuando la inflación en Austria había provocado aumentos de precios del 300% mensuales. Ante tal coyuntura, el ministro de Hacienda del Gobierno austriaco le pidió consejo a un economista para atajar la situación. Este le dijo que se reuniera con él a las 12 del mediodía de esa misma mañana en la entrada de la Fábrica de Moneda. Y así se hizo. A la hora convenida, se encontraron ambos, y el ministro le preguntó: ¿Cómo podemos parar la inflación? El economista pegó una mano a su oreja y le respondió: ¿Oye ese ruido? Pues acabe con él”. El economista se llamaba Ludwig Von Mises, quien junto con Hayek, según nuestro interlocutor, fue el único en predecir la Gran Depresión de 1929.



A estas alturas de la película económica hay pocas dudas de que el tsunami financiero que recorre el mundo (y que ha hecho emplearse a fondo a los bancos centrales y quebrar los principios ideológicos de muchos defensores del libre mercado) tiene que ver con la oferta monetaria. Es decir, con el número de horas que trabaje esa máquina ‘infernal’ de hacer billetes que tanto chirriaba a los oídos de Von Mises.



Para muchos, estamos ante la madre de todos los problemas: el exceso de liquidez genera inflación, y si esa abundancia llega a alcanzar niveles desorbitados -como ha ocurrido en los últimos años de la mano de una política monetaria extraordinariamente laxa- la fiesta del dinero puede acabar en una tragedia griega en forma de credit crunch. Dicho en otros términos, alguien ha retirado las copas en medio de la fiesta. Y los invitados tienen sed. Mucha sed. Tienen dos opciones: o dejar de beber (lo que abocaría al mundo a una recesión) o irse a un bar clandestino de los que había durante la Ley Seca (los legendarios speakeasies de Nueva York) en forma de ventanilla de emergencia regentada por los banqueros centrales para aguantar el tirón.



Burbuja inmobiliaria



¿Y quién ha sido el maestro de ceremonias? ¿El gran brujo que ha dirigido este oficio de tinieblas? ¿El encargado de apretar cada mañana el botón que hace funcionar la máquina de hacer billetes? Para un número creciente de analistas, el hacedor de tantos entuertos responde al nombre de Alan Greenspan, asesor de tres inquilinos de la Casa Blanca y presidente de la Reserva Federal durante 18 años y medio, a quien se acusa de mirar para otro lado y de alimentar la burbuja inmobiliaria en EEUU con su irresponsable estrategia monetaria. No es una acusación cualquiera. Recae sobre alguien de quien el New York Times llegó a decir: “Para qué queremos a Dios si tenemos a Greenspan”. De él también se dijo, como recordaba el otro día Financial Times, que estábamos ante ‘el hombre que salvó al mundo’ tras el derrumbe de las torres gemelas.



Al ‘maestro’, como le llamó Bob Woodward en su biografía casi oficial, le llueven ahora chuzos de punta. Se acusa a Greenspan de ser el principal culpable de situar los tipos de interés en niveles extraordinariamente bajos durante un periodo prolongado de tiempo, creando el caldo de cultivo idóneo para que la burbuja (¿o habría que decir las burbujas?) estallaran. Y de aquellos polvos vienen estos lodos. Y no sólo por eso. El anterior presidente de la Reserva Federal respaldó la suicida bajada de los impuestos decretada por George W. Bush para estimular artificialmente el consumo, lo que provocó un gigantesco déficit presupuestario del que EEUU todavía no se ha recuperado. Y para más inri, permitió que los tiburones de Wall Street camparan a sus anchas cometiendo todo tipo de tropelías con salarios de escándalo.



No acaba ahí la lista de agravios. El principal de sus errores fue, según sus críticos, haber permitido a los bancos de inversión (Morgan, Merrill, Lehman...) asumir riesgos imposibles de cumplir. Creando, en una palabra, monstruos financieros con pies de barro que tarde o temprano tendrían que desmoronarse a la misma velocidad que ha estallado la burbuja inmobiliaria.



No es casualidad que a Greenspan se le llamara el ‘amigo’ de los mercados, con quien siempre mantuvo algo muy parecido a un compadreo, dicho en tono castizo. Una sola insinuación suya, sin necesidad de alterar los tipos de interés, era capaz de mover Wall Street, ya que sus ‘amigos’ sabían de antemano lo que quería decir el ‘maestro’. Alguien ha escrito que el Greenspan de la Reserva Federal era una mezcla de político y rigor técnico, y sin duda que así actuó durante casi dos décadas. Dando ‘toques’ a los mercados en forma de advertencia (su célebre expresión de exuberancia irracional), pero sin intervenir de forma resuelta y decidida. Como cuando en la primavera de 1998 el jefe de la CFTC (Commodity Futures Trading Commission) le mostró su preocupación sobre el imparable crecimiento del mercado de derivados. Greenspan no mostró inquietud alguna y sugirió que una regulación más estricta sólo perturbaría su funcionamiento.



Un hombre del establishment



Como se ve, muchas acusaciones contra un personaje acostumbrado a los cenáculos de Washington, y que durante tres décadas formó parte del establishment del poder político republicano (si bien es verdad que los demócratas no hicieron ascos a su compañía), al contrario que su sucesor, Ben Bernanke, procedente del mundo académico y que no quiere saber nada de contubernios políticos ni de guiños al poder de los mercados. Al contrario que el ex presidente de la Reserva Federal, para quien los reguladores sólo entorpecen el buen funcionamiento de los mercados.



¿Es culpable Greenspan de tanto desorden? Lo primero que hay que decir es que la abundancia del dinero barato no es un fenómeno nuevo. Como se ha podido acreditar empíricamente, la mayoría de las principales crisis bancarias en los últimos 25 años se han producido a raíz de períodos de muy rápido crecimiento del crédito. Sin embargo, como admite un reciente estudio de los profesores Giovanni Del´Áriccia, Deniz Igan y Luc Laeven, no Yet, not all credit booms are followed by banking crises.todos los auges de crédito necesariamente acaban en una crisis bancaria como la actual, que puede costar a los contribuyentes entre 400.000 y 500.000 millones de dólares, una cantidad equivalente a la tercera parte del PIB español. Según los autores citados, la mayoría de estudios concluye que, mientras que la probabilidad de una crisis del sistema financiero aumenta significativamente (entre un 50% y un 75%) durante los auges de liquidez, lo cierto es que históricamente sólo un 20% de los episodios de ‘boom’ han terminado en una crisis.



Es decir, que la orgía de liquidez no tenía por qué haber acabado necesariamente en tragedia. Pero lo cierto es que así ha sido. José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, lo exculpa en parte. No lo considera culpable de su política monetaria teniendo en cuenta que en los años 90 el mundo vivió una doble deflación, por un lado la vinculada con la caída de precios procedentes de China, y por otro la relacionada con los avances tecnológicos, que abarataron las transacciones internacionales. Había peligro real de caer en un proceso de deflación generalizado (con las consecuencias negativas que ello conlleva), y Greenspan, en su opinión, no tenía más remedio que relajar su política monetaria para estimular el consumo. Las consecuencias de esa estrategia son de todos conocidas. Tras el pinchazo de la burbuja tecnológica, se incubó una enfermedad más importante, la relacionada con el mercado inmobiliario.

Un error de cálculo

Un par de datos ilustran el fenómeno. En el año 2000, se construyeron en EEUU 1,5 millones de viviendas, pero es que en enero de 2006 el número superaba ya los 2,3 millones de casas, lo que supone un aumento de prácticamente el 50% en apenas un quinquenio. Desde luego, mucho más que el crecimiento de su población. Y aquí entra la opinión de uno de los mayores críticos de Greenspan, el Premio Nobel Joseph Stiglitz, para quien el presidente de la Reserva Federal no se dio cuenta con el tiempo suficiente de la que se le venía encima. Y en lugar de endurecer su política monetaria para evitar la formación de una burbuja, lo que hizo fue contentar a los mercados con tipos de interés anormalmente bajos. Cuando vio que el peligro acechaba, cambió el sesgo de sus decisiones monetarias, pero era ya demasiado tarde.

La burbuja había estallado, y con ella los cimientos del capitalismo financiero que hemos conocido en los últimos 20 años, desde que George Bush padre aprobara la Ley de Modernización de los Servicios Financieros, con Greenspan en la cresta de la ola. Se rompía una tradición ‘proteccionista’ (para los depositantes y los accionistas) inspirada por la Gran Depresión. La Ley Glass-Seagall (de 1933) impuso la radical separación entre las actividades de banca comercial y las operaciones de banca de inversión. Los bancos, incluso, fueron privados de ofrecer una amplia gama de productos de seguro a sus clientes, toda vez que la supervisión la ejercían los propios Estados, y no una agencia específica.

Ese modelo de banca fue el que se quebró en 1999 con la aprobación de la Ley Gramm-Leach-Blieley, que permitió a las compañías tenedoras de acciones bancarias convertirse en sociedades holding que a su vez podrían emprender cualquier tipo de actividad financiera. Aquí empezó el lío. Greenspan permitió que se creara un “mercado en la sombra”, opaco para la SEC, el organismo encargado de supervisar las actividades de la banca de inversión. Y no hay ninguna duda de que con su capacidad de influencia sobre la clase política de Washington, la Fed hubiera tenido más poderes de supervisión. El final de la película es de sobra conocido. Entidades con pocos recursos propios y escasamente capitalizadas asumieron riesgos inimaginables que finalmente han estallado en sus propias manos. O mejor dicho, en las de todos nosotros.

www.cotizalia.com

jueves, 8 de mayo de 2008

Greenspan: Lo peor de la crisis ya pasó

por Dow Jones Newswires
El ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan dijo el jueves que lo peor de la crisis crediticia en Estados Unidos ya pasó, según informó Reuters que cita a personas que atendieron a un discurso.


Greenspan habló en la conferencia Alternative Public Strategies Conference en Nueva York. Señaló que los precios de las viviendas en Estados Unidos aún tienen bastante camino por caer y que es poco probable que se estabilicen para el fin de año, señalaron las fuentes citadas por Reuters.

Greenspan predijo además que el crecimiento económico en Estados Unidos será aletargado durante un largo tiempo, según el artículo de Reuters.

Revista América Economía