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lunes, 23 de noviembre de 2009

Se realizó la Copa Circus-Nestlé Gold (Argentina)



Con el co-auspicio de dos importantes referentes del mercado como bodegas Escorihuela, para su marca Circus, y de Nestlé, para su línea destacada de chocolates Gold, se realizó el torneo de golf Copa Circus-Nestlá Gold, en el cual importantes referentes del sector demostraron sus habilidades en ese deporte.
El evento se realizó en el Club Golfer, de Pilar, el viernes a las 11,30, con una larga jornada de acercamiento y práctica deportiva, culminando al finalizar la tarde con un cóctel en el que se dieron cita muchos otros amigos.
El formato fue una laguneada y el Premio Long Drive fue para el rosarino Raul Rosental, quien se destacó con sus habilidades. Muchas personalidades del sector se hicieron presentes y hubo muchos premios, todo vivido en un lindo clima de camaradería y amenidad, como los que saben crearse entre amigos. En este caso, con dos anfitriones de reconocida trayectoria como Roberto de Belis, por Escorihuela, y Alejandro Pereira, por Nestlé.
Entre los invitados, pudimos ver a Alberto Ortega (Trivento), Luis Klemencik, José Bruno, Horacio Murano y Pepe Rodríguez, quienes brindaron su apoyo moral a los jugadores, en esta jornada de verdadera fiesta.


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miércoles, 8 de octubre de 2008

Eventos corporativos, una actividad donde los detalles definen el éxito o el fracaso

Desde un seminario hasta el lanzamiento de un nuevo producto, son una forma de comunicación muy útil pero muy compleja de llevar adelante. Los tiempos, los proveedores, la logística y el personal son sólo algunos aspectos a tener en cuenta. Las empresas del rubro cuentan cómo es el detrás de escena

Todos los detalles estaban previstos. Salvo este. En un recinto donde había miles de personas, se recibe una amenaza de bomba ¿Cómo continuar con un evento ante un riesgo de esa magnitud? Parece un problema irremontable. Salvo que en el lugar haya policía, bomberos y un equipo que sepa lidiar con los imprevistos.

“Hicimos un movimiento con perros y rastrillaje y no hubo que evacuar. Sutilmente, pasamos la gente de un sector a otro para hacer una actividad que en realidad no existía, pero nos sirvió para chequear que era una falsa alarma. Después la gente volvió. Son cosas que se aprenden sobre la marcha”, dice Marcelo Gordín, director general de Énfasis, empresa de organización de eventos corporativos de alta complejidad.
Efectivamente, aún habiendo previsto hasta el más mínimo detalle, el normal desarrollo de un evento de gran magnitud puede desbaratarse tan rápido como un castillo de naipes ante un fenómeno inesperado. Pero lo que parece un fortuito digno de una nueva Ley de Murphy, es en realidad parte de la lógica constitutiva de los grandes acontecimientos corporativos y sociales. Desde un seminario hasta el lanzamiento de un nuevo producto o una maratón, los eventos son una forma de comunicación muy útil pero muy compleja de llevar adelante. Los tiempos, los proveedores, la logística y el personal son sólo algunos aspectos a tener en cuenta. A eso se agrega un punto clave: los problemas ocurren cuando las cosas están funcionando.

“Lo que suele fallar es lo que uno no puede predecir. Por ejemplo: hace muchos años teníamos un evento con 3.500 personas en un colegio, estaba todo impecable, pero se quedó dormido el portero y entonces teníamos cientos de personas trabajando, pero el que tenía que abrir la puerta no estaba. Aunque esto también se resuelve, siempre se encuentra la forma”, dice Gordin, que lidera la firma que el mes pasado organizó San Luis Digital, el megaevento auspiciado por la Universidad de La Punta (ULP), en San Luis.

Para minimizar cada uno de esos peligros, las empresas del rubro trabajan con un concepto que se conoce como Análisis Previo del Riesgo (APR), que lleva a analizar cada una de las situaciones y su riesgo y, en función de eso, proyectar soluciones a las eventualidades. Esto involucra desde la colocación de arneses para el personal que trabaja en altura, hasta tener un matafuegos ante el riesgo de un incendio o una explosión.

“Los que trabajamos en esto debemos estar preparados para cualquier cosa. Lo menos (que puede pasar) es que salga todo como lo habíamos planeado, y que no tengas que aplicar el plan B. Es lo más light. Pero también pueden ocurrir las cosas más anormales, y eso genera una gran sensación de incertidumbre”, dice Pablo Leoni, que trabaja en la planificación de eventos en la firma Acuario. “Pueden pasar distintos tipos de situaciones, como ser que los invitados no lleguen porque se retrasa el vuelo o porque hay un piquete, hasta casamientos donde el novio está haciendo migas con otra señorita y, por eso, se demora en llegar”.

Desde Énfasis uno de los eventos más grandes que organizaron fue una actividad para la marca Isenbeck, que abrió sus puertas para que los consumidores conozcan su planta de producción. No por nada el evento se llamó Casa Abierta, y a lo largo de unas seis horas alrededor de 20.000 personas observaron cómo se elabora aquello que a sus mesas llega envasado y listo para consumir.




El trabajo para el encuentro en San Luis involucró un sinfín de detalles: la planificación de ideas; el montaje y armado de cada salón; la organización del sistema de acreditaciones; la contratación y supervisión de seguridad, bomberos y emergencias médicas; la ornamentación y señalética; la instalación de conexión wireless a Internet para todas las aulas y laboratorios, la contratación y supervisión del personal que cumpliría tareas durante las tres jornadas, y la supervisión general.

Uno de las fallas de este evento ocurrió con el sistema de sonido de una de las salas. Sin embargo, desde la firma ni siquiera lo consideran a la hora de hacer un balance sobre el resultado. “Siempre ocurren cositas, pero está en el profesionalismo del organizador el sobreponerse a eso. Hay que salir corriendo y resolverlo. El tema es que no se entere ni el público ni el cliente”, opina Gordín.

Además, dice que una de las cuestiones claves es generar una comunicación clara y diversa. “Una persona puede estar parada bajo el cartel que indica dónde están los baños, y aún así preguntar donde queda. Sucede que a la gente le cuesta entender las explicaciones y por eso hay que evitarlas”, ejemplifica. Una buena forma de mitigar esa natural tendencia a la desorientación es generar un grupo de servicios al invitado, es decir de personal itinerante que puede resolver las dudas que se van planteando.

Además, desde las empresas de organización de eventos aconsejan evitar los grandes desplazamientos. “No se puede trasladar 15.000 personas de un lado a otro, no sirve, es complicado”, señala Gordín.






Nueva realidad económica
Pese al gran intento de intensificar la innovación en los eventos corporativos, uno de los datos que acercan desde el sector es que las empresas no están dispuestas a redoblar la apuesta en términos económicos. Al contrario. Leoni dice que se trata de una actividad muy sensible a la situación coyuntural y que, ante contextos adversos, rápidamente se percibe un pedido de ajuste del presupuesto original.

“Nos encontramos en una etapa de incertidumbre, lo que lleva a algunos clientes a gastar menos y a otros a suspender sus actividades o a reducirlas a la mínima expresión. Esto se dio sobre todo durante los primeros tres meses del conflicto con el campo. La sensación de la gente era que no había ánimos para festejar o para invitar”, dice.

Lo bueno es que la situación inversa es igual de automática. “Cuando las cosas mejoran, existe la misma sensibilidad para el repunte”, señala.

Para Gordín, lejos de haberse aumentado la inversión en relación al año pasado, las empresas esperan llevar adelante eventos de gran magnitud con el mismo dinero, algo que lógicamente no es posible debido al efecto inflacionario. “Lamentablemente, por la inflación se nos hace difícil concretar los mismos proyectos por el mismo dinero. Muchas empresas que presupuestaron el año pasado, lo hicieron sin tener en cuenta esto y no pueden hacer lo mismo porque no dan los números. Nuestros costos subieron hasta un 40%”, añade.

Si bien la planificación y la profesionalidad son palabras claves a la hora de gestionar un encuentro en el que puede haber más de 10.000 individuos, a la hora de medir el éxito de un evento los organizadores no soslayan la importancia de un elemento que puede pasar desapercibido. “Una de las cosas sobre las que nosotros no podemos incidir es en la onda de la gente. Podemos prever muchas cosas, pero la actitud, como en cualquier reunión, es clave. Podemos contenerlos, sugerir y deslumbrarlos con una puesta técnica o artística, pero si el factor humano falla, no hay muchas alternativas”.


© iProfesional.com

domingo, 17 de agosto de 2008

El poder de los eventos

Son una estrategia de mercadeo muy efectiva, siempre y cuando se hagan por lo alto.

Las empresas usualmente utilizan los eventos como estrategia de mercadeo para lanzar productos nuevos, relanzar productos que no han tenido mucha acogida o para realizar eventos promocionales, como conciertos, conectando así emocionalmente a un público con una marca. Pero si no lo hacen bien, el resultado puede terminar lesionando gravemente la imagen de la marca y de la compañía.

Los expertos hacen énfasis en que los eventos son únicos e irrepetibles, por lo que se debe pensar en todos los detalles. "Un evento es una oportunidad única para generar una experiencia memorable", explica Geovanna Nassar, gerente general y planner de Keypeople, agencia especializada en activaciones de marca, promociones, eventos y relaciones públicas. Es por esto que la preproducción es tan importante porque allí se determina qué se necesita, para qué se necesita y quién la necesita y de esta manera se pueden desarrollar aquellas actividades que permitan proyectar un mensaje claro que la gente se va a llevar a su casa para siempre.

De acuerdo con Nassar, un evento le da muy buena imagen a una empresa, da la opción de respirar marca y ayuda a congregar en un mismo espacio un grupo de interés específico. Sin embargo, hacerlo bien es muy difícil, por lo que, si no se tienen los recursos para hacerlo por lo alto, es mejor no acudir a ellos, ya que todo lo que pase en el evento será el reflejo de lo que es la marca. "Si se pone un equipo deficiente en iluminación o sonido, la marca se va a presentar como deficiente. El evento tiene la ventaja de reflejar una marca como poderosa frente a la competencia o la desventaja de que la marca se vea inferior por no hacer una buena inversión", señala.

Los errores

Es importante no caer en los errores tradicionales a la hora de realizarlos. Edgar Blanco, coordinador académico de la especialización en organización integral de eventos de la Universidad Externado de Colombia, explica que la gente piensa que organizar eventos es solamente la parte logística, cuando lo primero que se debe pensar es en cómo lograr que se cumplan los objetivos de un evento, y es en este punto donde las empresas muchas veces fallan.

En este sentido, las empresas deben entender que se requiere cumplir objetivos claros y tener un retorno medible, como la satisfacción de sus asistentes o la proyección de la buena imagen de la marca. Si se cumplen estos requisitos, el evento será una inversión. Pero si esto no sucede, será un gasto, porque la gente podría salir hablando mal de la marca, que es lo peor que podría pasar, explica Blanco.

Por su parte, Geovanna Nassar, de Keypeople, afirma que para muchas empresas los eventos consisten en mandar una invitación, hacer un telemercadeo, esperar a que la gente llegue al evento, darle unos aperitivos, presentar cualquier tipo de acción lúdica y darle al final un regalo a los asistentes. "Este es un esquema que no funciona. Hay que romper esquemas y hay que sentarse a generar eventos que comuniquen marca. No hay que hacer un evento porque sí", señala.

En la misma línea, María Carolina López, gerente nacional de eventos y patrocinios de Movistar, empresa que desde su lanzamiento en 2005 le ha dado un vuelco al mundo de los eventos en Colombia con sus conciertos y otras actividades deportivas y musicales de gran envergadura, sostiene que estas experiencias quedan grabadas en la mente de los asistentes por siempre. Entonces no se trata de hacer un evento por hacerlo, se trata de robarle por unas horas el corazón a los asistentes, humanizar la marca, oír de manera más cercana sus necesidades y conocer mejor los usuarios.

Otro error muy frecuente es que las empresas quieren abarcar demasiado al organizar una de estas actividades. Se debe tener muy claro qué personas se quieren invitar. Entonces, si el evento está dirigido a arquitectos o médicos, no se debe invitar a personalidades que no tienen nada que ver con el medio, porque el evento debe generar un lazo entre la marca y los asistentes para que todos se sientan a gusto.

Medir el impacto

Es difícil pero se puede. Cuando se realiza un evento hay que tener en cuenta que siempre se deben definir indicadores de gestión para saber si los objetivos que se plantearon se cumplieron o no. Pero como muchas empresas consideran los eventos como un gasto, no caen en cuenta de que tienen que medir su retorno, indica Blanco, de la Universidad Externado.

Hay indicadores cuantitativos, como invitados vs. asistentes y el presupuesto vs. costos reales. Y otros cualitativos que se miden tomando los testimoniales de cómo les pareció el show, cuál fue el mensaje que recibieron y cuál es su impresión de la marca antes y después del evento, que se pueden obtener a través de una cámara de video a la salida o a través de encuestas posteriores por teléfono.

El paso final de medir el retorno de los eventos es clave, ya que determinará la efectividad y en torno a ella qué acciones puede tomar la compañía a favor de su imagen.

Por último hay que recordar que no siempre es oportuno hacer un evento. Eso va a depender del momento por el que esté pasando el producto o servicio y si los objetivos que se buscan sí se logran con un evento o con otras actividades como una estrategia de relaciones públicas o una de freepress, o con activar la marca en un punto específico donde esté el mercado objetivo, como una universidad o un centro comercial. Todo esto genera ruido, no es tan costoso y, según el caso, podría ser más efectivo. Para tomar la decisión, hay que tener muy claros cuáles son los objetivos y cómo se va a medir su cumplimiento. ?

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